Sacerdote trató de escapar de sus asesinos, dice PNC

La policía aún busca a los tres hombres que mataron al sacerdote Wálter Vásquez. Ayer en la mañana inició la velación en la vivienda de un familiar de la víctima. Este domingo será sepultado.
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Fotos de LA PRENSA/Juan Carlos Díaz Sospecha.  Cercanos a la víctima consideran que la causa del homicidio fue por robarle las pertenencias. Incluso sostienen que el ataque era dirigido en contra del sacerdote.

Fotos de LA PRENSA/Juan Carlos Díaz Sospecha. Cercanos a la víctima consideran que la causa del homicidio fue por robarle las pertenencias. Incluso sostienen que el ataque era dirigido en contra del sacerdote.

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Tres hombres vestidos de negro y que viajaban en una camioneta interceptaron el carro en el que se conducía el sacerdote Wálter Osmir Vásquez, este Jueves Santo a las 3:45 de la tarde. Lo hicieron justo en el límite entre el cantón Las Ventas y el caserío Las Lajas, en Lolotique, San Miguel. Vásquez había llegado a la zona para ofrecer una misa.

El automóvil en el que viajaba el sacerdote se lo había prestado una persona aún no identificada. Ese “alguien”, como las autoridades de Seguridad lo nombraron, le designó un motorista y dos personas más –al parecer menores de edad– para que lo acompañaran a Las Lajas a oficiar la misa, según la Policía Nacional Civil.

Los homicidas del sacerdote, señala la PNC, bajaron de la camioneta con armas largas y cortas, amenazaron a las cuatro personas que iban a bordo del vehículo y les robaron celulares y dinero. Después del asalto, separaron al sacerdote de sus acompañantes. Lo llevaron hasta una zona boscosa y fue en ese lugar donde le dispararon. El párroco, herido, trató de escapar, pero 15 metros más adelante le dispararon por segunda ocasión, lo que le provocó la muerte inmediata.

“No sabemos quiénes son los sujetos y no podemos establecer si son de pandillas. En la zona hay mayor presencia de MS”. 
Howard Cotto, director de la PNC

“Al sacerdote lo separaron del resto, lo condujeron a una zona boscosa y es entonces que le hicieron un disparo. Él intentó huir y volvieron a disparar una vez, fue entonces que murió el sacerdote Wálter Osmir Vásquez en el lugar”, dijo el director de la PNC, Howard Cotto, en una conferencia de prensa.

Las autoridades, sin embargo, dicen que todavía no saben quiénes son los tres hombres que participaron en el asesinato. Tampoco conocen las razones de homicidio.

“No se puede establecer quiénes son los hechores. Tampoco si son miembros de alguna organización criminal como la MS, que tiene presencia en el lugar. Ya se ha montado la mesa de crisis en la zona, encabezada por el jefe de San Miguel y elementos especializados”, agregó Cotto.

Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, condenó el asesinato y dijo que han ordenado investigadores especializados para resolver el caso.

El forense del Instituto de Medicina Legal (IML) determinó que el sacerdote tenía lesiones provocadas por un arma calibre 9 milímetros a la altura del tórax.

Velación

“Ay, Dios mío, ¿por qué lo mandaste para ahí, Señor?”, se pregunta una mujer, mientras no para de llorar sobre el féretro del párroco Vásquez.

Los restos del sacerdote fueron entregados ayer por la madrugada en el Instituto de Medicina Legal (IML) de San Miguel, y luego trasladados para ser velados en la vivienda de los familiares del religioso, situada en el barrio San Isidro, del municipio donde ocurrió el crimen.

A la velación de los restos del párroco Vásquez asistieron sacerdotes, religiosas, amistades y líderes de comunidades eclesiales que conocieron y trabajaron junto a él. Había estado asignado durante tres años a la parroquia de San Buenaventura, y uno en Mercedes Umaña, ambas en el departamento de Usulután. “Él tenía gran amor con su gente porque con todos se reunía, organizó varias comunidades en la parroquia y cuando había alguna actividad religiosa en los cantones, siempre pedía que lo acompañaran porque quizá no le gustaba andar solo”, comentó Deysi Batres, integrante de uno de los grupos religiosos de la parroquia de San Buenaventura.

Miembros de la comunidad católica descartan que el homicidio tenga relación con un robo, pues no se explican cómo el resto de los ocupantes del vehículo resultaron ilesos.

El párroco, de 31 años de edad, recién había cumplido ocho años de haberse ordenado como sacerdote. El Jueves Santo por la mañana, día en que fue asesinado, había participado en la actividad donde todos los sacerdotes llegan a renovar sus promesas sacerdotales en la Diócesis de Santiago de María, Usulután, a la cual pertenecía el prelado.

Familiares del padre Vásquez, reunidos este Viernes Santo en su vela, afirmaron que el domingo será sepultado en el cementerio general del municipio de Lolotique.

3
 personas que acompañaron al sacerdote resultaron ilesas en este ataque, según investigación.

 

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