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Salvadoreño en red transportó cocaína en sumergible

El vaciado de la información de los celulares incautados a los tripulantes revela que los extranjeros se comunicaron con un contacto salvadoreño. Las autoridades sospechan que podría haber coordinado algún apoyo logístico para el grupo.
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Procesos. La Fiscalía suele presentar las acusaciones por decomisos de droga en altamar al Juzgado de Instrucción de San Luis Talpa, La Paz.

Procesos. La Fiscalía suele presentar las acusaciones por decomisos de droga en altamar al Juzgado de Instrucción de San Luis Talpa, La Paz.

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En el teléfono que la policía le decomisó al guatemalteco José Nery Rodríguez Santos, capturado en octubre de 2017 como parte de la tripulación que transportaba una tonelada y media de cocaína en un sumergible, se encontró que guardaba un contacto con un número salvadoreño.

Un analista de informática de la División Antinarcóticos (DAN) de la Policía Nacional Civil (PNC) llegó a la conclusión de que el contacto salvadoreño mantuvo comunicación telefónica con Rodríguez Santos, de 25 años, y con los tres colombianos detenidos junto con el guatemalteco: Robinson Solís, de 37 años; Luis Eduardo Cuero Rentería, de 29 años; y Marciano Valencia Rentería, de 34, cuando transportaban el alijo a 231 millas náuticas de Acajutla, Sonsonate.

La Fuerza Naval Salvadoreña detuvo al grupo de extranjeros el 23 de octubre de 2017 después de observar “una sombra en el agua en forma de lancha”. Según los militares, al acercarse detectaron que se trataba de un semisumergible, un tipo de embarcación fabricada con fibra de vidrio, de difícil ubicación y con la capacidad para transportar hasta unas 7 toneladas de cocaína.

Ese día, según la investigación que hicieron la Fiscalía y la Policía Antinarcóticos, los tripulantes llevaban 1,681 kilos de cocaína (1.6 toneladas) acomodados en 56 paquetes ocultos en la embarcación. Además de la droga, las autoridades encontraron en el semisumergible tres teléfonos celulares, dos chip, un teléfono satelital, una carta de navegación marítima, un aparato con sistema de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) y un documento con códigos de comunicación para transporte.

LA PRENSA GRÁFICA consultó los pormenores de esas evidencias incluidas entre las pruebas que la Fiscalía ha presentado en el Juzgado de Instrucción de San Luis Talpa, departamento de La Paz, como parte del dictamen de acusación por el delito de tráfico ilícito de drogas en la modalidad internacional contra los tres colombianos y el guatemalteco.

Las comunicaciones

Un experto policial en GPS detectó que el teléfono satelital hallado a la red de narcotraficantes, dentro del sumergible, fue utilizado una semana antes de que la Fuerza Naval Salvadoreña los capturara. Uno de los números con el que supuestamente contactaron tenía como prefijo el 57, correspondiente a Colombia. Además, la carta de navegación y el GPS que le encontraron al grupo confirma que la droga salió de Colombia una semana antes de que las autoridades encontraran la embarcación en altamar.

El perito estableció que el aparato de posicionamiento global, que cada 60 minutos estaba dando la señal de la ruta de la embarcación, “se encuentra en buenas condiciones y puede ser rastreado desde la cuenta del usuario que adquirió el producto”.

Además, el documento con los códigos de transporte estaba escrito a mano y contenía “códigos para la visualización”. El significado de esos códigos, según los expertos policiales, era este: (20) para aviones, (14) patrullero, (12) guardacostas, (8) pesquero, (10) helicóptero, (5) mercante y (25) para americano.

Agentes antinarcóticos aseguran que se trata de una comunicación cifrada, utilizada por los narcotraficantes para facilitar la alerta de los tripulantes con los propietarios de los alijos de droga ante posibles amenazas que podrían encontrar por vía marítima.

El analista informático también encontró en los otros dos celulares y los chip evidencia de comunicación de un contacto guatemalteco con el grupo. Se trata de múltiples mensajes de texto que hasta el 26 de septiembre de 2017, un mes antes de la captura de la red, tenían como número prefijo el 502, clave telefónica que corresponde a Guatemala.

Sin embargo, a partir de esa fecha, ese mismo número siguió enviando mensajes al grupo, pero con el prefijo 57, código telefónico que corresponde a Colombia. “Lo cual denota el traslado del contacto desde Guatemala hasta Colombia previo a los hechos”, concluye el analista.

Según la investigación de los movimientos migratorios de los capturados, Rodríguez Santos había viajado a Colombia desde julio, anterior a su captura y no era la primera vez que lo hacía, pues tenía varios viajes a ese país.

El expediente judicial consigna que Rodríguez Santos era originario de puerto Iztapa, en Escuintla, Guatemala; los tres colombianos vivían en puerto Buena Ventura. Se trata de zonas que las autoridades tienen perfiladas como lugares utilizados para el traslado de droga, donde han ocurrido otras detenciones vinculadas al narcotráfico.

Además, los investigadores encontraron documentos personales de Solís y Cuero Rentería que los vinculan al Ejército colombiano. A ambos les hallaron carné del Ministerio de la Defensa de Colombia, en el caso de Cuero Rentería en calidad de “reservista” del Ejército.

LA PRENSA GRÁFICA contactó con investigadores antidrogas para conocer sobre el nexo entre el salvadoreño y la red que transportó el considerado cargamento de cocaína más grande ubicado en El Salvador en la historia reciente.

La indagación apunta a confirmar un posible apoyo logístico al grupo de parte de salvadoreños; sin embargo, los investigadores se negaron a revelar el contacto ubicado en el aparato de Rodríguez Santos con el argumento de que no pueden entorpecer el seguimiento del caso.

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