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Secuestramos al narco el negocio de la marihuana”

Uruguay emitió una ley que regula el cultivo, consumo y venta del cannabis. Ahora el Estado percibe dinero por las ventas de licencias a empresas y farmacias.
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Milton Romani fue uno de los promotores de la política de regulación de la marihuana en Uruguay. Por ello recibió un homenaje en la VI Conferencia Latinoamericana sobre Políticas de Drogas que se realizó a inicios de mes en República Dominicana.

Romani, que también fue secretario permanente de su país ante la OEA, reservó un espacio para contar a LA PRENSA GRÁFICA los logros que a su criterio se han obtenido con la regulación que data de tres años atrás. Pese a los tabúes y las encuestas en contra, la regulación de la marihuana para consumo y para fines medicinales se aprobó y el negocio se le arrebató al narcotráfico para pasarlo al Estado, dice.

El excanciller uruguayo sostiene que esta ley no promueve el consumo, sino que lo regula, ya que la marihuana puede ser tan dañina como el alcohol o el tabaco; y critica a los países de izquierda que se mantienen en endurecer las penas por consumo.

¿Cómo se da el proceso para regular el consumo de marihuana en Uruguay?

Los mercados, si los dejamos abiertos, generan daños. Entonces, en una estrategia de reducción de daños hay que regularlos. La regulación del mercado de cannabis no es algo que se le ocurre de repente al presidente José Mujica, es fruto de un trabajo planificado de las políticas de drogas que nos propusimos desde el primer gobierno de izquierda en Uruguay que encabezó el presidente Tabaré Vázquez (2005-2010) y después lo continuó Mujica. El principio de integralidad es un principio que abarca las diversas dimensiones que tiene el tema de drogas, fundamentalmente el enfoque de derechos y un derecho de la tenencia de drogas para consumo personal en dosis razonable. Desde 1974 no está criminalizada la posesión de ningún tipo de droga en Uruguay. Aprovecho para decir que esto ni mejoró ni empeoró la situación de drogas en Uruguay, es decir, consumir drogas en Uruguay nunca fue un delito siempre y cuando pudieras demostrar que era una dosis razonable para consumo personal. Si te agarraban con 5 kilos de cocaína no podías decir que era para consumo. Pero, digo, no es algo muy nuevo en Uruguay, lo único que hemos hecho con esta ley que integró una estrategia de seguridad y convivencia ciudadana era secuestrar el mercado que tiene el narcotráfico para ponerlo al control del Estado en la producción, distribución y regulación de la dispensación de cannabis. Eso se completó en una ley, se debatió, se votó en el parlamento con gran apoyo de la sociedad civil con encuestas de opinión que no acompañaron mucho por el tabú sobre la marihuana. No estamos regulando la marihuana porque sea un caramelo, sino estamos regulando porque precisamente es una sustancia controlada y lo hemos hecho desde el Estado desde tres vías de acceso legal: autocultivo hasta seis plantas, por la creación de clubes sociales por membresía y cooperativas hasta 15 plantas y la dispensación en la red de farmacias del país. Ese es el proyecto inicial, además del cannabis con fines medicinales.

¿Cómo afectó a los grandes traficantes?

Esto todavía no lo podemos decir porque en este momento solo han funcionado las dos patas del autocultivo y los clubes. Se han registrado 6,000 uruguayos que han aceptado el sistema y han dicho “me registro, no tengo ningún problema”. Tienen sus plantas y sus clubes que están produciendo y ya van por la segunda cosecha. Esto está funcionando, no hemos tenido ningún tipo de problema, están registrados ante el Estado.

¿Eso golpea el mercado a los narcos?

Yo creo que sí. Hay 6,000 uruguayos que ya no compran en el mercado.

El que no quiere registrarse y siembra marihuana, ¿qué pasa con él?

Tú, si quieres “maruca”, tienes que estar registrado, pero nos falta implementar la tercera parte que es la inspección.

¿Pero si tengo tampoco me penalizan?

Si tienes hasta 40 gramos de cannabis están dentro de lo legal.

Si una persona no quiere o no puede cultivar, ¿dónde la puede obtener?

Tú tienes que ir al Instituto de Regulación y Control de Cannabis (IRCCA) para obtener las semillas. Las licencias para la producción las da el Estado.

Pero si yo no quiero producirla, ¿dónde la puedo obtener?

