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El Salvador  / judicial Belarmino Jaime, Rodolfo González, Sidney BlancoMagistrados de lo Constitucional

“Probidad investiga con muy poca profundidad”

Señalan las razones por las que disminuyeron los juicios por enriquecimiento ilícito. Afirman que es casi imposible erradicar la corrupción en el Órgano Judicial.
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“Probidad investiga con muy poca profundidad”

“Probidad investiga con muy poca profundidad”

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Mañana es el último día hábil en funciones de cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional. Después de nueve años en la cúpula del Órgano Judicial reconocen que es casi imposible acabar con los problemas administrativos y con la corrupción en ese Órgano del Estado. Dicen ellos les tocó elegir entre ordenar la casa o resolver casos, y escogieron lo segundo. Hablan del entumecimiento que han tenido las investigaciones por enriquecimiento ilícito. Se van sin temor a represalias al salir de sus cargos, pues consideran que los posibles acusadores estarán también bajo el escrutinio público.

Respecto a la disminución de casos de Probidad resueltos por el pleno, da la impresión de que se han dejado llevar por las estrategias de dilación de los investigados...

Sidney Blanco (SB): De pronto parece que hay un quiebre del ritmo que se llevaba. En parte atribuido a la complejidad de algunos casos; en parte, hay que decirlo, que los bancos no tienen documentada información antigua. Se pidió información del expresidente Cristiani y la respuesta de los bancos es que no contaban con esta información, de todos estos expresidentes, de Cristiani, Calderón Sol y otros funcionarios de esa época que se estaban investigando. Los bancos constantemente ponían la queja de que estaban siendo invadidos por tantas peticiones por las transacciones bancarias. Por otro lado me parece que debido a que la Ley de Enriquecimiento Ilícito no desarrolla un procedimiento que debe de seguir, tiene muchos vacíos normativos que se han estado cubriendo en el camino. Por otro lado también se ha percibido que ese interés que tuvo, esos ímpetus que tuvo el pleno de la Corte, con el paso del tiempo fueron apaciguándose, al grado que, en lo personal, no involucro a los compañeros, que yo percibo que no hay interés en el combate frontal a la corrupción. No sé por qué motivos, pero se puede percibir retardos en la Sección de Probidad en traer los casos a la Comisión de Ética, retardos en la agenda y luego retardos o retrasos a la hora de discutir los casos.

¿Será que algunos magistrados están protegiendo a algunos políticos?

SB: Nosotros no nos hemos dedicado a investigar por qué razón “fulano de tal” se apagó el ímpetu que tenía, no interesa saber la relación que puedan tener magistrados con sectores políticos. Eso es que ellos son los que deberían dar explicaciones sobre qué es lo que ha ocurrido, tampoco podemos atribuírselo a que reciben lineamientos de frenar o entorpecer, no estamos en condiciones de hacer esa afirmación.

Le corrigieron la plana a la Sección de Probidad en el caso de Nayib Bukele. En el caso de Ana Vilma de Escobar baja lo cuestionado de $10 millones a $1 millón. ¿Ha cambiado la mística de trabajo?

SB: Acá hay una aclaración que debe hacerse. Los informes preliminares que presenta el jefe de Probidad a la comisión los trae en bruto, sin escuchar al investigado. El caso de Ana Vilma si él solo tenía que esta señora ganaba tanto y tenía transacciones millonarias, al final en ese informe preliminar que aparecían diez millones, luego se le da audiencia y luego aparece toda la información de que el cónyuge es quien maneja mucho dinero.

En algunos casos votaron de forma contraria a las recomendaciones de los auditores, ¿prevalece el criterio del resolutor sobre las recomendaciones de los técnicos?

SB: Las matemáticas son ciertas, las sumas y las restas. No tendría que existir discrepancia respecto a esto. La discrepancia radica en que, por ejemplo, si un funcionario para desvanecer un hallazgo presenta un documento, el pleno es el que tiene que decidir si le da credibilidad o no a ese documento. Por ejemplo, los funcionarios con frecuencia presentan declaraciones juradas ante notario, “yo declaro que le presté al funcionario determinada cantidad de dinero, sin intereses y a un plazo tal”. Ese documento se somete a valoración del pleno, si es válido o no, si se le da credibilidad suficiente o no.

En el caso de Mauricio Funes le presentaron documentos falsos a Probidad, según la Fiscalía. ¿Cómo es posible que no lo notaran?

En las propias resoluciones se consigna que las investigaciones que hace la Sección de Probidad no son investigaciones de gran alcance, es una investigación con muy poca profundidad. Por ejemplo, es normal que estos funcionarios tengan transacciones en el extranjero y la Sección de Probidad no tiene capacidad de hacer indagaciones en el extranjero, que sí tiene la Fiscalía.

 “Acá (en la Corte Suprema de Justicia) usted va a ver que magistrados que acá están los hijos, hay un centro infantil para niños donde hay nietos de magistrados”.
Belarmino Jaime, 
magistrado de lo Constitucional 2009-2018

La Sala de lo Civil ha dicho que no se puede procesar por enriquecimiento ilícito a funcionarios que no han administrado dinero. La Fiscalía ya presentó un amparo por esto...

