Romero, universal y vigente a 35 años de su martirio

Cientos de feligreses conmemoraron ayer un año más del asesinato del obispo salvadoreño. Una ceremonia que sirvió de antesala a la beatificación.
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Abarrotada. La capilla del hospital Divina Providencia fue insuficiente para albergar a los feligreses que visitaron el sitio donde Romero fue asesinado en 1980.

Abarrotada. La capilla del hospital Divina Providencia fue insuficiente para albergar a los feligreses que visitaron el sitio donde Romero fue asesinado en 1980.

Abarrotada. La capilla del hospital Divina Providencia fue insuficiente para albergar a los feligreses que visitaron el sitio donde Romero fue asesinado en 1980.

Abarrotada. La capilla del hospital Divina Providencia fue insuficiente para albergar a los feligreses que visitaron el sitio donde Romero fue asesinado en 1980.

En la cripta. Miles llegan a la cripta de Monseñor Romero en la Catedral Metropolitana. Ayer, muchos aprovecharon el aniversario de su martirio para la visita.

En la cripta. Miles llegan a la cripta de Monseñor Romero en la Catedral Metropolitana. Ayer, muchos aprovecharon el aniversario de su martirio para la visita.

Misa en la Catedral. La curia celebró ayer una misa en la Catedral Metropolitana para conmemorar el 35.º aniversario del martirio de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

Misa en la Catedral. La curia celebró ayer una misa en la Catedral Metropolitana para conmemorar el 35.º aniversario del martirio de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

Romero, universal y vigente a 35 años de su martirio

Romero, universal y vigente a 35 años de su martirio

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Misas, marchas, peregrinaciones, cantos, oraciones, camisas, afiches, libros y hasta una imagen de madera fueron las expresiones que utilizaron ayer los seguidores de Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez para conmemorar el 35.º aniversario de su martirio. Todo inició en la capilla del hospital Divina Providencia, sitio donde el obispo mártir fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por una bala que le perforó el corazón mientras oficiaba una misa.

Cientos de feligreses, muchos llegados desde el extranjero, abarrotaron la capilla desde antes de las 7 de la mañana para participar en una misa organizada por la Fundación Monseñor Romero.

La pequeña capilla fue insuficiente para albergar a los asistentes, incluidos funcionarios de gobierno como el presidente de la república, Salvador Sánchez Cerén; la primera dama, Margarita Villalta; el canciller de la República, Hugo Martínez; diputados y el procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales.

El obispo de Saltillo, México, monseñor Raúl Vera, presidió la ceremonia donde hizo un repaso del legado de Romero, a quien describió como alguien que vivió lleno de amor y compasión hacia los más necesitados: “La opción por el amor y la compasión es lo que nos está diciendo la Iglesia al reconocer el martirio de ‘don Óscar’, y su virtud como un hombre de bien y de Dios al declararlo beato”, dijo el obispo ante una concurrencia que lució camisetas de distintos colores estampadas con la imagen y frases de Romero.

Vera también recordó la decisión que tomó la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2010 al decretar cada 24 de marzo como el Día Internacional del Derecho a la Verdad y la Dignidad de las Víctimas en honor de Monseñor Romero.

La ONU explicó que tomó la fecha del asesinato del obispo salvadoreño al “reconocer en particular la importante y valiosa labor y los valores de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, de El Salvador, quien se consagró activamente a la promoción y protección de los derechos humanos en su país”.

David Arévalo, obispo de la Iglesia anglicana de El Salvador, dijo antes de iniciar la misa que Romero “es del pueblo, es universal”; por eso considera que muchas personas extranjeras acompañaron la conmemoración. “Es el salvadoreño más conocido en el mundo”, añadió.

Morales también describió a Monseñor Romero como universal y dijo: “La opción por los pobres, por las víctimas de la violencia y de la migración sigue teniendo validez”.

Sánchez Cerén también participó al final de la ceremonia. Dijo: “La obra de Monseñor Romero es vida comprometida con los más humildes, con los más pobres y esa tiene que ser también nuestra realidad, la realidad de luchar por los más desfavorecidos”.

Al finalizar la misa, los peregrinos caminaron desde la capilla hasta la plaza Salvador del Mundo, sitio escogido por la Iglesia para realizar la beatificación de Romero el 23 de mayo, tal como lo ha confirmado el postulador de la causa ante el Vaticano, Vincenzo Paglia. Después siguieron el peregrinaje hasta el monumento a la Memoria y la Verdad, en el parque Cuscatlán.

En la Catedral Metropolitana

La Conferencia Episcopal de El Salvador también ofició una misa en la Catedral Metropolitana para conmemorar el martirio de Romero. La ceremonia, que inició cerca de las 10 de la mañana, estuvo presidida por el cardenal José Luis Lacunza, obispo de la diócesis de David, en Panamá; y por el nuncio apostólico, León Kalenga. La Catedral estuvo abarrotada por los feligreses que también portaban estampas y pancartas con mensajes de Romero.

En la misa, el cardenal hizo un breve repaso de la vida pastoral del obispo de San Salvador y algunos componentes de la causa de su canonización. “Monseñor Romero va a ser proclamado mártir, es decir, testigo, alguien que con su palabra y con su vida ha dado testimonio de su fe en Jesús hasta el derramamiento de su sangre”, dijo Lacunza. Agregó que la figura de Monseñor es “un preciado tesoro de la Iglesia y de nuestra América” que debe darse a conocer.

“La próxima beatificación de Monseñor Romero debe ser un punto de inflexión en la vida de este pueblo y de esta Iglesia para consolidar procesos de reconciliación, que haga caer todos los muros que nuestras intransigencias han ido levantando”, dijo.

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