Lo más visto

Más de El Salvador

Sabiduría lenca contra la inseguridad alimentaria

En el corredor seco las pérdidas en cultivos de maíz y frijol pueden ser de hasta 70 % de la cosecha, a causa de los cambios en los patrones de lluvias, las altas temperaturas y las inundaciones, según la FAO.

Enlace copiado
Productora. Juana Cruz participó en una iniciativa para crear huertos familiares desde la cosmovisión indígena. Usó semillas nativas para tener maíz negrito, blanco y amarillo.

Productora. Juana Cruz participó en una iniciativa para crear huertos familiares desde la cosmovisión indígena. Usó semillas nativas para tener maíz negrito, blanco y amarillo.

Enlace copiado

Juana Cruz, de la etnia indígena Lenca, está recuperando la sabiduría de sus ancestros. Con otros miembros de su comunidad participa en un proyecto de la (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) FAO y del Gobierno de El Salvador, que impulsa la agricultura familiar, seguridad alimentaria y equilibrio ambiental.

A Juana su cultivo le recuerda a sus ancestros: En la parcela detrás de su casa crece el maíz nativo que cultivaban sus abuelos, quienes le dieron a su padre el conocimiento ancestral del sembrado del maíz. Su padre transmitió la milpa a ella y a sus cuatro hermanos. Tanto el maíz negro, amarillo y blanco como el conocimiento ancestral forman parte de su familia hace tres generaciones.

"Mi papá nos contaba cómo antes en este pueblo, Chilanga (San Miguel), que es un pueblo indígena, cuando hacían las siembras repartían pozol de quema, una bebida que se hacía con cacao y maíz tostado. Era una especie de pago a la madre tierra cuando se iniciaba la época de siembra", recuerda Juana Heriberta Cruz, de 67 años.

En 1996 más de 60 agricultores familiares en Chilanga decidieron agruparse y crear la Asociación Comunal Lenca (ACOLCHI), Pero no solo producen alimentos. Parte importante de su labor ha sido el rescate de la sabiduría indígena. Cuando comenzaron la milpa, por ejemplo, calcularon el "término de la luna", la fase correcta a la hora de sembrar.

También realizaron una ceremonia ancestral a un lado de la parcela donde ubicaron un altar de rocas que formaba un círculo donde depositaron sus ofrendas. Fue su forma de pedirle a la madre naturaleza que la cosecha sea abundante, algo especialmente importante en Chilanga.

FAO Con asistencia técnica. Técnicos de la FAO asistieron a los agricultores de Chilanga para cultivar frijol, yuca y ayote, con los cuales diversificaron los huertos y la alimentación.

Dicho municipio es uno de los 114 en El Salvador que pertenecen al corredor seco centroamericano, una zona afectada por sequías y precipitaciones extremas, con altos índices de pobreza.

"El Salvador es el corazón del corredor seco", explicó Alan González, exrepresentante de la FAO en nuestro país.

Y no se trata de una exageración. Casi la mitad del país pertenece a esta zona de bosque tropical seco que recorre la vertiente pacífica de Centroamérica, desde la costa pacífica de Chiapas, México, hasta el oeste de Costa Rica y algunas provincias de Panamá.

El Salvador es –junto con Guatemala, Honduras y Nicaragua- uno de los países del corredor seco más vulnerables y expuestos a los riesgos.

Por ello, la FAO, el gobierno y las alcaldías llevan a cabo una serie de proyectos centrados en fortalecer la agricultura familiar, conservar el medioambiente y aumentar la resiliencia.

La clave del éxito de muchos de estos proyectos radica en la identificación de líderes locales de las diversas comunidades del corredor seco, que han aportado sus propios conocimientos para aumentar el impacto de las intervenciones de la FAO, como Juana.

En el Salvador la FAO ejecuta cerca de 40 proyectos. Para los próximos cinco años apuesta fuerte por RECLIMA para 114 municipios del corredor seco, con iversión conjunta de $127.7 millones.

Tags:

  • Zona oriente
  • corredor seco
  • FAO

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines