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Temas que invitan a la reflexión

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Un buen amigo me envió por internet importantes datos relacionados con el acontecer mundial, que de inmediato pensé compartirlos con los lectores. Se trata de cifras estadísticas que cambian de segundo a segundo y las que aquí se ofrecen son las tomadas a las 3 de la tarde del 16 de agosto del año en curso.

La población mundial a la hora y fecha mencionadas, era de 7,44,446,000 habitantes. Los nacimientos sumaban 251,016 en el día y morían 105,648. El crecimiento de la población mundial era de 52,111,270 por año; había 763,748,074 individuos desnutridos; 19,998 murieron de hambre; existían 58,655,475 personas obesas; 162,961,877 tenían sobrepeso; 4,385,643 hectáreas de tierra se perdieron por causa de la erosión de los suelos; la deforestación anual alcanzó 7,516,859 hectáreas.

A partir de tal fecha, el petróleo durará solamente 37 años; el gas 62 años; y el carbón 411. Por razones de espacio solo me referiré a las cifras ya citadas.

Después de analizar lo anterior, algunos dirán que para entonces ya no estarán vivos. Otros comentarán que para cuando esto suceda, la ciencia y la inteligencia humana ya habrán descubierto alternativas viables, por lo que para qué preocuparse.

Pero habrán visionarios e inteligentes, que quizás piensen, que esta es su oportunidad para descubrir novedades, así aumentar su negocio y seguir siendo ricos a costa de aquellos para quienes el tiempo vale muy poco y solamente esperan que tales descubrimientos lleguen, y gastar sus míseros recursos, que cada día estarán más devaluados.

Me cuesta entender que ahora que se tiene acceso a internet y existe amplia información, algunos sigamos bobos y dependientes, pues observo a muchos que no se apartan de la pantalla, comentan sobre términos foráneos y de moda, pero no los veo que sean inquietos en aplicar lo observado para beneficio propio o de sus semejantes.

LA HISTORIA VUELVE A REPETIRSE.

Estoy terminando de leer un viejo libro, titulado: “Etapas Políticas”. Su autor es Alfredo Parada. En tal documento narra buena parte de nuestra historia después de la Independencia. Hoy nos sorprende que en Nicaragua, Daniel Ortega se postulará como candidato a presidente y su esposa a vicepresidenta. Aquí en El Salvador en 1891, don Carlos Ezeta era presidente y su hermano Antonio fue nombrado vicepresidente. Actualmente hablamos del problema de El Chaparral.

En 1893 se firmó un préstamo con Enrique Hammond Burel para construir un puente sobre el río Lempa, cuando el país ya tenía una deuda por 3,614,000 pesos. Se aceptó otra para el referido puente y una vez construido se lo llevó un temporal.

Hablamos mucho en la actualidad de los viajes de los políticos, pero en tiempos de los Ezeta, estando el país en crisis, la Asamblea aprobó un gasto de 60,000 pesos para un viaje del presidente a Europa. Dado que no había forma de pagar los sueldos a los empleados, en 1893 se decidió bajarlos a un tercio, y esto sucedió muchas veces, al grado que despidieron a todos los policías y los comerciantes viéndose agobiados por la anarquía, contribuyeron para hacerse cargo de tales gastos.

En 1891 no hubo dengue ni zica, pero en cambio, se presentó la viruela y la gente se negaba a ser vacunada, pensando que así se contagiaría más rápido, casi igual que hoy en día, cuando muchos no colaboran en eliminar los zancudos. En aquel entonces se hablaba muy poco de productividad y los temas de rigor eran los políticos y quién sería el próximo presidente, se presentaban a menudo golpes de Estado y decidían entre amigos y familias el reemplazo.

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