“¡Que se la coma, que se la coma!”

En medio de gritos, abucheos y hasta piropos, “el come papeletas” se dirigió a la urna de votación.
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Votación.   Víctor Hugo Rodríguez mira con detenimiento la papeleta antes de votar  en Santa Tecla.

Votación. Víctor Hugo Rodríguez mira con detenimiento la papeleta antes de votar en Santa Tecla.

“¡Que se la coma, que se la coma!”

“¡Que se la coma, que se la coma!”

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Vistió de traje formal color negro, como si fuese a recibir un reconocimiento. Su cabello tapaba un poco su rostro. Él quería pasar desapercibido por los demás electores en el Centro Escolar Marcelino García Flamenco, en Santa Tecla.

Pero Víctor Hugo Rodríguez Orellana, mejor conocido y recordado como “el come papeletas” de los comicios pasados no pudo evitar ser reconocido por el resto de electores.

Rodríguez se acercó alrededor de las 3:30 de la tarde a la Junta Receptora de Votos (JRV) 4,920 para emitir el sufragio.

En medio de gritos, abucheos y hasta piropos, Orellana se dirigió a la urna que sería testigo si se comería o no de nuevo alguna de las tres boletas que ahora recibió.

Al fondo -desde la ventana- todos gritaban: “¡Que se la coma, que se la coma!”.

Esto parecía desconcentrar al “come papeletas”, quien, en medio del ejercicio, pidió respeto.

Los curiosos no faltaron. Poco a poco se iban acercando, los representantes de la JRV comenzaron a desesperarse, nadie podía emitir el sufragio en dicha junta. En cuestión de segundos, el espacio asignado se convirtió en el escenario donde los asistentes, los otros votantes estaban a la espera de un espectáculo de primera.

A diferencia del año pasado, Víctor no se comió la papeleta. Ninguna de las tres. Realizó cada uno de los pasos, al pie de la letra, como lo iban guiando los miembros de la junta.

Sin embargo, su premisa fue la misma que en la de los comicios de 2014: “Los políticos son para servir, la política no es un trampolín para vivir bien”.

Como toda una estrella de rock, Orellana abandonó el centro de votación en medio de aplausos y gritos. A su paso, las personas le pedían fotografías para el recuerdo.

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