Loading...
El Salvador  / social Lo más leído

Relato | Visita autorizada al vacunatorio de Nayib

Ahora ya no hay caos y aplicarse la primera dosis se logra en unos 40 minutos. Sin embargo, en el vacunatorio de Bukele hay demasiados vacíos.

Enlace copiado
Una paciente recibe una primera dosis en el recién inaugurado vacunatorio.

Una paciente recibe una primera dosis en el recién inaugurado vacunatorio.

Enlace copiado

María no lo sabe, pero un fotógrafo del Gobierno la acecha. Vulnerable, pero esperanzada por la vacuna, camina lento porque lleva bastón. Al fotógrafo no le importa que tenga lastimada la rodilla y dispara rápido, sin contemplaciones. Ráfagas después, María se une a nuestro grupo. Vamos hacia el "Megacentro de Vacunación contra el covid 19". El hospital prometido que ya no es hospital, y que la semana pasada fue bloqueado a periodistas. Son las 7:44 de la mañana. Hoy es 21 de abril de 2021.

Hace un año, en el primer mes de la cuarentena obligatoria, estas calles eran calles fantasma. Al miedo por el coronavirus había que sumarle el miedo a las detenciones arbitrarias que fueron cuestionadas por la Sala de lo Constitucional. Ahora, en el microbús, María luce ansiosa por la vacuna. Todos lo estamos.

—Al fin se acaba esta pesadilla - le digo a mi compañero de asiento, como para romper el hielo.
—Esto fue duro.
—¿En su familia, todos bien?
—Porque nos estuvimos cuidando. Solo uno se nos ha muerto…

Su nombre era Francisco, "primo de una sobrina". 55 años. Médico. Murió a mediados de 2020. "Su nombre hasta salió en los diarios".

En cuestión de minutos ingresamos a la avenida de La Revolución. El Hospital El Salvador (HES), a la izquierda, da la bienvenida a una ambulancia, señal de que la pandemia sigue aquí. A la derecha, el microbús ingresa al parqueo del vacunatorio.

Hace más de un año, en un correo enviado por el director general de Obras Públicas, Emilio Ventura Díaz, el Gobierno invitó a una precotización para "el paquete #6A del proyecto Gran Hospital de Especialidades". Se suponía que esta sería la fase más moderna del hospital "más grande y más moderno de Latinoamérica". Pero muchos meses de retraso después, el Gobierno presentó un vacunatorio. ¿Adónde fue a parar el proyecto original, la UCI prometida? A la fecha no hay respuestas.

El parqueo es un hormiguero de microbuses que entran y salen cargados con gente. "¡Buenos días sean todos, bienvenidos!", nos recibe un joven en el parqueo. "Si alguien necesita silla de ruedas, me avisa, veá. Son varias graditas las que hay que subir".

—Yo no voy a poder subir esas gradas -dice María.
—Si no se siente capaz…
—Tengo mucho dolor.

Le piden que espere sentada. Al resto nos envían a unas filas que evocan a las de los aeropuertos. "¿Tiene cita? Suban".

Para ingresar hay que subir dos niveles de gradas. El segundo nivel hoy está restringido. Dos escalinatas más, llegamos a la última planta. El olor a paredes nuevas se cuela entre las mascarillas.

Este es un salón amplio y blanco que evoca a un hospital que no se terminó de levantar. El espacio, o la ausencia de objetos en el espacio, desnudan unas ‘islas de vacunación’ improvisadas. En las islas hay sillas azules y una recepcionista que toma datos. Atrás, una enfermera y un doctor; dos depósitos para basura y unas pequeñas estanterías de cristal en las que se guardan alcohol, gasas, jeringas. Hay, además, unos frigoríficos. Ahí almacenan las dosis. A las 8:00 de la mañana, el vacunatorio luce algo vacío, pero no es porque no haya gente. Es simplemente que el galerón es demasiado amplio y ni 60 pacientes, las sillas, los empleados, los doctores, las pantallas y los baños terminan de llenar este hueco blanco.

En las paredes, y en las vigas que sostienen a la estructura, hay tomacorrientes que ahora lucen huérfanos. ¿Qué tenían pensado conectar ahí? ¿Por qué no hay hospital? El 12 de abril, cuando fue inaugurado, el presidente Bukele se limitó a decir que "Ya no era necesario correr, como estábamos corriendo con la fase 3", en alusión a que las fases 1 y 2 son suficientes. ¿Por qué entonces se inventaron este anexo? ¿Por qué no habilitaron más pabellones en el otrora Centro Internacional de Ferias y Convenciones? ¿Qué pasó con el dinero invertido?

Para mi compañero de microbús, todas esas dudas, cuatro minutos de vacunado, son insignificantes. Está feliz. Se le nota en la mirada. "¡Ya estamos!", me dice. Bajamos tres niveles de gradas y pensamos en María. ¿Cómo hicieron para subirla?, nos preguntamos.

En el parqueo, el movimiento no cesa. Hoy, la cuenta en Twitter de la Secretaría de Prensa muestra una rampa para aquellos que no pueden subir las gradas, como María.

Una semana después del caos de la inauguración, hay que reconocerlo, el proceso es rápido, plausible, pero los periodistas seguimos sin poder cubrirlo. Para verlo, solo como pacientes.

De esas entrañas, las únicas imágenes con detalles, las únicas disponibles, son las de la propaganda gubernamental. Hoy, entre las decenas de fotos publicadas, aparece mi compañero de microbús. Ni rastros de María. Todo lo que el fotógrafo hizo con ella fue por gusto.

UN PÚBLICO INFORMADO
DECIDE MEJOR.
POR ESO INFORMAR ES
UN SERVICIO DE PAÍS.
APOYA A LOS CIUDADANOS QUE 
CREEN EN LA DEMOCRACIA
Y HAGAMOS PAÍS.

Hacemos periodismo desde hace 106 años. Y ahora, como en otros periodos de la historia de El Salvador, el periodismo es fundamental para que la opinión pública se fortalezca.

HAZTE MIEMBRO Y DISFRUTA DE BENEFICIOS EXCLUSIVOS

Hágase miembro ahora

Tags:

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines