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“Sé que Dios es el que está peleando esta batalla”

Luis Alonso Urías tiene 37 años y desde los 21 libra una batalla por la vida, en la que la fe en Dios es su principal arma con la que espera alcanzar su meta: someterse a un trasplante de médula ósea como último escalón para vencer la leucemia linfoblástica aguda (LLA), meta para la que su familia tiene que reunir cerca de $100,000 para poder costear el tratamiento en Madrid, España.

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Campaña.  Familia y amigos de Luis desarrollan un campaña para recolectar los fondos necesarios para costear el trasplante de médula en el extranjero.

Campaña. Familia y amigos de Luis desarrollan un campaña para recolectar los fondos necesarios para costear el trasplante de médula en el extranjero.

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De adolescente le diagnosticaron un tumor en una parte del cerebro y se sometió a radioterapia y a operaciones. Pero en 2013 comenzó una nueva batalla cuando nuevos síntomas le aparecieron en el cuerpo y el diagnóstico de la citometría de flujo indicó que se trata de leucemia. Entonces, comenzó un fuerte tratamiento de quimioterapia con médicos privados. “Tenía la enfermedad, pero no sabía nada de venenos como la quimioterapia, que a mí me dio una falla renal aguda. Yo estuve hospitalizado desde el 23 en la noche hasta el 30 de diciembre de 2013”, expresó. Por las dificultades económicas no pudo seguir en control privado y siguió en el Seguro Social. “Hubo unas quimioterapias que eran superfuertes, lo debilitan a uno y hacen que uno pierda masa corporal, el pelo. Lo desgana a uno pero increíble”, recordó.

En una oportunidad pasó 15 días ingresado en el hospital con diarrea y vómito. Pero este proceso que debilitó su cuerpo al extremo sirvió de detonante para fortalecer la fe de Luis, quien es servidor de la comunidad católica Salvador del Mundo. “Sentado estaba en el inodoro con la diarrea y le dije: ‘Señor, ya no tengo fuerza’. Yo no comía, no tenía nada de apetito. Le dije: ‘Señor, yo ya no tengo fuerza, pero si es tu voluntad que yo salga de aquí, dame fuerza’”. Y le dije: “Yo hago un pacto contigo, que si tú me sacas de aquí, yo te voy a servir a ti y voy a servir al prójimo”, aseguró.

Para su sorpresa y de quienes le atendían en aquel momento, una pastilla logró cortar el vómito y la diarrea y Luis comprendió que fue la respuesta a su oración. La última etapa de quimioterapia la cumplió en octubre de 2014. Su médula ósea entró en remisión y él a etapa de mantenimiento hasta octubre de 2016.

“El 10 de julio (2017) me tomé otra vez aspirado de médula, o citometría de flujo, arroja como resultado que tengo un remanente de enfermedad, que es un 8 % en el remanente”, expresó. Se sometió a dos ciclos de quimioterapia con fármacos más fuertes que los anteriores. “Barrió literalmente con mi médula, la puso a cero, los glóbulos blancos los puso a cero, la hemoglobina la puso a siete, los glóbulos rojos los puso como a 1,300 y por la misma bajada de las defensas me entró una bacteria por el catéter”, expresó.

Estuvo tres días en cuidados intensivos y fue ahí donde, nuevamente, se asió de la fe en Dios. “Me fortaleció cada día más en la fe, porque sé que Dios es el que está peleando esta batalla y que esta batalla ya está ganada”, enfatizó. Al concluir los ciclos, le indicaron que el siguiente paso es el trasplante de médula, procedimiento que no existe en El Salvador. Al analizar las opciones entre Estados Unidos, México y España, esta, la última, es la más viable, para lo que necesitan reunir $100,000.

Su familia y amigos iniciaron la campaña “Salvemos a Luis”, en la página web www.gofundme.com/salvemos-a-luis y realizan eventos y ventas de artículos para reunir la cantidad necesaria. Pero la carrera también es contra el tiempo, ya que en octubre tendría que partir hacia España y ver si es posible comenzar con el tratamiento. Pero la adversidad no solo es económica, pues Luis no tiene un donante de médula porque su hermana resultó incompatible. No obstante, buscarán contactar a la Fundación José Carreras para ver si es posible que le faciliten la médula que sea compatible y su hermana donaría de la suya en reposición.

En este camino cuesta arriba, Luis procura también que su experiencia sea útil para quienes inician el tratamiento contra la leucemia, facilitando lo que llama “una ruta”, con información de lo que necesitan saber y así sobrellevar de mejor manera esta batalla por la vida.

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