¿Qué es el Centro Antipandillas Transnacional montado por el FBI, que sacó varios días al cabecilla de la MS de Zacatecoluca?

El FBI montó este organismo en San Salvador en 2007. Gracias a una petición de este organismo, un peligroso cabecilla de la MS-13 salió por varios días del penal de máxima seguridad salvadoreño, por razones que las autoridades se niegan a revelar.

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Penal de máxima seguridad en Zacatecoluca (La Paz). Foto LPG/Borman Mármol, archivo

Penal de máxima seguridad en Zacatecoluca (La Paz). Foto LPG/Borman Mármol, archivo

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Un miembro de la cúpula de la Mara Salvatrucha, Élmer Canales Rivera, conocido como “Crook” -quien tuvo un rol activo en la tregua entre pandillas en El Salvador-, que por su nivel de peligrosidad se encuentra recluido en el penal de máxima seguridad en Zacatecoluca, salió por varios días de ese recinto. La salida fue gracias a un requerimiento que se originó en el Centro Antipandillas Transnacional (CAT) y fue materializado por medio de una petición hecha por la Fiscalía General de la República (FGR) a la Dirección General de Centros Penales, con la autorización de un juez.

La salida de Canales ocurrió el 12 de enero pasado y se hizo con la participación de una caravana de vehículos de la Policía Nacional Civil (PNC). El reo fue devuelto a la prisión el día 19 de enero, según la información oficial de Centros Penales. Se desconoce hasta ahora qué hizo y dónde estuvo los días fuera del penal. Las autoridades de la fiscalía se limitaron a decir que el reo corre peligro en el penal.

Ahora bien ¿qué se sabe del CAT, el organismo que pidió que sacaran al cabecilla?

  • Origen

El CAT fue inaugurado oficialmente el 5 de octubre del 2007 en San Salvador. Se trata de un organismo financiado y montado por Estados Unidos en El Salvador, a través del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) del Departamento de Justicia del país norteamericano.

“Todo lo que tenemos nosotros ahí, escritorios, teléfonos, es donado por Estados Unidos. Solo el arrendamiento lo pagamos nosotros”, dijo en 2009 el entonces director del CAT, Douglas Omar García Funes, cuando en una entrevista con LA PRENSA GRÁFICA se le consultó sobre quién financiaba el organismo.

  • ¿Qué hace y quiénes lo conforman?

Unos meses antes de su inauguración, el que era jefe de la recién creada Unidad Antipandillas del Departamento de Estado de EUA, Kevin Carwile, adelantó que el CAT estaría conformado por fiscales especializados, investigadores y agentes del FBI que trabajarían de forma encubierta en El Salvador, entrevistando testigos y recolectando información para la investigación de casos referentes a la actividad de los liderazgos de las pandillas.

Cuando finalmente se creó el CAT, eso fue precisamente lo que ocurrió. Tanto la Fiscalía salvadoreña como la Policía Nacional Civil colaboraron con el FBI trabajando para monitorear y analizar el fenómeno de las pandillas a escala regional, tomando en cuenta que entre los pandilleros de El Salvador y Estados Unidos había comunicación constante y se enviaban órdenes.

A los diez días de haber sido conformado el CAT, el entonces director de la Policía Nacional Civil (PNC), Rodrigo Ávila, anunció que ya se habían procesado 70,000 fichas de personas que cometieron actos delictivos y se contaba con información puntual como nombre, dirección, rasgos físicos, huellas digitales y tatuajes, entre otros datos.

“Con el CAT no solo pretendemos identificar personas o pandilleros, sino que también identificar ‘clicas’, cuáles son sus asociados y hacer estudios profundos sobre el desplazamientos de pandilleros”, recalcó Ávila en ese entonces.

Para 2009, el CAT en El Salvador estaba integrado por unas 25 personas y se manejaba una base de datos de aproximadamente 16 mil pandilleros fichados, de los cuales poco más de la mitad, 8,500, estaban en la cárcel.

Actualmente, este Centro -entre otras cosas- procesa toda la información de los salvadoreños que vienen deportados de Estados Unidos, a través de un intercambio de datos entre ambos países.

  • Alcance regional

Tras el inicio de las operaciones del CAT con el FBI también se conoció el interés del alguacil y la fiscalía de Los Ángeles (California) en ser parte del proyecto.