Rodolfo González (RG): Se está trabajando para verlo en estos días. Con la Ley de Enriquecimiento Ilícito hay muchos vacíos, no solo los que ha señalado Sidney, sino cosas como que la Constitución dice que se analizará el patrimonio de cónyuge e hijos, por ejemplo, ¿estos hijos tuvieron que haber sido mayores o menores de edad cuando el funcionario estuvo en el cargo? Luego de que la cámara condena y viene a la Sala de lo Civil, y la Sala de lo Civil suplente ratifica, emite una sentencia de segunda instancia rechazando la apelación, ¿cabe o no casación? El señor Leonel Flores interpuso casación y se ha dicho que no cabe casación. Ya dijo la Corte en el caso Bukele, con nueve votos, que no se considerará enriquecimiento ilícito el que el funcionario no pague impuestos de los ingresos que recibe de sus empresas, incluso aunque aparezcan indicios que las negociaciones de su empresa estuvieron relacionadas con el cargo. No llevamos ni tres años desde el primer caso que ese conoció y ya se conocieron 22 casos, 12 se han enviado a juicio y 10 a archivo porque la Corte no encontró indicios. Quizás son muy pocos casos y muy poco tiempo para ir configurando la ley.

Cuando ustedes llegaron a la Corte, en la presidencia del doctor Jaime, señalaron que habían encontrado indicios de corrupción interna y dijeron que iban a limpiar la casa. ¿Se logró?

Belarmino Jaime (BJ): Antes de entrar a ese tema, algo que preguntaban sobre si es necesario administrar dinero para ser procesado por enriquecimiento ilícito. Hay una sentencia nuestra donde dice que no es necesario administrar directamente dinero para caer en ese problema. El ejemplo claro: las mordidas, no es dinero del Estado. En el otro tema, antes de venir acá tenía información que había una persona que vendía las plazas, esta persona les decía que le dieran tanto y lo nombraba, y así los nombraba. A eso se le puso paro. Después vino el problema de la cantidad de vehículos, había magistrados que tenían hasta cuatro vehículos, entonces se hizo el recorte de eso. Gasolina, que tenían 600 dólares mensuales, se redujo a 300, pero aun así es bastante dinero. ¿Qué es lo que pasaba? Que la gasolina no era para el magistrado, sino para toda la familia. Combatir totalmente la corrupción es muy difícil, no es fácil llegar y decir que ningún juzgado va a morder, no va a haber notificadores que pidan dinero, no digo imposible, pero es casi imposible llegar a sanear todo este tipo de vicios. Se ha hecho lo que se ha podido. El Órgano Judicial anda arriba de 9,000 empleados, es casi imposible decir que todos van a ser personas correctas.

Hemos revisado varias auditorías internas y el desorden administrativo le cuesta millones a la Corte. ¿Cómo cambiar esto?

BJ: Para llegar más allá de lo que podemos llegar se necesita el apoyo de la totalidad de magistrados, pero acá usted va a ver magistrados que acá están los hijos, hay un centro infantil para niños donde hay nietos de magistrados. La corrupción no es nada nuevo. Fui amigo del doctor (Rafael) Carballo, que fue ministro de Justicia y Seguridad en tiempos de (José María) Lemus. Una vez me dijo que iba a Costa Rica a ver a “Chema”. Eso será hace 10 o 12 años. Cuando vino de Costa Rica, me dijo que venía decepcionado, Chema le confesó que todo lo de la partida secreta se lo había llevado. No es nada nuevo.

¿No encontraron votos para poner fin a esto?

RG: Yo veo la correlación, por decirlo de alguna manera, en la segunda mitad de 2015 y mitad de 2016 en temas de Probidad. En los debates se escuchaban posiciones, hubo un colega que dijo en el pleno que el caso de Funes era persecución política y que los 728,000 dólares no eran nada. Pero, a la hora de votar se tenían ocho o nueve votos, a la hora de votar aparecían 14 o 13 votos. Pero el año pasado no tuvimos esa correlación, ni este año, hay varias razones pero ninguna es concluyente a mi juicio.

SB: En la Corte, como hacemos un recuento, una de las cosas que yo veo que nosotros no iniciamos, que dejamos el problema que encontramos es sobre el desorden administrativo... Estamos hablando de reglas, acá uno viene y se encuentra con que a qué se va a dedicar a estudiar los casos, la jurisprudencia, o quiere distraerse los nueve años para resolver problemas administrativos, eso da para 30 años.

¿Temen algún tipo de persecución al dejar el cargo?

RG: En la medida en que la jurisprudencia permitió que mucha ciudadanía se involucrara con el tema, va a ser evidente. Este día en la mañana (martes) un grupo dijo que los crímenes que cometimos no deben quedar impunes. El proceso penal es público, quien nos acusara al salir tiene que aclarar los crímenes que hemos cometido. ¿Cuáles son esos crímenes? ¿Parar tarimazos, partida secreta, corrupción, desmontar redes que desde CAPRES vinculaban a Corte de Cuentas?

Quienes intenten denunciarnos por la vía que quieran también van a estar en vitrina, van a ser objeto del escrutinio público, ellos y sus patrocinadores.

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