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¿Ser un héroe o antihéroe para la sociedad?

De los murales que presentaron los centros escolares, sobresalió uno en el que los niños expresaron la necesidad de la práctica de valores en un entorno donde el tejido social es débil.
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Los niños desean convertirse en héroes y tener la libertad de practicar los valores que aprenden en casa y en la escuela. Esto representó la primera parte de uno de los cuatro murales, que sobresalió por los conceptos de heroísmo y cobardía plasmados por 30 alumnos de tercer grado.

Ellos escribieron reflexiones y elaboraron dibujos con los que representaron el heroísmo con aquellas personas que practican la responsabilidad, honradez, el respeto y la cultura de paz. La segunda parte reflejó la cobardía, los antivalores y la necesidad urgente de que sus principales referentes sociales –mamá, papá, docente– les enseñen y les muestren el camino del bien.

Algunos de los creadores de este mural compartieron que ya han sido víctimas de la violencia social. Por ejemplo, Julito presenció la escena de cuando mataron a uno de sus hermanos, quien era pandillero. “Al practicar los valores soy un niño feliz, porque sé que estoy haciendo bien las cosas”, mencionó.

La escuela debería ser un lugar privilegiado en el que se garantice el aprendizaje, el derecho a jugar, a crecer sin traumas y episodios críticos, y donde los buenos ejemplos prevalezcan. Así lo manifestó el especialista en educación Óscar Picardo al comentar que la niñez compite con modelos globales de ciudadanía que ven en televisión, internet y sus comunidades. “El docente está llamado a hablar de valores con su ejemplo y con las actividades que desarrolle. Los maestros son referentes para ellos en situaciones de riesgo, son sus consejeros”, explicó Picardo.

Los niños están conscientes del impacto que genera el fenómeno de las pandillas. Así lo refleja una nube triste dibujada en la esquina inferior derecha donde se muestran los antivalores.

Según los especialistas, esto simboliza el derecho a la restauración de los espacios que han sido vulnerados por la misma violencia. “Me gustaría salir a jugar al pasaje de mi colonia sin miedo”; “Que mi mamá no tenga la preocupación de que algo pueda pasarme cuando salgo”; “Si practicáramos la paz, caminaríamos con tranquilidad por las calles”, señalaron los alumnos.

Las actividades escolares son importantes para vivir y apoyar los valores. Para la psicóloga Idalia Mendoza, el trabajo en las aulas motiva su práctica. “Que participen en proyectos saca lo mejor de ellos. No olvidemos que los valores no solo se cuentan, sino se viven. Si esto se hiciera desde pequeños, estaríamos formando adultos seguros y habilidosos”, concluyó.

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