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Rosa María, la joven zapatera usuluteca

Desde hace 12 años trabaja en su puesto de reparación de zapatos  en la plaza infantil de la ciudad de Usulután. Es la única mujer en e l oficio.

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Habilidad.   Rosa María, remienda zapatos, cose suelas y hace   otros trabajos.

Habilidad. Rosa María, remienda zapatos, cose suelas y hace otros trabajos.

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Rosa María Vásquez Blanco, de 29 años, es una mujer usuluteca que se gana la vida  como zapatera en la plaza infantil de la ciudad de Usulután. Rosa María aprendió el oficio desde los ocho años, cuando  sus difuntos padres la llevaban todos los días hasta el puesto donde actualmente labora, y que heredó de ellos.
Afirma que  observaba a sus padres trabajar  y así fue aprendiendo el oficio.  

Rosa María labora actualmente en compañía de su esposo.  “Al ver los puestos solos decidimos venir, mi esposo hacía estructuras metálicas y decidió aprender a coser zapatos también, y así nos fuimos acoplando” expresó la zapatera.

“Mi esposo hacía estructuras metálicas y decidió aprender a coser zapatos también, y así nos fuimos acoplando”.

Rosa María Vásquez, zapatera

El puesto, que ellos consideran una herencia de sus fallecidos padres, ha sido testigo junto a los otros zapateros de  la forma en que Rosa María junto a su esposo Salvador Reyes se han esforzado en el oficio para poder ir ganando clientes.

Rosa María contó que de dejó  sus estudios de octavo grado para dedicarse al oficio de zapatera y çontribuir con la economía del hogar que ya había formado con Reyes. Es madre de dos niños y dos niñas, a quienes ha sacado adelante, junto a su esposo, gracias al oficio de reparación de zapatos, al que se dedican desde hace 12 años, cuando Rosa María llegó al puesto.

Costura, lustre, remendado de calzado y cambio de suelas, son algunos de  los trabajos que ofrece la pareja.

Rosa María es la única mujer que se dedica a este trabajo en la plaza infantil de Usulután, y  manifiesta que se siente cómoda entre sus compañeros de trabajo, quienes siempre la han respetado. Resalta que el haber  crecido entre ellos ha sido una ventaja, sin duda.

Reyes, de 28 años, recordó que se acompañó con Rosa María cuando  él tenía 14 y ella 15. 
“Tenemos la bendición de estar trabajando ambos para sacar adelante a nuestra familia. Cada quien tiene sus clientes pero si alguno no está, el otro toma lo que traen” manifestó el esposo de la laboriosa mujer. Ella afirmó que nunca se vio a sí misma como una profesional. Sin embargo, dijo   que desea seguir trabajando  para que sus hijos lo sean.

“Mi hija mayor quiere ser doctora, le digo que todo cuesta, pero que  con sacrificio se sacan las cosas adelante y que le daremos apoyo hasta donde tengamos vida” expresó con mucho sentimiento.

Añadió que esa es su motivación y la de su esposo, llegar a ver a sus hijos convertidos en profesionales. 
La pareja seguirá trabajando y esforzándose para que sus hijos puedan continuar sus estudios, ser bachilleres y en un  futuro también asistir a la universidad.
“Queremos sacarlos adelante, esa es nuestra meta”, expresó Rosa María.

Pareja. El esposo de Rosa María, aprendió el oficio de ella, y ahora los trabajan

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