Problemas luego del traslado de una clínica

La falta de agua, la dificultad en el acceso y la ausencia frecuente del médico son parte de los problemas.
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Llamado.  Personal del Hospital San Juan de Dios organizó una marcha para alertar sobre la importancia de cuidar la salud.

Llamado. Personal del Hospital San Juan de Dios organizó una marcha para alertar sobre la importancia de cuidar la salud.

Problemas luego del traslado de una clínica

Problemas luego del traslado de una clínica

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Problemas luego del traslado de una clínica

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En septiembre del año pasado la unidad de salud San Carlos Borromeo, en la ciudad de La Unión, fue trasladada por decisión de las autoridades desde el barrio Concepción hasta la colonia Los Rubios, a unos 15 kilómetros de distancia entre dichos lugares.

El motivo del cambio, según las autoridades, fue que el local anterior era prestado y era pequeño, por lo que el Ministerio de Salud (MINSAL) decidió construir el nuevo establecimiento en un terreno de su propiedad, en la colonia Los Rubios, prometiendo que las condiciones iban a ser mejores.

Sin embargo, a seis meses de ser inaugurado el nuevo establecimiento de salud la concurrencia de pacientes ha ido en disminución.

En el antiguo local el promedio diario de atención de pacientes era de 50, mientras que ahora no sobrepasan los 10.

Dicha disminución es atribuida a diversos motivos de parte de los pacientes, entre los cuales mencionan la distancia que tienen que recorrer para ir a la colonia Los Rubios. “Antes iba a esa unidad de salud para no ir al hospital porque pasaba muy lleno, pero ahora me cuesta ir hasta allá porque es muy lejos y no me sale, así que he vuelto a ir al hospital. Además, no hay servicio de buses”, explicó María Jiménez, ciudadana unionense.

Una de las ventajas en el anterior establecimiento era que este servía para descongestionar la atención en el Hospital Nacional de La Unión, el cual estaba ubicado a pocos metros.

En tanto, la colonia Los Rubios es uno de los sectores considerados por la Policía como de los más peligrosos debido a la delincuencia, situación que también ha frenado a las personas.

“Es muy peligroso ese lugar, yo fui a inicios de año y había mucha gente rara en las calles y me dio miedo, así que quedé con temor, no sé si vuelva a ir otra vez si me enfermo”, manifestó un ciudadano que no quiso ser identificado.

Los pacientes que llegan viven en su mayoría en la comunidad, pero la clínica no cuenta con servicio de agua potable desde su apertura. Al consultar sobre las causas personal de la unidad dijo desconocerlas.

Para beber agua los empleados tienen que llevarla desde sus casas o la piden al centro educativo y a la guardería municipal, que funcionan a un costado.

De vez en cuando llega una pipa (no especificaron quién la proporciona) a abastecerlos de agua para que realicen las labores de limpieza comunes. Al ingresar al local se observa sucio. Hay una cisterna que no funciona.

Se intentó conocer con la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados si había injerencia en el tema, pero al cierre de esta nota la respuesta prometida no había sido comunicada por parte de un encargado de la autónoma.

Las enfermeras y otros empleados no quisieron brindar declaraciones, ya que manifestaron tener temor por cualquier represalia, ya que cuando se quejaron anteriormente por el traslado de la unidad recibieron órdenes de no volver a hablar con los medios de comunicación sobre el tema.

El director de la unidad, Leonardo Castillo, es el único médico encargado de brindar atención en la unidad, pero no estaba.

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