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Sacerdote de El Tránsito necesita donador de riñón

Los feligreses le piden a una persona de buen corazón que le done un riñón al padre Felipe.
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Recibimiento. En la parroquia Tránsito de María han formado un comité que realiza dos actividades a la semana, para recaudar fondos y poder darle alimentación a la persona que desee donarle un riñón al padre Felipe.

Recibimiento. En la parroquia Tránsito de María han formado un comité que realiza dos actividades a la semana, para recaudar fondos y poder darle alimentación a la persona que desee donarle un riñón al padre Felipe.

Sacerdote de El Tránsito necesita donador de riñón

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El sacerdote Felipe de Jesús Hernández Umaña, de 52 años, es originario del municipio de Lislique (La Unión) y desde hace 23 años se dedica a servirle a Dios. Actualmente es el padre de la parroquia Tránsito de María, ubicada en el municipio de El Tránsito (San Miguel). Desde hace seis años está sufriendo debido a la insuficiencia renal que le fue diagnosticada en 2010.

Los feligreses lo describen como un hombre entregado a su iglesia, caritativo, obediente, de corazón misionero, responsable, bondadoso y en este momento con la necesidad de un riñón sano de una persona cuya sangre sea O RH+.

El religioso cuenta que desde que tenía 25 años cada seis meses se realizaba exámenes médicos con el fin de conocer el estado de su salud. En 2009 le apareció la creatinina a 9.5. Sin pensar que eso sería un problema no le dio mayor importancia, hasta que un día lo llevaron de emergencia al hospital San Pedro, de Usulután. “Ahí me detectaron que los riñones me estaban fallando”, contó el padre Felipe al hablar de su caso.

Luego de constantes visitas al médico le recetaron una medicina que era demasiada fuerte, por lo que estaba perdiendo la vista. La creatinina empezó a subir y se le bajaron los electrolitos, hasta llegar a perder el conocimiento. “En 2013 se me complicó todo, me dio anemia. No ha sido nada fácil, pero con ayuda de Dios y de la comunidad que ha estado pendiente de mí he podido salir adelante”, indicó.

Desde el 23 de mayo de 2015 el padre Felipe se encuentra sometido al incómodo tratamiento de la hemodiálisis, para extraer las toxinas y el exceso de agua en la sangre, y en espera de una persona de buen corazón que le done un riñón, ya que lo necesita con urgencia para poder sobrevivir.

El trasplante de riñón es una cirugía delicada, que puede durar de cuatro a cinco horas. Antes de hacerla se debe efectuar una serie de exámenes al donante, para verificar que el órgano no sea rechazado por el cuerpo del receptor.

Élmer Martínez, médico nefrólogo de la Unidad de Salud de El Tránsito, expresó que desde hace varios años conoce al padre Felipe. “Un hombre que realmente está muy destinado a Dios y como médico me corresponde ayudarle. Nos ha enseñado muchas cosas y sobre todo ayudar al prójimo. Sin dudarlo lo estaremos apoyando”, afirmó Martínez.

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