Reflexión sobre la violencia, en memoria de nuestra compañera Karla Turcios

Si el crimen rebaja a toda la sociedad, lo es más cuando la víctima era servidora de la comunidad. Y eso y nada menos era nuestra compañera Karla Turcios.
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Reflexión sobre la violencia, en memoria de nuestra compañera Karla Turcios

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Escribir, reportear, editar sobre la violencia es inevitable en la carrera de los periodistas salvadoreños.

Ese tema se ha transformado en “el” tema, y no solo por la indeseable obra de la delincuencia o el crimen organizado. La violencia se presenta como contenido en nuestras salas de redacción procedente de diversos caminos: como el fruto de la intolerancia cotidiana en todas las esferas; como esa expresión ominosa de la violencia de género que es el feminicidio; o como desolador desenlace de las desapariciones, tan comunes en ciertas comunidades y barrios.

Sin embargo, por más profunda que sea la conciencia que tengamos sobre la naturaleza violenta de la sociedad en que vivimos, nada prepara a un periodista para recibir la noticia de que la enésima víctima de un fin de semana sea otro colega.

La violencia nos hiere a todos, tanto al que la sufre como a los que la lloran, incluso al que la ejecuta. Pero si el crimen repetido tantas veces rebaja a toda la sociedad, qué decir cuando la víctima era una persona entregada al servicio de sus conciudadanos a través del ejercicio del periodismo. Y eso y nada menos era nuestra compañera Karla Turcios.

Karla Turcios, de formación salesiana y graduada de Periodismo de la Universidad de El Salvador, había cumplido 33 años en noviembre. Luego de dar sus primeros pasos profesionales en Telecorporación Salvadoreña, fue contratada como administradora de redes sociales en El Economista del Grupo LPG en 2013.

Pronto descolló por su espíritu siempre dispuesto, por dar la milla extra, por su conducta profesional intachable. Esos valores fueron clave para que se le promoviera al cargo de coordinadora web de la misma plataforma hace cuatro años y se le entregara uno de los premios a Periodista del Año del Grupo LPG en 2016.

Su más reciente asignación fue el 13 de abril en la noche, cuando debió volver de emergencia a la redacción para actualizar el sitio web de El Economista con la información del bombardeo estadounidense a Siria. Dos horas después de cumplir ejemplarmente con su trabajo, abandonó las instalaciones de LA PRENSA GRÁFICA por última vez. Nunca olvidaremos lo que le entregó al país a través de su servicio como periodista y comunicadora.

Karla fue también madre de un niño y como cientos de informadores de todo el país, combinó el rol familiar y el profesional con entrega, con responsabilidad, con amor y servicio.

La lloramos como compañeros de trabajo, como colegas y como ciudadanos consternados por la erosión del tejido social en nuestro país. Nos solidarizamos con su familia y exigimos a las autoridades que no descarten ninguna línea de investigación y que el crimen no quede impune.

Nunca te olvidaremos.

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