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Rastros de sangre ponen en duda testimonios en caso Carla Ayala

Una mancha de sangre en la entrada del GRP ha hecho dudar al juez sobre la versión oficial del caso. Testigos han sostenido que no bajaron de la patrulla a la agente herida, pero el rastro de sangre apunta a lo contrario.
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Rastros de sangre ponen en duda testimonios en caso Carla Ayala

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Un pequeño rastro de sangre encontrado en la entrada de la casa que funcionaba como sede del extinto Grupo de Reacción Policial (GRP) pone en duda la versión de los agentes Wilfredo Deras y Ovidio Pacheco, quienes son procesados por la desaparición de la agente Carla Ayala el 29 de diciembre pasado, dijo ayer a este periódico el juez Roberto Arévalo Ortuño, quien lleva el caso. Ese rastro de sangre, según presume el juez, pertenece a la agente Ayala.

“A mi criterio, yo  creo que esto es algo relevante, creo que están omitiendo explicar bien esto, y la Fiscalía tiene que investigar más para ver lo que realmente sucedió”. 
Roberto Arévalo Ortuño,  juez del caso

“Creo que esto es algo relevante, creo que están omitiendo explicar bien esto, y la Fiscalía tiene que investigar más para ver lo que realmente sucedió la primera vez que regresó (Josué) Castillo Arévalo al GRP, después de que supuestamente le disparó a la agente Carla Ayala en la zona de la colonia La Gloria”, dijo el juez.

El silencio cómplice del GRP en la desaparición de la policía Carla Ayala

Deras y Pacheco, quienes tenían que llevar a la agente Carla hasta su vivienda en Apopa, han dicho en el proceso que decidieron regresar a la base para informar al oficial de servicio, Pablo Villalobos, y al jefe del GRP, Julio César Flores, de que se les había unido el agente Josué Castillo, y que en el camino este último sacó su arma de fuego y le disparó a Carla.

Mientras informaban esto en los dormitorios del GRP, según su versión, Castillo aprovechó para encender el vehículo policial y marcharse, con Carla a bordo.

La discusión que antecedió el crimen de Carla Ayala, la agente desaparecida

Lo que no dicen en sus testimonios, según el análisis que hace el juez Ortuño, es cómo quedó un rastro de sangre en la entrada del GRP.

Una de las posibles explicaciones de cómo llegó esa sangre hasta la entrada, según el juez, es que los agentes Castillo, Deras y Pacheco bajaron del vehículo el cuerpo de Carla.

“Yo me pregunto: ¿bajaron en algún momento el cuerpo de Carla Ayala? Y si lo bajaron, ¿por qué lo hicieron? La versión de ellos es que dejaron a Carla en el vehículo, junto con Castillo Arévalo y las llaves del vehículo, y se fueron a informar. Luego dicen que Castillo se fue del lugar con el cuerpo de Carla. En ningún momento dicen que la bajaron. Entonces no tiene sentido, en esa versión, la mancha de sangre. ¿Por qué estaba esa sangre ahí?”, dijo el juez.

“¿Bajaron en algún momento el cuerpo de Carla Ayala del vehículo? Y si lo bajaron, ¿por qué lo hicieron? ¿Por qué estaba esa sangre ahí?”.
Roberto Arévalo Ortuño, 
juez Sexto de Instrucción de San Salvador, quien lleva el caso de la desaparición de la agente Carla Ayala

Arévalo Ortuño también dijo que uno de los testigos claves para aclarar esta duda es el guardia que estaba esa noche de turno, a quien la Fiscalía, según el juez, tiene que volver a entrevistar.

“A mi criterio, es el comandante de turno el que debe tener conocimiento de lo que sucedió en ese momento, porque estaba ahí, en la entrada del GRP. Yo no sé el nombre de él. Fiscalía debería investigar, porque ahí se está omitiendo un dato relevante para el caso”, comentó el juez.

El funcionario agregó que otra de las personas que la Fiscalía debe llamar para ampliar las entrevistas es el jefe del GRP, para que aclare todo lo que dijo en relación con la llamada que le hizo a Carla tres días antes de la fiesta del GRP. El jefe dijo que no la conocía y que en esa llamada la invitó a la fiesta.

De hecho, también invitó vía WhatsApp a Yenny de los Ángeles Rosales, quien era amiga y compañera de Carla en la oficina de la Unidad de Investigación Disciplinaria (UID) de la Policía.

Audiencia especial

Uno de los cuatro agentes capturados por el caso, Antonio Pérez Pineda, fue llevado ayer al Juzgado Sexto de Instrucción para una audiencia especial de declaración indagatoria.

En esa audiencia dijo que el 29 de diciembre en horas de la madrugada fue enviado a relevar al comandante de guardia de la noche anterior. Al mismo tiempo fue enviado a guardar las armas de los que habían estado de turno.

A pesar de las actividades que le asignaron sus jefes, según dijo en la audiencia, no le explicaron que también tenía que capturar a Josué Castillo si lo veía regresar.

Así que, aseguró, cuando lo vio llegar a la comandancia a entregar las llaves, no lo detuvo.

El juez dijo que su versión ha sido agregada al expediente y será tomada en cuenta en el proceso judicial que enfrenta por el delito de encubrimiento.

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