Talla baja en un mundo de enormes retos

Las personas de talla baja en El Salvador dicen que sufren marginación de las autoridades, falta de oportunidades laborales y que la infraestructura del país no se adecúa a sus necesidades.

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Unidos.  Las personas de talla baja exigen ser incluidos en la sociedad con trabajos e infraestructura adecuada.

Unidos. Las personas de talla baja exigen ser incluidos en la sociedad con trabajos e infraestructura adecuada.

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Con mucho esfuerzo, Óscar Antonio Anaya Moreno, logró su sueño de graduarse como bachiller en especialidad contable. Por problemas económicos no pudo continuar sus estudios universitarios, buscó un trabajo formal y estable, pero no encontró. El motivo: su talla baja.

En la actualidad, labora como comediante en el grupo artístico Los Gatos del Norte. Es el encargado de poner la alegría en las fiestas que amenizan.

Óscar, sufre acondroplasia, un trastorno del crecimiento de los huesos , debida a una alteración de origen cromosómico que provoca un desarrollo disarmónico del cuerpo. Así, mientras la longitud de la columna vertebral es normal, los huesos largos del resto del cuerpo están acortados simétricamente.

En El Salvador, las personas de talla baja aseguran que reciben constantes muestras de desprecio, burlas, exclusión social y laboral. "No somos enanos, pero las personas, lastimosamente, así nos llaman; somos personas de talla baja, ese es el término", aclaró Óscar, de 47 años.

Las personas de talla baja consideran que son discriminadas, que no cuentan con las mismas oportunidades que las personas de talla normal y que la infraestructura en centros comerciales, calles y servicio público de transporte, entre otros, no se adecúa a su realidad.

Según Óscar, "muchos de nosotros son universitarios y profesionales, pero cuando buscamos trabajo, no importa tener título, no nos contratan por ser pequeño. Me han rechazado de empresas por mi estatura, no creen que pueda hacer lo que hace una persona de estatura normal".

Dice que hace varios años, trabajó en una empresa de distribución de alimentos en maquilas y que su jefe le asignaba labores difíciles con el objetivo de: "desesperarme y que renunciara. Fui objeto de discriminación. Hasta los compañeros me aconsejaban: ‘no lo hagas, te vas a fregar’. Esa es discriminación".

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera persona de talla baja a toda persona mayor de 25 años, cuya estatura es igual o inferior a 1.30 metros. La OMS estima que en el mundo, una de cada 25,000 personas nace con alteraciones genéticas que producen acondroplasia.

"TODOS DEBEN SER PAYASOS"

"En El Salvador, creen que todo pequeño debe ser payaso, podemos traer esa noción de divertir a la gente, pero no todos somos iguales, muchos lo hacen por la necesidad, no hay empleos para nosotros", prosiguió Óscar.

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En el 2016, una compañía de telefonía reclutó a Enrique Camilo Roberto Wauthion, para un comercial de televisión, de la campaña "All You Can App", que promocionaba aplicaciones web para celular.

Camilo reunió a cinco salvadoreños más como él y en el momento de la grabación, platicaron sobre las limitaciones que viven en el país. "Para las personas con acondroplasia es bien difícil el diario vivir, sufrimos discriminación. Al salir a la calle somos motivo de burla, nos dicen enanos y expresiones ofensivas. Adaptarnos a esta sociedad es difícil", dijo.

“Creen  que las  personas de talla baja  servimos únicamente para hacer reír,  para ser bufones de la gente. No es así. Necesitamos oportunidades, valemos igual que una persona de talla normal”.

Enrique  Wauthion, Persona de talla baja

En las pausas de grabación, "hablamos de nuestras inquietudes, dificultades que enfrentamos en el diario vivir, falta de oportunidades de trabajo, y dije: ‘basta con esto’".

Desde el 2016, Camilo intenta crear una fundación que impulse un mejor trato hacia las personas de talla baja, pero hasta el momento, no lo ha logrado. "Conozco mucha gente que necesita ayuda médica, vivienda, alimentación, entre otros", dijo.

"Las personas no videntes y discapacitadas tienen más oportunidades que nosotros; tienen apoyo del Gobierno, entidades no gubernamentales, empresa privada y personas altruistas. De cada 150 empleados, deben tener a uno con discapacidad. Para nosotros, es difícil encontrar trabajo en empresas porque no nos toman en cuenta, creen que no podemos y el ‘no puede’ en nosotros, no existe", reflexiona.

A Enrique Camilo al igual que Óscar le toca hacer de comediante para sobrevivir. "No pueden juzgarnos sin darnos una oportunidad", enfatizó.

Camilo, al igual que Óscar, se queja del destino. "Creen que las personas de talla baja servimos únicamente para hacer reír, para ser bufones de la gente. No es así. Necesitamos oportunidades, sin querer ofender a los payasos. Hacemos el llamado para que nos ayuden a crear una fundación. Valemos igual que una persona de talla normal".

La organización que Camilo impulsa está en fase de organización. Por ahora tienen 15 miembros. Sueñan en grande: "les queremos enseñar computación, sastrería, darles incentivo económico para que compren insumos y trabajen y se valgan por sí mismos", dice Camilo.

Ayuda. Óscar (centro) pide mejor oportunidades para las personas de talla baja del país.

GRANDES LIMITANTES

"El transporte público es pésimo en nuestro país, hasta a los ancianos les cuesta abordar una unidad de transporte, para nosotros es mucho más complicado, buscamos a personas que nos ayuden a subir al bus. En instituciones bancarias, las ventanillas están demasiado altas, para algunas personas queda bien, para nosotros no", relató Enrique Camilo.

Por la baja estatura, se complica, "ir a los baños, no podemos disfrutar algo a nuestra medida porque hay exclusión", manifestó.

Por su parte, Óscar Amaya, consideró que, "sufrimos en los baños públicos de los centros comerciales. Hay baños para niños, pero a nosotros no nos toman como niños, nos sacan si nos ven entrar a un baño de niños. No hay cosas adecuadas para nuestra estatura".

Walter Durán, de 28 años, es un artista cómico y estudiante que sueña con convertirse en profesional. Cuando se presenta lo hace categórico: "Soy payaso, estudio diseño gráfico y administración de restaurantes y recursos humanos".

Desde hace más de un año, Walter y otros salvadoreños formaron un equipo de fútbol de talla baja. Quieren competir en torneos internacionales. "No nos conocíamos, pero nos organizamos en grupo y compartimos este deporte", cuenta.

Durán sueña con representar al país, "en el Mundial de talla baja", pero admite que la falta de apoyo es un obstáculo. "Nos limita las distancias, para los entrenamientos, aunque, nos organizarnos para entrenar en un lugar céntrico (parque Cuscatlán)".

Tras la pandemia, retomaron los entrenamientos, son dirigidos por el entrenador Efrén Marenco.

Walter también aseguró que sufre problemas cotidianos, pero que no le afectan, "sufrí bullyng en mi escuela, muchas bromas pesadas, en nuestra actualidad se nos limita", concluyó.

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