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Seis años recibiendo clases en aulas de lámina

Escuela no tiene escritura del terreno y por esto el MINED no puede dar fondos para la obra, aunque antes construyeron cinco aulas mixtas.
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Seis años recibiendo clases en aulas de lámina

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Estudiantes de tres secciones del Centro Escolar del Caserío San Isidro, en el cantón Sirama, de La Unión, reciben sus clases desde hace seis años en aulas provisionales construidas con láminas y madera. Dichas estructuras han sido utilizadas desde 2012 debido a que la población educativa aumentó y la infraestructura actual de la escuela solo cuenta con cinco aulas de construcción mixta, las cuales son insuficientes para la demanda de estudiantes.

“Desde hace dos años hemos hecho las solicitudes de las aulas, pero como la escuela tiene el problema que no tiene escritura del terreno donde funciona, el Ministerio de Educación no ha podido destinar fondos para su construcción, aunque no entendemos cómo construyeron las aulas mixtas”, dijo Glenda Escobar, directora de la escuela.

A este centro educativo asisten 210 estudiantes en los niveles de parvularia hasta noveno grado, pero los que reciben sus clases en las aulas de lámina son los niños de segundo grado del turno de la mañana y los estudiantes de sexto y octavo en el turno de la tarde.

La escuela fue fundada en 1988, pero nunca se hizo un proceso legal para inscribir la propiedad en el Centro Nacional de Registro (CNR) a nombre del Ministerio de Educación, cuyo caso está siendo llevado en la Unidad Jurídica del MINED, que no ha podido localizar al dueño del inmueble para escriturar el terreno.

“Hemos tratado de localizar a la persona que donó el terreno a la escuela, porque antes vivía acá, pero hace muchos años se fue y no sabemos más. Tampoco conocemos su nombre porque cuando entregó el terreno, eran años en los que uno no andaba pensado en esas cosas de papeles”, expresó Rosa Rivera, una de las madres de familia de la comunidad.

Los maestros afirman que las condiciones en las que se imparten las clases en las aulas de láminas son antipedagógicas, ya que ni siquiera se pueden ambientar, pero entienden que mientras no se resuelva el problema de la legalidad del terreno, será difícil que alguna organización o el ministerio les pueda solventar el problema.

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