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"Recomendaría a El Salvador no aceptar una CICIES"

El candidato a la presidencia de Guatemala prefiere una apuesta por el fortalecimiento de las instituciones encargadas de la lucha contra la corrupción e impunidad.

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"Recomendaría a El Salvador no aceptar una CICIES"

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Al candidato presidencial de Guatemala, Pablo Duarte, le apodan "el Jair Bolsonaro de Guatemala". Por ello, no duda en recomendar a El Salvador que antes de crear una CICIES le apueste al fortalecimiento de la institucionalidad.

¿Cuáles son los grandes retos que enfrentará el próximo presidente de Guatemala?

La institucionalidad del país, que es realmente débil. Los malos gobiernos, más la injerencia de extranjeros creó un deterioro en las instituciones y no hablo solo de los partidos políticos, sino de todas. No hay ni una sola institución en el país que tenga fortaleza, a excepción del Banco de Guatemala. Con las instituciones que tenemos ahorita no saldremos adelante.

A usted lo apodan "el Jair Bolsonaro de Guatemala" por su tipo de pensamiento. ¿Se considera de extrema derecha?

Somos de derecha. No creo que de extrema, porque consideramos que el brazo subsidiario del Estado no puede dejar de estar presente. Porque somos de derecha creemos en el libre mercado y la libertad de la propiedad privada de las personas, entendemos que nuestros Estados deben tener un brazo subsidiario muy fuerte. También creemos en la portación de armas de fuego, que las personas deben tener la capacidad de defenderse, pero lo más importante es que creemos que el Estado debe limitarse a garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos que la Constitución establece y no meterse en lo que no le importa y ayudarles a ser emprendedores.

¿Qué opinión tiene del caso de Thelma Aldana, quien también se ha inscrito como candidata, pero a quien se le ha girado una orden de captura y se encuentra en El Salvador?

La exfiscal Aldana se enredó en su propia pita y resulta que todos los procesos y los ataques en contra de los políticos que ella comenzó desde la CICIG y a través del Ministerio Público le tocaron ahora a ella. Todo lo que ella dijo que no debía hacerse y que pedía que las personas renunciaran a la inmunidad, se entregaran en los tribunales, que no huyeran y se enfrentaran a la justicia, que no huyeran, ella lo está haciendo. Yo creo que no regresará a Guatemala porque sabe que la orden de captura está vigente, y si entra al país va a ser capturada, y también sabe, porque ellos lo crearon, que ya no se dan medidas sustitutivas y la cárcel no es la excepción, sino la norma.

¿Es víctima de sus propios hechos?

Así es. Es víctima de lo que armaron en el país. Los jueces, liberados del yugo que no les permitía cumplir con su función, ven que hay delitos y le declaran orden de captura.

¿Es persecución política?

Si para ella es persecución política, es la misma que ella hizo desde el Ministerio Público hacia muchos políticos en el país, y hablo no solo de los que están presos, que se lo tienen bien ganado, sino también de empresarios, de políticos y todos aquellos a los que consideraba la CICIG y la izquierda de mi país que querían no competir, sino salir de todos aquellos que pudieran evitar que ellos pudieran llegar al poder

¿Cómo valora usted el trabajo hecho por la CICIG?

Los guatemaltecos fuimos engañados. El presidente Portillo, de tendencia de izquierda y a través de un personaje oscuro que se llama Édgar Gutiérrez, que llegó a ser su canciller, le dijo que la única manera que tiene de "joder" a los empresarios, con los que Portillo tenía muchos problemas, es creando la CICIG, y crearon un ente que era para perseguir a grupos armados paralelos al Estado. Así nació y así llegó al país y así fue firmado el convenio.

¿En qué momento se torció el camino de la CICIG?

No me lo pregunte. De repente se apartaron de su mandato principal, nunca persiguieron a grupos armados, las maras, grupos organizados, campesinos en el interior que armados invaden fincas, se oponen a hidroeléctricas y se oponen a todo proyecto productivo. Lo que sentimos es que se permitió que se variara su función, en contubernio con la Corte Constitucional, y cuando sentimos era una persecución a la clase política y empresarial , con un sesgo ideológico terrible. Thelma Aldana era solo la cara visible con la finalidad de tener ese rostro en presencia mediática para la candidatura que ha presentado.

¿Confiaban en la CICIG?

Al inicio todos aplaudimos. Hubo muchos personajes que merecían estar en la cárcel que, como les ha pasado a ustedes (El Salvador) en poderes importantes en el Estado, se llenaron de plata y nadie puede estar en contra de que eso suceda. Pero de eso a que haya una persecución indiscriminada con un sesgo absoluto hacia la derecha, incluyendo militares que participaron del conflicto armado, resulta que solo agarraron de la derecha, a pesar de que de ambos lados se cometieron barbaridades.

¿Está de acuerdo con la ley de reconciliación y la amnistía total? ¿La impulsaría?

Tenemos que hacerlo. Ha habido tres grandes amnistías en tiempos modernos que no hay que perderlas de vista. Una es la Moncloa, en España, sin la que España no podría vivir como hoy lo hace, pues se terminó el conflicto de franquistas contra no franquistas. Otra es la que se estableció que cuando se unificaron las Alemanias los del Este dijeron: "No, porque cuando se acabe vamos a ir al bote", entonces se dio amnistía y por eso se unifican sin conflicto. Y la otra es la de Sudáfrica con Nelson Mandela, la cual es sumamente emotiva pues un hombre que estuvo 33 años en la cárcel, sale y pide amnistía y le dice al pueblo que si yo los pude perdonar, ustedes pueden perdonar, y con eso Sudáfrica logró vivir en paz.

Volviendo al tema CICIG, ¿acertó o falló el presidente Jimmy Morales al revocar las visas para el ingreso de los miembros de la comisión a Guatemala?

Acertó totalmente. El presidente vio que la persecución contra él y su gobierno, toda la estructura, ya era una necesidad. Ya había tenido dos antejuicios en el Congreso y los dos había ganado y se inventaron otro. Al final el presidente no aguanta la presión y no la aguanta el país y termina por expulsar a la CICIG, que termina su mandato el 20 de septiembre. Así que la CICIG no se renovó, termina su historia y el 20 de septiembre oficialmente no estará más en mi país.

¿Es una buena o mala parte de la historia?

Es una buena parte que se largue. Después de 11 años de estar en Guatemala, si no lograron el propósito de fortalecer el Ministerio Público y ayudar a la persecución e investigación del delito en 11 años, no lo iban a lograr nunca.

En El Salvador, el presidente electo habla de instaurar una CICIES, tomando de modelo lo que sucedió en Guatemala. ¿Lo recomendaría?

Con el corazón en la mano, no vayan a tomar semejante cosa. Ustedes tienen enjuiciados a dos presidentes, que no es poca cosa, están haciendo su trabajo institucional, van bien, en el camino correcto, y no necesitan que les vengan a explicar más. Se pueden hacer convenios con FBI, con Carabineros de Chile, la Guardia Civil Española, que pueden reforzar las instituciones, pero no necesita venir alguien que se convierte en un todopoderoso que está por encima de todas sus instituciones. En Guatemala eran todopoderosos. Yo recomendaría que no lo acepten.

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