Lo más visto

Más de El Salvador

Pugna entre el jefe de Nefrología y la dirección del Rosales

Tras las denuncias de falta de insumos, las autoridades dicen que solo se pasa lamentando. Ha solicitado entrevista urgente a la ministra de Salud y no ha tenido respuesta.
Enlace copiado
Reprimenda.  En esta misiva se le hizo del conocimiento a Leiva que su gestión era considerada como ineficiente, lo cual afecta gravemente la atención de los pacientes por su actitud de permanentes lamentaciones. Además, le ordenaron reunirse a la brevedad con jefes de otras áreas para llevar a cabo un plan de colocación de catéteres blandos.

Reprimenda. En esta misiva se le hizo del conocimiento a Leiva que su gestión era considerada como ineficiente, lo cual afecta gravemente la atención de los pacientes por su actitud de permanentes lamentaciones. Además, le ordenaron reunirse a la brevedad con jefes de otras áreas para llevar a cabo un plan de colocación de catéteres blandos.

Muestra.  Esta es la carta enviada por Ricardo Leiva a la ministra de Salud, Violeta Menjívar, solicitándole “audiencia de carácter URGENTE” para exponerle la situación. No ha tenido respuesta.

Muestra. Esta es la carta enviada por Ricardo Leiva a la ministra de Salud, Violeta Menjívar, solicitándole “audiencia de carácter URGENTE” para exponerle la situación. No ha tenido respuesta.

Pugna entre el jefe de Nefrología y la dirección del Rosales

Pugna entre el jefe de Nefrología y la dirección del Rosales

Enlace copiado
Al jefe del servicio de Nefrología del Hospital Nacional Rosales, Ricardo Leiva, se le hizo saber –por medio de una carta– que su gestión ha sido considerada como “ineficiente y debido a eso se afecta gravemente la atención de los pacientes, ya que su actitud de permanentes lamentaciones acerca de falta de insumos médicos, medicamentos, recurso humano, etc.”, dice la carta enviada y firmada por las autoridades.

La doctora Esmeralda Georgina Martínez Cruz, subdirectora; el doctor Rafael Romero Reyes, jefe de división médica; doctor Salomón Flores, jefe del departamento de medicina; y Mauricio Ventura Centeno, director del Hospital Rosales, firman la misiva.

“Se está manejando de forma burda todo lo que está pasando en el hospital y, desgraciadamente, las autoridades ministeriales no han hecho repetir más lo que el doctor (director del Rosales) está diciendo. A mí ya me acusaron, ya me juzgaron y ya me sentenciaron con una nota en la que me califican de ineficiente; la señora ministra salió diciendo públicamente y el viceministro, Julio Robles Ticas, que yo soy el problema”, dijo Leiva.

Para que se agregue algo más a los calificativos de Leiva, ayer el encargado de nefrología denunció que no hay micofenolato de mofetilo, el cual se utiliza para evitar el rechazo en los trasplantados. Al momento, hay alrededor de 17 pacientes que han llegado de otras instituciones que se han quedado sin ese medicamento desde el jueves de la semana pasada.

El doctor Leiva confirmó a LA PRENSA GRÁFICA: “Hablé a farmacia y me dicen que es un pedido que depende del ministerio (de Salud) y no saben cuándo va a entrar el inmunosupresor para evitar el rechazo de los trasplantados. Eso es lo que me está costando a mí y a otros colegas nuestros cargos, por estar denunciando la verdad... Yo le decía al director en una carta: ‘¿Quiere que mienta?’ Yo no lo puedo hacer, si él lo puede hacer entonces la conciencia de él lo dirá, pero yo no puede mentir”.

El jueves llegó al Hospital Rosales una comisión de parte del director general de Hospitales, Luis Enrique Fuentes, donde le pidieron a Leiva toda la documentación que respalda sus denuncias; les entregó una descripción de cómo ha ido evolucionando el servicio de Nefrología, cuántos pacientes hay a la fecha, cuántos se han retirado y por qué.

“El viernes, a las 3 de la tarde, le mandé una nota a la señora ministra (de Salud) para que me diera la oportunidad de explicar... pero no he tenido ninguna respuesta. He solicitado a las autoridades (del MINSAL) me permitan la oportunidad para plantear mi situación, porque están jugando con mi persona, con mi trabajo. Pero la cosa es como que ya se personalizó con un grupo que estamos haciendo los señalamientos de las grandes deficiencias que tiene este sistema”, explicó Leiva.

Nefrólogos y cirujanos

La semana pasada el director del Rosales enfatizó en que el doctor Leiva se ha estado resistiendo a poner catéter blando –el cual dura muchos años– argumentando a que solo lo pueden poner los nefrólogos.

Sin embargo, la dirección del hospital giró instrucciones inmediatas para que sean atendidas por Leiva.

“Por lo que le ordenamos que a la brevedad se reuna con el jefe del departamento de medicina, jefe de la división médica y jefe del departamento de cirugía, para llevar a cabo un plan para la colocación de catéteres blandos a los pacientes que los necesitan y utilizara el catéter rígido solamente como una fase de transición para luego ocupar el catéter blando, tal como lo hace el Hospital San Juan de Dios de San Miguel”, dice parte del texto del documento enviado a Leiva por la dirección del centro médico.

El encargado de nefrología argumentó que por una compra que no se hizo hace un año y medio de material para diálisis –por problemas administrativos– se ocupó el material de esos 150 pacientes con diálisis peritoneal continua ambulatoria para hacerles sus diálisis y ahora solo se tienen 93, ya que 87 ya no llegaron.

“En el Hospital Rosales fuimos pioneros en poner catéteres blandos desde 1998: se empezó con un grupo pequeño de pacientes (cinco) para diálisis peritoneal continua ambulatoria; el director se ha dado cuenta en San Miguel de que existe ese programa. Hemos puesto un promedio de 20 a 25 catéteres blandos mensualmente desde hace un poco más de cuatro años... Pero el problema es la gran cantidad de pacientes que se tiene acá, lo cual no se compara con lo de San Miguel”, explicó Leiva.

En febrero y marzo de este año, la colocación de los catéteres blandos fue menor debido a la falta de material por la cual ha atravesado este área. Hasta el 16 de mayo de este año se han colocado 104 catéteres blandos y en todo el 2015 se colocaron 251.

Leiva aceptó que en julio del año pasado el departamento de cirugía apoyó a Nefrología en la colocación de los catéteres blandos (15), pero el resultado no fue bueno; sin embargo, dijo que la colaboración de cirujanos podría acelerar el proceso, pero deben coordinarse bien y tener un equipo de trabajo.

En el Hospital Rosales siguen llegando de 30 a 40 nuevos pacientes al mes, lo que hace difícil aumentar la cobertura en el servicio de Nefrología.

Tags:

  • Nefrologia
  • Hospital Rosales
  • pacientes
  • MINSAL
  • cateteres

Lee también

Comentarios