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Talcigüín de Texistepeque: "Me sentía gozoso, dije yo, a azotar a la gente"

Muchas personas esperan las vacaciones para ir de paseo o descansar, pero en Texistepeque algunos se preparan para personificar a hombres endemoniados.

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Francisco Pacheco   participó el lunes anterior en una nueva edición de los talcigüines, para la cual se preparó de antemano.

Francisco Pacheco participó el lunes anterior en una nueva edición de los talcigüines, para la cual se preparó de antemano.

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Desde los 6 años de edad, en 1968, Francisco Pacheco comenzó cada Lunes Santo a formar parte de las actividades religiosas que se organizaban en el municipio de Texispeque, Santa Ana, de donde es originario.

Su primer papel fue como mascota de apóstol, de la mano de don Urbano Cubas, quien en 1930 retomó la tradición que caracteriza y por la cual es reconocido actualmente el municipio texiano, los talcigüines.

Esta es una tradición que consiste en que hombres vestidos de demonios salen cada Lunes Santo a azotar a quienes visitan el municipio, representando la lucha entre el bien y el mal.

Por más de 50 años "Chico Matalora", como también es reconocido el talcigüín de mayor antigüedad del actual grupo de hombres endemoniados o saltarines –según la traducción del náhuat– no ha faltado ningún Lunes Santo para participar.

"Al tener 16 años de estar en el grupo dentré (sic) a talcigüín, ya para salir a azotar a la gente. Para mí fue una gran emoción, tantos años de estar esperando. Para mí ser talcigüín es un privilegio y un sacrificio", dice mientras sostiene en su mano el látigo, o riata, con que azota.

Cuando Pacheco comenzó a personificar a los demonios recuerda que eran 10 los integrantes del grupo, y previo a su ingreso para lograr ser parte del grupo solo se podía cuando alguno de los antiguos miembros moría o se iba del pueblo o del país.

Cada año, siendo apóstol, esperaba con ansias la llegada de la Semana Santa y que le anunciaran que ese año sí iba a salir de talcigüín, pero terminaba enojado porque la noticia no llegaba. Tuvo que esperar más de 15 años para aquella noche, que se le hizo eterna al no poder dormir de la emoción.

"Yo me enojaba porque no me decían que iba a salir de talcigüín, pero nunca falté a un ensayo, hasta que don Urbano Cubas, que era el jefe de todos, me dijo que iba a ser talcigüín. Me sentí feliz, yo feliz, tenía 16 años de estar en el grupo, me sentía gozoso de entrar, dije yo, a verguear gente", cuenta entre carcajadas.

Recuerda que desde ese año, 1982, no ha parado de azotar a las personas y "quitarles los pecados", tal cual resume la tradición. Su participación la realiza, afirma, con la misma emoción que tuvo la primera vez.

Para Pacheco todos los lunes santos son especiales, día en el que, al igual que todos los de su vida, se encomienda a Dios para obrar bien durante la tradición de Texistepeque.

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