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RelatoLa experiencia electoral que duró de sol a sol

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RelatoLa experiencia electoral que duró de sol a sol

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Jessel Santos

Karla Flores, de 18 años, participó por primera vez en un proceso electoral. Se ubicó en una de las juntas receptoras de Votos (JRV) en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) desde las 3 de la madrugada del 1.º de marzo para apoyar a un partido político. Allí le tocó votar. Salió del mismo lugar, donde vio salir el sol, a las 3 de la madrugada del siguiente día.

Por cada hora que Karla estuvo en el centro de votación, entre el calor desesperante, la multitud, las discusiones de los integrantes de las mesas, el mal o buen humor de los votantes y la larga jornada, obtendrá $0.63, es decir, por las 24 horas el TSE le pagará, dentro de ocho días, $15.

Su trabajo en la JRV como vocal inició a las 6 de la mañana; sin embargo, la atención a las personas fue hasta las 8:45, debido a que el pabellón no era habilitado porque algunas mesas no estaban listas.

Karla alega que se trató de un proceso electoral largo, pese a que en la mesa en la que se encontraba los integrantes lograron entender desde un principio el conteo de los votos y el cuentamarcas, no así en otras mesas contiguas, que discutían sobre la utilización del material que les había proporcionado el TSE.

Su jornada finalizó a las 3 de la madrugada y hasta ayer aún continuaba con el cansancio del desvelo. “Si fuera otra vez mucho tiempo para esto, no. Es supercansado”, consideró la joven universitaria al preguntarle si volvería a conformar una mesa electoral.

Cuando Karla regresaba a su casa, algunos miembros de otras JRV que se encontraban ubicadas en el pabellón 2 del CIFCO iniciaban el proceso de conteo de los candidatos a diputados para la Asamblea Legislativa. Algunos, relata, todavía estaban atrasados con los del Parlamento Centroamericano (PARLACEN).

En una de esas mesas se encontraba Gerardo Coronado, de 58 años, quien ya había conformado, en períodos pasados, una junta receptora de Votos. Pasó parado durante todo el día y a las 5 de la mañana logró conseguir un cartón y recostarse en el suelo.

“Yo creo que me dormí un rato, es que tanto era el cansancio que aun con el ruido de algunos que peleaban un voto y otros que se daban por vencidos me dormí sin más”, comentó.

Coronado había dudado participar como autoridad en estas votaciones. Consideró que muy poco sería remunerado, con los agravantes del voto cruzado, una tercera papeleta de votación y las horas extras de conteo; sin embargo se aventuró con la esperanza de que sus compañeros estuvieran capacitados.

La jornada fue tan agotadora, dijo Coronado, que al final ninguno de los miembros de las mesas quería hacerse cargo de empaquetar los materiales.

El cansancio y la falta de capacitación generaron los atrasos en las JRV, que también afectaron a los miembros de la Junta Electoral Municipal (JEM) de San Salvador. Según los reportes del presidente de la JEM, Raúl Peccorini, al menos tres centros de votación trasladaron las actas hasta las 10 de la mañana del 2 de marzo.

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