Sigue faltando equidad y se necesita desarrollo”

Un acuerdo político permanente por la nación aún está lejano en la búsqueda del desarrollo del país. Este vacío sigue obstaculizando el paso hacia una democracia profunda, dice el analista.
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D avid Escobar Galindo cree que si se logran leer bien las señales de los tiempos, es posible que esta misma generación política que ahora gobierna, cogobierna y es oposición pueda traer desde la utopía hasta la realidad los acuerdos de nación básicos para dirigir a El Salvador a su desarrollo, no solo económico, sino democrático y social. Pero si bien la esperanza está puesta en los liderazgos nacionales, este firmante de los Acuerdos de Paz de 1992 no deja de señalar, 24 años después, que aún falta equidad y desarrollo, que no se aprovechó en plenitud el escenario de la firma de la paz para reorientar a El Salvador hacia una profundización de su democracia. Esto, que es causa principal del letargo del país, también es responsabilidad de los liderazgos. Así lee, brevemente, David Escobar Galindo el resultado 24 años después.

Cuando estamos a casi un cuarto de siglo de haberse firmado el cese del conflicto armado en El Salvador, ¿está completamente descartado volver a una guerra?

Creo que no hay cómo volver a una guerra como aquella. Hoy el fenómeno es muy distinto, aunque sea tan desafiante y angustioso. Lo que verdaderamente detonó la guerra interna fue la inexistencia de un sistema político que permitiera la participación libre, determinante y legal de todos los sectores e ideologías.

La guerra tuvo sus causas, entre ellas una desigualdad económica marcada, una ausencia casi total de participación democrática de la población, una ausencia de libertades esenciales. ¿Qué condiciones que desencadenaron la guerra se mantienen en el país?

Sigue faltando equidad y se necesita desarrollo. Eso tendría que tratarse y resolverse con la profundización de la democracia en todos los niveles, tanto políticos como sociales.

¿Dónde está el atasco por el que el país no despega al desarrollo, teniendo en cuenta todas las limitantes naturales? ¿En la economía, política, cultura, educación?

El atasco tiene múltiples causas, y de seguro la principal de ellas es que los liderazgos nacionales no han sido capaces de llegar a un acuerdo permanente de nación que haga posible que todas las energías del país apunten positivamente en la misma dirección.

La violencia, con todos sus matices y escenarios en el tiempo, ha sido una constante en El Salvador por décadas. ¿Quién debe liderar la causa de superar el mal de la violencia?

Esta es responsabilidad de todos, sin excepción.

En la historia del país, los Acuerdos de Paz son un parteaguas y muchas situaciones se miden hoy en día con los Acuerdos de Paz como una especie de año cero: antes de los Acuerdos, después de los Acuerdos. ¿Es correcto leerlo todo bajo esa perspectiva?

Cada gran momento en la historia de un pueblo es un punto de llegada y un punto de partida. Pero cada momento tiene lo suyo. La historia nunca se detiene.

¿Qué cosas no se pueden ver bajo esa óptica?

La realidad que fluye.

24 años después de los Acuerdos de Paz, ¿dónde estuvo el desperfecto por el que hemos venido a desembocar a esta realidad?

No es desperfecto, es desatención irresponsable. El Acuerdo de Paz abrió un escenario sin precedentes. En ese escenario había que montar una obra sucesiva, que es lo que no se ha hecho.

¿Considera que las nuevas generaciones salvadoreñas son más o menos comprometidas con su sociedad?

Creo que hay ahora una creciente conciencia sobre el rol de la ciudadanía como sujeto clave del proceso nacional. Y los jóvenes se apuntan cada vez más en esa línea.

Las decisiones que se toman hoy tendrán consecuencias en cinco, 10, 20 años. ¿El Salvador podría salvarse a sí mismo?

Es que nada se detiene. Hagamos hoy lo que nos toca hacer hoy, y que el mañana traiga lo suyo. No es cuestión de salvación, sino de responsabilidad.

¿Qué acuerdos de nación son necesarios?

Los que permitan que el país se normalice en la estabilidad y en el desarrollo.

¿Estamos a tiempo? ¿Se podría lograr en este contexto y con este gobierno?

Siempre se está a tiempo cuando se leen bien las señales del tiempo. Y eso se puede lograr siempre, independientemente de la coyuntura y del liderazgo coyuntural. Lo que tiene que haber es visión, interacción, planificación y armonía básica. De eso precisamente se trata el sano ejercicio de la democracia.

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