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Señalan indicios de otros delitos en transferencias a Bukele

Nelson Mena, de organización domiciliada en Washington, opina que hay indicios de lavado y falsedad en las donaciones de Obermet.
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Los indicios de que Nayib Bukele, exalcalde de San Salvador, evadió impuestos al no declarar ante el Ministerio de Hacienda el dinero que Obermet le transfirió y la vinculación con la empresa contratista del Estado mientras fue alcalde de Nuevo Cuscatlán, entre 2012 y 2016, apuntan no solo a enriquecimiento ilícito, sino a otros delitos, opinó Nelson Mena, especialista antilavado de una organización internacional domiciliada en Washington, Estados Unidos.

Mena, quien estuvo al frente de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) de la FGR, señaló que la presunta evasión de impuestos por no declarar la donación de $846,622.45 es motivo suficiente para que se inicie una investigación paralela por lavado de activos. La evasión es señalada en la ley especial como uno de los delitos que están emparentados con el lavado.

Karim Bukele, hermano de Nayib y al frente de Obermet, dijo que el exfuncionario no cometió evasión porque él mismo se encargó de pagar los impuestos. Para Mena, esta declaración constituye un problema. “Entonces, no solo le donó los $800,000 de los que se habla, sino un 30 % extra que correspondería a impuestos. Nayib no solo tendría que pagar el tributo por lo que le donaron, sino también por lo que le dieron para impuestos. Si Karim Bukele pagó los impuestos, es como una doble donación”, dijo.

Los informes de la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) reflejan que Nayib Bukele tenía acciones en Obermet hasta días antes de asumir como alcalde de Nuevo Cuscatlán. La empresa ganó más de $29 millones con contratos con el Gobierno. Para cuatro magistrados, eso apunta a que él solo se desvinculó formalmente de la empresa para que esta pudiera ser contratista del Estado, pero siguió recibiendo beneficios en forma de donaciones que, en realidad, eran el pago de dividendos. Para Mena, si esto es cierto, esa conducta podría catalogarse como falsedad ideológica, delito en el que no se corresponde lo que se declara en un documento con la realidad.

En una conversación sostenida en septiembre de 2015 entre Bukele y José Carlos Navarro, el exalcalde ofreció ayudar a capitalizar una nueva empresa y conseguir nuevos clientes (detalle en la imagen superior). Esa conversación fue detectada en la investigación por los ciberataques a los medios de comunicación, un caso que está en apelación en la Cámara de lo Penal de Santa Tecla.

Jaime López, coordinador del Centro de Asesoría Legal Anticorrupción (ALAC) de FUNDE, señaló que las transferencias de Obermet a Bukele corresponden, cuando menos, a operaciones irregulares dentro de una sociedad, pues no está “dentro de su giro el realizar donaciones a personas particulares”.

“Las sociedades mercantiles son personas jurídicas diferentes a sus accionistas y tienen sus propias regulaciones y restricciones sobre los tipos de operaciones que pueden hacer. No encuentro bajo qué figura una sociedad mercantil puede estar haciendo donaciones para un funcionario”, comentó López, quien incluso se atrevió a catalogar esas transferencias como “sobornos”.

Ramón Villalta, director de la Iniciativa Social para la Democracia (ISD), opinó que el voto emitido por nueve magistrados de la CSJ, que decidieron no enviar a Bukele a un juicio, es suficiente para desaparecer cualquier acusación en su contra, pues los votos disidentes “no tienen peso legal”.

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