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Reo murió en Apanteos sin que avisaran a su familia

La versión oficial es que Miguel jugaba fútbol, cayó al suelo, se golpeó la cabeza y debido a ello fue a parar al hospital, donde murió. Luego lo enterraron en Santa Ana, lejos de su familia y sin que Centros Penales notificara de lo sucedido.

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Miguel estaba a un año de cumplir su condena y salir de prisión, de volver a ser libre. Pero en lugar de eso ahora está enterrado en una tumba sin nombre a casi 170 kilómetros de su hogar. El día de su funeral no recibió flores, ni su familia pudo verlo por última vez, porque las autoridades del Centro Penal de Apanteos decidieron, sin explicar oficialmente el por qué, no avisarle a nadie de su muerte ni de las condiciones en las que murió.

El15 de febrero de 2021 Deysi llegó al Centro Penal de Apanteos para entregar un kit de higiene que debían trasladarle a su hermano, Miguel, a quien no ve desde hace un año porque los privados de libertad y sus familiares no tienen contacto desde inicios de 2020, debido a que el gobierno decidió cancelar las visitas. Primero como medida extraordinaria y luego por la pandemia del covid-19.

Daysi entregó el nombre de su hermano y cuando el custodio lo vio le dijo que pasara a un pasillo aparte para que un superior le dijera que no le podían recibir el paquete porque su hermano ya no estaba en ese penal. Murió. Ella responde que eso es imposible porque a nadie en la familia le han notificado nada. Le entregaron un formulario con los supuestos datos del fallecimiento y le indicaron donde está enterrado. Nada más.

El 31 de diciembre de 2020 fue la final del torneo de fútbol del Centro Penal Apanteos y se disputó en la zona de "sombra", una cancha hecha con pavimento. Migueljugó y, según la versión de uno de los custodios que habló bajo anonimato, resbaló por lo liso del suelo y se golpeó fuertemente en la cabeza. Inmediatamente lo trasladaron a la clínica y de ahí al hospital San Juan de Dios de Santa Ana.

"El día que eso pasó yo salí  de licencia. Cuando volví me contaron que él ya había muerto", agregó el custodio. Según esa versión Miguel pasó casi cuatro días en el hospital, tiempo durante el cual nadie se comunicó con su familia, ni siquiera con su madre, pese a que el número telefónico de ella estaba en el expediente del reo. El 3 de enero de 2021, a las 12:15 del mediodía y en la cama 20 del cubículo 2C, de la zona de hombres, lo declararon muerto.

El 14 de enero de 2021, tras casi diez días en la morgue, el cuerpo de Miguel no fue reclamado por nadie y desde el Centro Penal de Apanteos tampoco dieron razón sobre su familia. La versión de algunos custodios es que una mujer de nombre Rosa sí llegó por él y se lo entregaron a ella. Dicen que era su "pareja", lo cual es negado por su familia, porque Miguel ya llevaba cinco años en prisión, los primeros tres en Usulután y el resto en Apanteos, y no tenía compañera de vida.

Tampoco ese nombre aparece en el documento que le dieron a Daysi el 15 de febrero. Lo que sí confirmó Medicina Legal es que enterraron a Miguel en una fosa común del cementerio Santa Isabel, de Santa Ana, pese a que su familia es de Usulután. De hecho fue allá donde lo capturaron, en 2016, por posesión de drogas.

Es 18 de febrero de 2021. Hace tres días la familia de Miguel se enteró que él está muerto, pero no creen la versión de que falleció jugando fútbol. Durante los días posteriores a la noticia se han avocado a Fiscalía y la Procuraduría de los Derechos Humanos para pedir ayuda. Como respuesta ya se abrió un expediente sobre el caso. Ellos quieren saber la verdad, entender por qué nunca les notificaron. Mientras tanto, la madre de Miguel llama todos los días a Apanteos, para ver si se trata de un error. Quizá enterraron al equivocado y su hijo sigue ahí.

LO ÚNICO QUE LES ENTREGARON
Este es el único documento que recibió Deysi el 15 de febrero, el día que le avisaron que su hermano había fallecido a inicios de este año. El formulario tiene los nombres de la doctora que lo atendió, el forense que lo revisó y el del encargado de la morgue. Sin embargo, no tiene fechas de lo sucedido ni tampoco sello oficial.

SIN RESPUESTA
La Prensa Gráfica habló al Centro Penal de Apanteos para obtener su versión sobre lo sucedido, pero dijeron que era la Dirección General de Centros Penales (DGCP) la que debía autorizar. Se envió un correo al jefe de prensa para tramitarla, pero hasta el cierre de esta nota no hubo una respuesta oficial.

Tags:

  • Centro Penal de Apanteos

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