Samanta, Carolina y Jorge esperan su riñón

Tres pacientes del Bloom tuvieron que haber sido trasplantados en 2012. Ocho meses y 25 días después, sus operaciones no han sido programadas.
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Trasplante.  Fotografía del trasplante de riñón realizado en el Hospital Bloom en septiembre de 2011. Este año no se han realizado las cirugías.

Trasplante. Fotografía del trasplante de riñón realizado en el Hospital Bloom en septiembre de 2011. Este año no se han realizado las cirugías.

Samanta, Carolina y Jorge esperan su riñón

Samanta, Carolina y Jorge esperan su riñón

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<p></p><p>social</p><p></p><p>Por primera vez, en 12 años, en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom no se han realizado trasplantes de riñón. La situación no significa que no exista necesidad, pues desde enero tres pacientes, Samanta, Carolina y Jorge, esperan que sus operaciones sean programadas para dejar atrás la insuficiencia renal que les afecta.</p><p>Los pacientes están estancados con el proceso y han invertido grandes cantidades en los exámenes que necesitan para el complejo procedimiento médico. </p><p>Pasados ocho meses y 25 días del año en curso, la desesperación se ha apoderado de los padres de familia de los menores y sus donantes. La meta del equipo de trasplante para 2012 era colocar seis riñones a seis niños.</p><p>La administración del hospital ha dicho en reiteradas ocasiones que la falta de medicamentos y la no coordinación de los médicos del equipo han provocado la suspensión de los trasplantes.</p><p>María Miranda, madre de Samanta, de 16 años, está preocupada, porque los análisis de compatibilidad, orina y sangre que son requeridos por los médicos ya se vencieron.</p><p>Por ello, la familia de la niña originaria de Ahuachapán ha tenido que volver a costear los exámenes que completan una inversión de $1,500. “Tengo esperanza, es lo único que nos mantiene en pie para que ella lleve una vida normal”, afirmó Miranda.</p><p>Otra de las preocupaciones de la progenitora es que el donante del riñón, un amigo de la familia, se aburra de esperar la programación de la operación que se viene postergando desde marzo. “Por el momento no he tenido problema, pero ha estado accesible y ahorita esperando estamos”, dijo Miranda. </p><p>El programa de trasplante renal del Hospital Bloom conmemoró la semana pasada 12 años desde que se realizó el primer procedimiento de esa naturaleza en el centro médico estatal. </p><p>La incursión de los trasplantes de donante vivo fue posible en el año 2,000 luego de una jornada médica. El programa ha beneficiado a 34 niños que padecían insuficiencia renal y que con una operación obtuvieron un nuevo riñón.</p><p>Con lo anterior, los pequeños recobraron su calidad de vida y dejaron atrás las dolorosas hemodiálisis, procedimiento que consiste en extraer la sangre del organismo y pasarla en una máquina para purificarla.</p><p>Al portar un catéter (un dispositivo de forma tubular que puede ser introducido dentro de un tejido o vena) en su abdomen, los niños no pueden jugar, correr o ir a la playa. Algunos infantes ni siquiera pueden ir a la escuela.</p><p>La madre de Jorge, un niño de 11 años, también está decepcionada porque su pequeño sigue recibiendo hemodiálisis en su casa y no mira una fecha cercana para que le realicen el trasplante. </p><p> A principio de año, todo estaba listo para la ejecución de la intervención; sin embargo, fue cancelada bajo la justificación de que no coincidían los tiempos de los médicos. En esa ocasión, se rumoró que los especialistas solicitaban un aumento de salario por apoyar esa intervención, pero la dirección lo desmintió. </p><p></p>

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