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“Soy una mujer electricista y a veces ni yo me lo creo": Las salvadoreñas que se abren paso en un área dominada por hombres

Marcela es la única mujer en un equipo de más de 60 hombres que trabajan en una reconocida empresa especializada en instalaciones eléctricas. Aún así, logró un ascenso y ahora ocupa el cargo de “control de calidad”. Es la primera mujer en tener ese puesto y lo logró a pesar de todo.

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Morena Claros es maestra de cursos de electricidad en el colegio Amún Shéa de su localidad. Foto: Cortesía

Morena Claros es maestra de cursos de electricidad en el colegio Amún Shéa de su localidad. Foto: Cortesía

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Esta es la historia de tres salvadoreñas que ejercen como electricistas con acreditación de la Superintendencia General de Electricidad y Comunicaciones (SIGET). Ellas son Marcela Martínez, Morena Claros y Keyri Santos.

En un mundo más equitativo, esta sería una cotidianidad, pero en la realidad que se tiene es una noticia digna de resaltar: tres mujeres que se abren paso en una profesión dominada históricamente por hombres.

Muestra de esto es que Marcela es la única mujer en un equipo de más de 60 hombres que trabajan en una reconocida empresa especializada en instalaciones eléctricas. Aún así, se abrió paso, logró un ascenso y ahora ocupa el cargo de “control de calidad”. Es la primera mujer en tener ese puesto y lo consiguió a pesar de todo.

En un principio, reconoce, llegó a pensar que nunca la contratarían por ser mujer, porque es lo que normalmente sucede en los campos que “pertenecen” a los hombres, según los roles de género que todavía ocupan buena parte en la guía de la sociedad.
“Ahora me encargo de revisar todos los tableros y circuitos que son instalados por la compañía; eso nunca lo había hecho una mujer, me siento orgullosa de mí”, manifiesta.

Marcela Martínez es la única mujer en un equipo de más de 60 hombres que trabajan en una reconocida empresa especializada en instalaciones eléctricas. Foto: Cortesía

“He aprendido mucho de mis compañeros electricistas y ellos dicen que han aprendido de mí a trabajar con seguridad. Esto no se trata de una competencia entre hombres y mujeres, es más bien un trabajo en equipo”, dice.

La poca incursión de mujeres en el área de la electricidad no es algo que tenga que ver con que los otros tengan más capacidades, o que se cuente naturalmente con mayores destrezas en ciertas áreas dependiendo del género con que se nació; tiene más bien relación con las oportunidades y educación que se alcanzan dependiendo del género, y más si se vive en una zona rural donde, los roles que se le asignan son más marcados entre hombres y mujeres.

La historia de estas salvadoreñas destaca además porque el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, esa fecha que tuvo que ser instaurada porque era necesario visibilizar la discriminación, falta de equidad y violencia a la que la mitad de la población mundial se enfrenta por ser mujer. Aún así, la problemática todavía es negada, ignorada o desconocida para algunos.

Marcela es originaria del interior del país, como Morena. La primera es de San Miguel, y la otra de Perquín, en Morazán. Con Keyri, forman parte de un grupo de 174 mujeres que se han graduado como técnicas electricistas de los cursos que ofrece AES El Salvador a través de AES Mujer. Las tres son usuarias del programa Ciudad Mujer de la Secretaría de Inclusión Social (SIS), que llegaron buscando formas de desarrollarse económicamente para ser el sustento de sus familias.

Antes de ser electricista, Morena fue agricultora por 25 años. Ahora es, además, maestra de cursos de electricidad en el colegio Amún Shéa de su localidad. “Jamás me vi como maestra, menos de electricidad”, confiesa. Hace tiempo, la docencia también era un privilegio exclusivo para los hombres. Algunas religiones –vigentes- consideran una transgresión que una mujer pueda enseñarle a un hombre.

Morena viene “de una zona donde las oportunidades de trabajo son pocas” y agradece la formación que pudo recibir. “Ahora me doy cuenta de que he logrado superarme y me siento feliz”, dice.

Por su parte, Kayri tiene 25 años y trabaja en una compañía con más de 60 electricistas en El Salvador.

“Soy una mujer electricista y a veces ni yo me lo creo", dice Keyri Santos./Fotos cortesía AES El Salvador

“Este es mi primer trabajo; yo antes no sabía nada de electricidad. No podía poner un foco doméstico; ahora puedo instalar un sistema eléctrico”, cuenta. “Soy una mujer electricista y a veces ni yo me lo creo; ahora puedo ayudar a mi familia porque tengo un empleo digno”, menciona.

De acuerdo con AES, los cursos se imparten en la Escuela Especializada de Ingeniería ITCA. Las graduadas pueden obtener una certificación como técnicas electricistas que otorga la SIGET. Están capacitadas para ejercer el oficio haciendo instalaciones confiables, seguras y eficientes de un sistema eléctrico residencial.

FUENTE: AES El Salvador

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