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Sin detenciones a una semana de masacre

Policía asegura que investigaciones “siguen su curso”, sin dar mayores detalles, a pesar de que se informó que asesinos estaban identificados.
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Foto de LA PRENSA/Archivo Continúa investigación.  Las autoridades policiales de Santa Ana afirman que no pueden dar mayor información del avance de las investigaciones sobre la masacre para no entorpecer el proceso.

Foto de LA PRENSA/Archivo Continúa investigación. Las autoridades policiales de Santa Ana afirman que no pueden dar mayor información del avance de las investigaciones sobre la masacre para no entorpecer el proceso.

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Una semana después del asesinato de un agente de la Policía Nacional Civil (PNC), su esposa, hija y un amigo, ocurrido en el municipio de Coatepeque, Santa Ana, las autoridades policiales todavía no reportan detenciones vinculadas al múltiple crimen.

El caso del asesinato en contra del agente Wálter Antonio Guardado Alfaro, de 30 años de edad; su esposa, Maritza Ivón Varela de Guardado, de 28; su hija Gisel, de cuatro; y David Esaú Joya Ruiz, vecino de la pareja, sigue también sin contar con una hipótesis firme sobre el porqué de la masacre cometida el martes pasado por la noche en el caserío San Luis Potosí, del cantón El Cerro, en Coatepeque, donde residían las víctimas.

Pese a que las altas autoridades de la Policía, como el subdirector general, César Flores Murillo, señalaron que ya tenían identificados a los autores de la masacre, hasta esta semana nadie ha sido presentado ante los tribunales correspondientes para que enfrenten el proceso judicial por la masacre.

Lo único que se ha informado es que los atacantes son parte de una de las estructuras terroristas con presencia en el sector donde residía el agente Guardado.

Tampoco ha dado resultado el llamado que hizo el viceministro de Seguridad, Raúl Antonio López, durante el sepelio de Guardado y sus familiares la semana pasada para que los autores de su asesinato se entregaran por propia voluntad.

“El llamado a los delincuentes es que ya sabemos quiénes son, estamos tras ellos, están cercados, les vamos a respetar su vida, sus derechos humanos y les garantizamos un juicio justo, respetuoso de la Constitución y de la ley. Que se entreguen, no tienen forma de escapar de la justicia”, afirmó López durante los actos fúnebres en la ciudad de Santa Ana.

Esta semana, autoridades policiales del departamento santaneco consultadas por LA PRENSA GRÁFICA aseguraron que todavía no podían informar sobre detenciones debido a que las investigaciones siguen su curso y que pronto se podrán tener resultados.

“Hay una línea de investigación muy clara, pero por cuestiones de seguridad de la misma, no se dan detalles al respecto aún; pero muy pronto se van a dar resultados”, dijo un oficial de la Policía durante la presentación de varios detenidos por otros hechos.

El agente Guardado estaba destacado en la delegación policial de Soyapango, en San Salvador, desde hace 10 años, y según las investigaciones, el día de su muerte sus atacantes lo bajaron de un vehículo tipo pick up en el que viajaba junto con su familia y vecino para luego observar cómo eran asesinados. Posteriormente lo hicieron caminar cerca de 2 kilómetros para ser ultimado.

Cuatro días después de la muerte del agente y su familia, hubo otra masacre en el municipio santaneco, esta vez en el caserío Potrero Grande Arriba, en el volcán de Santa Ana, donde murió un pandillero y su grupo familiar conformado por su esposa y dos hijos menores de edad. Tampoco hay detenciones.

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 fueron las víctimas del ataque: un agente, su esposa, su hija y un vecino.

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