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Salud confirma muerte física de Waldemar

Pese a los esfuerzos, a las personas que formaron el comité a favor de Waldemar les ha quedado la sensación de que pudieron haber hecho más por el pequeño.
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Waldemar, el niño de cuatro años que se dañó el intestino en un accidente con una pulidora de metal, falleció ayer a las 7:40 de la mañana en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom, luego de permanecer seis meses y seis días hospitalizado, informó el Ministerio de Salud (MINSAL).

Los latidos del corazón de Waldemar disminuyeron desde el domingo en la noche pese a que le administraron medicamentos para los órganos y respiraba por un ventilador, detallaron fuentes del Hospital Bloom.

“Quisiéramos en primer lugar presentarle las condolencias a la familia de Waldemar, particularmente a su padre que ha estado con él permanentemente, a su madre que ha sufrido tanto en este proceso”, dijo la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, ayer en conferencia de prensa, donde volvió a justificar que el trasplante para el pequeño no era la mejor opción, por la dificultad de encontrar un donante con las características del niño. Aún trasplantado, la funcionaria aseguró que estos pacientes tienen un tiempo corto de vida.

La versión contrasta con las declaraciones brindadas en enero y febrero, cuando el jefe de residentes de Cirugía del Hospital Bloom, Roberto Trejo, aseguró que un nuevo intestino para Waldemar era una de las opciones evaluadas. Ayer, sin embargo, el doctor Óscar Sánchez Vela, jefe de la unidad de cuidados intensivos (uci) del Bloom, explicó que las células del infante no respondieron al tratamiento que se le aplicaba.

Hasta el cierre de esta nota la familia de Waldemar todavía no se pronunciaba sobre el caso y cerca de las 7:00 p. m., seguía en el Instituto de Medicina Legal a la espera del cuerpo del niño.

Los cuestionamientos para el ministerio, sin embargo, llegan de la opinión pública en general y de gremiales como el Colegio Médico, los que alegan burocracia y demora en el traslado del infante hacia el extranjero. Rodríguez les restó valor y dijo que son “calumnia” y aseguró que la atención que recibió el niño es la misma que hubiera tenido en cualquier hospital de “buena calidad del mundo”.

La defensa que del Ministerio de Salud hace la funcionaria choca con la versión del grupo de apoyo Salvemos a Waldemar, quienes aseguran que la conferencia del 3 de mayo que ofreció el MINSAL, y donde aseguró que el infante no necesitaba un trasplante, paralizó las gestiones en la búsqueda de financiamiento para que recibiera asistencia médica en un hospital del extranjero.

Los voluntarios lamentan que el tiempo le haya ganado la batalla al pequeño. Waldemar sufrió una hemorragia cerebral en la primera semana de julio, cuando ya había sido aceptado por el Hospital de San Luis, en Estados Unidos. Según el grupo de apoyo, todo estaba programado para que Waldemar viajara el 10 de julio a la ciudad estadounidense, pero un día antes se declaró la muerte cerebral.

Asaltan las dudas

Gracia Serrano, coordinadora de la campaña, relató que las actividades fueron suspendidas tras el anuncio de la cartera sanitaria. “A todos nos entró la duda espantosa de qué era lo que estaba pasando, porque estaban diciendo que el niño estaba bien, que ya no necesitaba ayuda. Entonces allí fue donde nos entró la duda y empezamos a involucrarnos más en la parte médica, porque ya no podíamos hacer las actividades”, declaró Serrano.

A los voluntarios de la campaña les quedó la sensación sobre lo que pudo haber pasado si los procesos de búsqueda de hospitales, trámites, incluida la visa humanitaria, hubieran sido realizados antes de que el infante se complicara y sufriera diarreas, neumonía y hemorragia cerebral. El consuelo moral de los voluntario radica en el deseo que la movilización realizada para Waldemar debe repetirse con otros pacientes que necesitan ayuda.

Junto a la frustración de poder movilizar al niño a un hospital del extranjero, también se esfumó la iniciativa de trasladarlo a un centro de salud privado del país.

El grupo de apoyo afirma que el 13 de mayo, junto al padre de Waldemar, tenía programado trasladar al niño al Hospital Centro de Diagnóstico; sin embargo, no se pudo hacer porque los médicos del Bloom no avalaron la iniciativa.

Álvaro Salgado, director del Hospital Benjamín Bloom, confirmó la información y aseguró que les recomendaron no trasladar al niño al centro médico privado, porque solo tenían dinero para cubrir los gastos de una semana de hospitalización y temía que regresara con más complicaciones de salud. Salgado enfatiza que la recomendación fue tomada en consenso en el centro de salud.

Más cuestionamientos

El Colegio Médico de El Salvador, también en su oportunidad, sostiene que los médicos que dieron tratamiento al infante se esforzaron para brindarle los cuidados necesarios. Sin embargo, asegura que al Ministerio de Salud le faltó transparencia, honestidad ante la opinión pública sobre la gravedad de la condición de salud de Waldemar.

Varios médicos consideran que el error fue administrativo y que las autoridades minimizaron el caso del pequeño.

A favor del Hospital Bloom constan en un expediente médico, al que LA PRENSA GRÁFICA tuvo acceso, gestiones del hospital con instituciones de salud del extranjero como España y Argentina desde febrero, pero el mismo informe no estipuló un seguimiento permanente del proceso. Un informe del doctor Carlos Luque, un especialista argentino en trasplante, confirma el 13 de junio que la alimentación intravenosa es una de las mejores opciones para tratar a Waldemar, pero en este detalla que “es candidato ideal para trasplante”. Para este mes, no obstante, la salud del infante estaba ya bastante dañada, y el mismo MINSAL había reconocido que era necesaria una revisión del caso, contrario a lo anunciado en mayo.

El niño fue hospitalizado por sus padres el 16 de enero luego de que se lesionó el abdomen con la pulidora de metal con la que su padre, Óscar Waldemar López, corta las estructuras metálicas como parte del oficio al que se dedica. El percance ocurrió cuando el padre salió a buscar unas varillas y el niño manipuló el aparato.

A finales de ese mismo mes dio inicio una parte de la campaña para que el pequeño fuera atendido en el extranjero, gestión que comenzó a tener resultados entre abril y mayo; sin embargo, el 9 de julio pasado fue diagnosticado con muerte cerebral y ayer por la mañana el MINSAL confirmó la muerte física.

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