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Relato: Atentado contra las mujeres y la maternidad

La violencia obstétrica, un tema del que no se habla, es muy común en los sistemas de salud salvadoreños.

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De sufrimiento son las historias de muchas mujeres que han dado a luz, dice afectada.

De sufrimiento son las historias de muchas mujeres que han dado a luz, dice afectada.

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Brenda, de 27 años, cuenta con una voz quebrada y nerviosa la traumática historia de su primer y único parto. Ya han pasado siete años, pero los malos tratos y miedos continúan afectándola.

Era 2014 y había llevado controles de embarazo tanto en el sistema de salud público como en el privado, pero el plan siempre fue dar a luz en un hospital nacional en San Salvador. Ella prefiere no hacer público el nombre de la institución, pero asegura que en ese hospital las mujeres embarazadas "sufren".

Su embarazo fue bastante normal, no tuvo ningún problema. Ella y su esposo esperaban con ansias al bebé que tanto habían planeado. Cuando llegó al hospital para dar a luz, le dijeron que se regresara a su casa, pues no había dilatado.

A la mañana siguiente, los dolores no pararon, por lo que decidió regresar y gracias a la ayuda de un familiar la lograron ingresar: "Me ingresaron el sábado en la mañana y tuve a mi bebé el lunes casi a la medianoche", recordó.

Ese sábado, Brenda pidió que le hicieran una cesárea, pero le fue negada. El personal médico le dijo que debía tener un parto vaginal. "Me dejaron tres días en labor de parto. Yo les decía a los doctores que sentía que mi bebé ya no se movía".

No dilataba y para la noche del lunes, con tacto, la hicieron llegar a dilatación cuatro. "Con un maldito suero" le aceleraron las contracciones. Describe el dolor que padeció como la peor experiencia que ha vivido. "Finalmente me hicieron un trazo para que pudiera dar a luz", describe, pero los médicos, ya para ese momento, le hicieron saber que no podría tener un parto vaginal.

La prepararon para cesárea de emergencia, le pusieron la inyección epidural. Cuando el personal médico estaba listo para comenzar, ella avisó que aún podía mover los dedos de los pies, que sentía, pero el doctor le dijo que pronto se iba a dormir... "y me cortó", contó.

"Cuando me cortó por primera vez con el bisturí, yo sentí, yo grité".

Después de una segunda epidural, pudieron sacar al bebé. Brenda dice que se generó un silencio sepulcral en ese momento. "Mi bebé no lloró. Y en el momento que yo pregunté por mi bebé, me dijeron que se lo habían llevado. Mi bebé nació con sufrimiento fetal".

Después de su parto, Brenda, sufrió depresión posparto y crisis por separación. Gracias a su familia, y a terapia psicológica, ahora puede hablar de su experiencia. "Una diría que en siete años ya hubieran cambiado las cosas, pero desde que me pasó a mí he escuchado tantos casos....", lamentó.

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Tags:

  • Violencia obstétrica
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