El que no quiera producir se registra en la farmacia, pones tus huellas y dices “quiero mis 10 gramos semanales”, hasta 40 gramos. Eso genera una relación totalmente distinta entre Estado y consumidor. Se regula porque el tema es que es preferible crear un espacio de confianza directo del Estado al consumidor sacándole ese negocio al narcotráfico y voy a decir algo: eso genera un ingreso al Estado. Del consumo recreativo todavía no tenemos datos, pero en la parte medicinal y en el canon medicinal e industrial, han venido varias empresas para hacer inversiones importantes, es decir, es un pequeño polo de desarrollo.

¿Las empresas quieren producir cannabis?

Hubo una licitación de empresas que ganaron, están produciendo y están ganando, y las farmacias también están ganando sobre esa venta. El negocio que maneja e incrementa las arcas del narcotráfico es mejor que vaya para el Estado.

¿Cuánto dinero van a obtener con esto?

Es un país pequeño, pero la cantidad de dinero que se maneja en consumo de marihuana es entre $15 millones y $20 millones anuales, pero hay inversiones que están planteando de hasta cerca de $30 millones para la droga medicinal.

¿Y una persona que quiere cultivar paga?

El autocultivo no, pero los clubes sí tienen que pagar y las empresas que producen para las farmacias. Una licencia vale $5,000, $10,000.

¿Hay quienes piensan que esto es fomentar el vicio, la drogadicción?

Forma parte de una integralidad y dentro de eso lo primero que regulamos no fue el mercado de cannabis, sino el mercado financiero que estaba totalmente desregulado por el neoliberalismo y que producía sociedades “offshore” que lavaban grandes cantidades de dinero como los “papeles de Panamá”. Entonces nosotros regulamos eso, tenemos prevención, reducción de daños, tratamiento, y digo esto porque no es que se nos ocurrió liberar la marihuana. Nosotros tenemos todos los componentes y pensamos que este es un mecanismo de mejor control porque el problema que actualmente hay es que el mercado del cannabis lo regula el narcotráfico y las agencias represivas con todo lo que ello significa; por lo tanto, lo que estamos cambiando es la forma de regularlo, no estamos incentivando, no estamos promoviendo el consumo, estamos diciendo al mismo tiempo que la marihuana tiene riesgos y puede hacer daño como el alcohol, que está totalmente legal y en toda América Latina hace estragos y la Organización Mundial de la Salud dice que el tabaco y el alcohol producen 4.2 % de la carga de morbilidad.

¿Y la marihuana?

Claro, igual que el tabaco, pero justamente hay que controlarlo y regularlo en trabajo de cercanía. Se llama prevención indicada y selectiva en términos técnicos.

¿Y la atención de salud cómo se relaciona con esta regulación?

Está abierta y vamos incluso a tener protocolos para instalar mecanismos de consulta tanto en los clubes cannábicos como en las farmacias para que aquel que tenga problemas acuda. Mirá que no todo el que consume marihuana tiene problemas. Hay algunos que tienen problemas y hay unos que tienen problemas graves, los tienen con el alcohol y el tabaco también, pero el derecho a la salud debe estar otorgado para todos y la ilegalidad de las drogas muchas veces actúa en contra del acceso a la salud de los adictos y consumidores.

¿Otras drogas, como la cocaína, deberían regularse su consumo?

¿Por qué no? Se necesita batallar. Mirá, mirá, si esto nos costó tanta sangre, sudor...

¿Hubo un consenso en Uruguay para regular la marihuana?

Hubo consenso parlamentario, sí, hubo votos, no solo votos nuestros sino de otros partidos. Si a la opinión pública le preguntamos qué prefiere, si lo regula el Estado o el narcotráfico, estoy seguro de que va a decir que lo regule el Estado.

¿Qué piensa del endurecimiento de penas en América Latina?

Estamos mandando gente presa que tienen problemas de salud. La represión ha demostrado ser ineficaz en este tema y lo único que ha servido es para que los gringos nos llenaran de equipos y bases militares en nombre de la guerra contra las drogas. No entiendo cómo hay gobiernos progresistas y de izquierda que no han entendido eso.

Entiendo que en Cuba son duros con el consumo de droga.

Sí, son duros, yo me he peleado con los hermanos cubanos, yo les respeto que decidan lo suyo.

¿Cree que toda América irá por el mismo camino?

Hay países que están analizando. Guatemala, Colombia que ya aprobó el cannabis medicinal, el CARICOM ha creado una comisión que está estudiando. Ya hay cinco estados en Estados Unidos. Para medicinal la tienen Chile y Colombia, Jamaica. Para recreativo solo Uruguay y hay 23 estados en Estados Unidos que bajo receta médica se vende, que es una forma encubierta para acceder al cannabis recreativo.

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