En 2008, el representante de la Oficina Federal de Investigaciones de EUA, junto con el viceministro de Seguridad y Justicia salvadoreño, Astor Escalante, dijeron que lo ideal sería que Canadá también se vinculara al CAT, dada la presencia de las pandillas en ese país. Un año después, se propuso ampliar el trabajo del CAT en las Policías de Guatemala, Honduras, Nicaragua, México, Costa Rica y Panamá. Para entonces también se tenía conocimiento de la presencia de las pandillas en países de Suramérica como Perú y Bolivia.

En 2011, el que era ministro de Seguridad y Justicia salvadoreño, David Munguía Payés, calificó al CAT como “una gran cabeza que lleva el movimiento de las pandillas a escala internacional”.

  • Casos

El CAT, centrado en investigar delitos cometidos por pandilleros en El Salvador y Estados Unidos, ha realizado varias investigaciones que han permitido la extradición de pandilleros con casos pendientes con la justicia estadounidense y la deportación hacia EUA de pandilleros que nacieron en ese país de padres salvadoreños que migraron.

Los criminales son ubicados mediante las huellas dactilares, partiendo del hecho que los pandilleros cambian de identidad con facilidad entre los países para evadir la justicia. “La meta es que con ingresar los datos dactilares de un pandillero en la base de datos, inmediatamente sepamos de quién se trata”, dijo Ávila cuando fungía como director de la Policía de El Salvador y trabajaba de cerca con el CAT.

En una década, el CAT ha conseguido localizar a pandilleros que ordenaban extorsiones contra residentes en EUA y dirigían el tráfico de drogas hacia ese país aún, estando en penales, así como en la detención de reos fugados que tenían requerimientos de EUA.

En 2010, desmanteló una red de 50 extorsionistas en El Salvador y EUA que lavaban dinero a través de remesas familiares, por ejemplo. En 2011, ayudó al decomiso de 25 armas ilegales en una casa de la colonia Escalón de San Salvador donde una vez había funcionado una empresa de Seguridad y, tras su cierre, era frecuentada por un jefe de pandilla, así como de personas de origen guatemalteco.

  • ¿Un director corrupto?

Douglas Omar García Funes fue nombrado director del CAT en junio de 2009. Antes había sido subdirector de Áreas Especializadas y subdirector de Investigaciones de la PNC. El mismo año de nombramiento al frente del CAT, en diciembre, a García se le abrió una investigación. Se le señalaba de haber facilitado entre 2003 y 2005 patrullas policiales para custodiar el paso de furgones por El Salvador en los que presuntamente se transportaba droga. Él lo negó todo.

También se le atribuyó la omisión de investigar y capturar a un presunto contrabandista de nombre José Natividad Luna Pereira (Chepe Luna), cuando García fungió como subdirector de Investigaciones. En su defensa argumentó que él desconocía de la orden de detención internacional contra “Chepe Luna”.

En enero del 2011, otra investigación se sumó a las que ya habían abiertas, tras encontrársele una maleta con explosivos ilegales entre sus pertenencias guardadas en la sede de la División de Armas y Explosivos (DAE) de la PNC. Para entonces las investigaciones por los otros casos aún no daban frutos.

García fue removido de su cargo en octubre de ese año y en su lugar se puso al inspector jefe Juan Carlos Arevalo Olinares. Al mes siguiente, García fue nombrado asesor del Ministerio de Justicia y Seguridad.

  • La Unidad de Intervención Antipandillas

En 2012 se creó la Unidad de Intervención Antipandillas en la PNC que se fusionó como un apéndice del CAT por el cual ambas instituciones reforzaron el trabajo coordinado en la materia.

Esta unidad fue la mayor apuesta que David Munguía Payés anunció a finales del 2011 con la que aseguró que cumpliría su promesa de reducir drásticamente las altas cifras de homicidios en El Salvador.

La promesa la cumplió pero según investigaciones de la Fiscalía fueron gracias a una negociación que se hizo con las pandillas a cambio de beneficios para los cabecillas recluidos en los penales que incluyeron traslados como del que se favoreció Élmer Canales Rivera, el mismo cabecilla al que el CAT sacó temporalmente del único penal de máxima seguridad en El Salvador por razones que las autoridades se niegan a esclarecer.

Esta nueva unidad élite de la PNC con la que se buscaba lograr tal azaña fue conformada en su totalidad por novatos recién graduados de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP) de cuya capacitación se hizo cargo el FBI.

En enero del 2016, cuando la Unidad contaba con 500 agentes, la PNC comenzó a hablar de disolverla.

 

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