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Niños reciben clases entre celebraciones y velorios en una escuela en Apaneca

La falta de una infraestructura propia obliga a 32 niños a recibir sus clases en una casa comunal de lámina y madera. Una sola maestra atiende cuatro secciones.

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Promesa.  Según los padres de los estudiantes, desde el año pasado existe un compromiso de la municipalidad de Apaneca de donar un terreno adyacente a la casa comunal para la construcción del centro escolar.

Promesa. Según los padres de los estudiantes, desde el año pasado existe un compromiso de la municipalidad de Apaneca de donar un terreno adyacente a la casa comunal para la construcción del centro escolar.

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Los 32 estudiantes de la escuela de la comunidad El Tigre 4 de Apaneca comparten su salón de clases con actividades como bodas, celebraciones religiosas, cumpleaños y hasta velorios. Una construcción de lámina y madera, que es la casa comunal , se ha convertido durante los últimos dos años en la escuela que alberga a estudiantes de parvularia hasta cuarto grado que viven en los alrededores del cantón San Ramoncito de ese municipio. Los padres de familia manifestaron que no envían a sus pequeños a otros centros educativos debido a algunos peligros que deben sortear en su trayecto.

"Vivimos cerca de una quebrada que aumenta mucho su caudal cuando llueve, y en la zona se han registrado varios asaltos y no queremos que a nuestros niños les suceda algo malo mientras caminan por las veredas" dijo Yanira Ortíz, madre de familia. Además de estos factores el no contar con un local propio se ha convertido en un problema para los estudiantes y la única profesora que atiende, de manera simultánea, todas las secciones

El problema se agrava debido a que, por las múltiples actividades realizadas en el local, los niños han sufrido pérdidas de alimentos o daños en el material didáctico que utilizan, además deben limpiar el desorden que en algunas ocasiones dejan los asistentes a esos eventos. "Aquí si alguien de la comunidad se muere y lo velan en la casa comunal se paran las clases, si hay alguna otra actividad la gente no está acostumbrada a ser ordenada y respetuosa y algunas veces les han roto los libros o se han perdido el poco alimento que les dan a los niños" comenta María Belén Rosales, residente del caserío.

Agregó que el proyecto, que recibe el apoyo de la alcaldía municipal, subsiste prácticamente de regalías, esto debido a que no poseen un código por parte del Ministerio de Educación para gozar directamente de beneficios como la alimentación, paquetes escolares y uniformes. "La escuelita aparece como un anexo a la parvularia nacional de Apaneca y al Centro Escolar General Francisco Menéndez y ellos nos pasan un poco de alimento el cual no alcanza para dar de comer a los 32 niños" agrega la madre de familia.

"Buscamos la ayuda de las nuevas autoridades de educación y al principio se mostraron muy receptivas, pero luego en la departamental nos dijeron que debemos presentar la documentación para la acreditación de la escuela hasta marzo del 2020 para que salga el código en el 2021", dijeron.

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