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Sepelio de mujer arrollada por microbusero

Ayer fueron sepultados los restos de Wendy en el cementerio municipal de Chinameca, en San Miguel, de donde emigró junto con su familia hacia San Salvador.
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Los restos de Wendy de la Cruz Gómez descansan ya en el Cementerio General de Chinameca (San Miguel), al lado de la tumba de su abuelita materna, la misma que le preparaba sus platillos favoritos cada vez que visitaba su pueblo natal durante las vacaciones de Semana Santa o fin de año.

La mujer de 31 años fue sepultada ayer por la tarde, luego de fallecer el lunes pasado, víctima del conductor de un microbús de la ruta 33 B, que la arrolló cuando esta se conducía en su motocicleta.

El percance ocurrió entre la diagonal Universitaria y la 17.ª calle poniente de San Salvador.

José Mauricio Rivera Sánchez, de 19 años, conductor del microbús, fue detenido por la policía como responsable del accidente.

Antes de ser enterrados, los restos de Wendy fueron velados en una funeraria de la capital y posteriormente se los trasladó hacia Chinameca, donde un cortejo fúnebre, compuesto por unas 200 personas –entre familiares y amigos– llegaron al campo santo a darle el último adiós a la originaria de este municipio migueleño, que emigró con su familia hacia la capital durante el período de la guerra.

Familiares de la mujer contaron que ella y su familia se radicaron en San Salvador hace 28 años, en busca de un mejor futuro, pero nunca se olvidaron de su tierra natal, pues volvían a casa de sus familiares más cercanos por lo menos una vez al año.

“Todos los años, Wendy y su familia retornaban a su natal Chinameca, donde vivían sus abuelos y la mayoría de sus parientes paternos y maternos; por eso sus padres decidieron que sus restos descansaran en el lugar donde nació”, explicó uno de los amigos de la mujer.

De niña, Wendy cursó sus estudios en la Escuela España número 1 de la colonia Zacamil y posteriormente hizo el bachillerato en un instituto local.

Luego, trabajó para ayudar al sostenimiento familiar, en especial el de su madre y su hermana, con quienes residía.

Con lágrimas en los ojos, Guillermo Antonio Gómez Granados, padre de Wendy, recordó que su hija laboraba en una empresa de distribución de repuestos y el día de su muerte acababa de salir de su casa, ubicada en la colonia Zacamil, rumbo a su trabajo.

“Yo le había enseñado a mi hija a manejar vehículos y motos desde que era una adolescente, por lo que tenía mucha experiencia. Se había comprado su motocicleta hace año y medio, porque así se transportaba a su trabajo”, recordó el hombre.

Gómez Granados prefiere guardar silencio cuando se le pregunta sobre el proceso legal que enfrenta el hombre que atropelló a su hija, y asegura que eso ya está en manos de la fiscalía y que serán ellos quienes deberán deducir las responsabilidades del caso.

Luego agrega que lo mejor será recordar a su primogénita como la excelente hija que fue y como la gran amiga y compañera que era para todos aquellos que tuvieron la dicha de conocerla.

El padre cuenta que Wendy será recordada como una joven que se esforzó por salir adelante y ayudar siempre a su familia.

“Ella prácticamente era un gran sostén económico y emocional, su mayor sueño era ver crecer a mi nieta. Recuerdo una vez que me dijo: ‘Papá, aunque sea con limitaciones pero entre todas vamos a sacar adelante a la niña y le vamos a dar un mejor futuro’”, explica con pesar el padre.

A pesar de la postura del padre de la mujer, algunos allegados esperan que la fiscalía logre que el responsable sea castigado como lo manda la ley. “Este es el segundo caso que una mujer muere en San Salvador por la irresponsabilidad de un conductor del transporte público”, comentó uno de los amigos.

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