Teodora llamó 7 veces al 911 porque iba a parir, la Policía llegó tarde y el bebé murió: Pasó once años presa por aborto

Teodora recuerda que llegó la Policía y, al ver que el recién nacido estaba muerto, la detuvieron y llevaron a la comisaria aunque perdía mucha sangre. Después la condenaron a 30 años de cárcel, de los cuales pasó casi once presa. Teodora lamenta que, a pesar de su libertad, El Salvador, un país "conservador, religioso y machista" la siga considerando culpable.

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Teodora del Carmen Vásquez durante la rueda de prensa en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) donde ha afirmado que su condena no es un

Teodora del Carmen Vásquez durante la rueda de prensa en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) donde ha afirmado que su condena no es un "caso aislado". Ella salió de prisión el pasado febrero, después de cumplir 11 años de reclusión. EFE/ Marta Pérez

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Teodora del Carmen Vásquez, una mujer salvadoreña que fue condenada a treinta años de prisión por un aborto y que pasó casi once en la cárcel, dijo hoy en España que su historia "no es un caso aislado".

En rueda de prensa en Colegio de la Abogacía de Barcelona Teodora del Carmen Vásquez explicó su caso y subrayó que hay cerca de treinta mujeres en El Salvador cumpliendo penas de hasta 35 años por delitos relacionados con el aborto, que allí está prohibido bajo cualquier circunstancia.

Vásquez salió de la cárcel en febrero pasado tras pasar casi once años por un aborto que ella calificó de involuntario.

Según la abogada Bertha de León, que es miembro de la Agrupación Ciudadana para la Interrupción del Embarazo en El Salvador, hasta la reforma de 1997 del Código Penal, el aborto se permitía en tres supuestos: por violación, por malformaciones graves del feto y cuando el embarazo suponía un riesgo para la vida de la madre.

A partir de ese año, se retiraron todas las excepciones y se prohibió el aborto en cualquier caso.

Bertha de León también explicó que trata con muchas mujeres reclusas, la mayoría de ellas "muy jóvenes" y con "pocos recursos económicos".

La abogada salvadoreña afirmó que es un problema de "pobres", ya que las personas con recursos pueden ir a abortar a otros países como "Cuba o México".

 

 

Teodora del Carmen relató que en 2007, cuando estaba embarazada de nueve meses, llamó hasta "siete veces" a emergencias porque iba a dar a luz, sin que le facilitaran ningún tipo de asistencia.

Tras parir sola se dio cuenta de que algo iba mal porque no oyó al niño llorar y, poco después, recuerda que llegó la Policía y, al ver que el recién nacido estaba muerto, la detuvieron y llevaron a la comisaria aunque perdía mucha sangre.

Finalmente, la trasladaron al hospital y allí recuerda que al despertarse se encontró con el "pie esposado" y con que había muchos medios de comunicación, que fueron los que informaron a sus padres de que había sido detenida.

A partir de ese momento, empieza una sucesión de trámites procesales, en los que se llegó a encontrar sin la representación de un abogado, y que culminaron con el juicio por el que la condenaron a 30 años de prisión por el "homicidio agravado por parentesco" de su hijo que nació sin vida.

Tras diez años de condena, se empezaron a presentar recursos que permitían la conmutación y la revisión de la pena en El Salvador.

Después de una primera confirmación de su condena, por parte de un juez que "no examinó ni las pruebas periciales ni los testimonios", Teodora del Carmen logró con otro recurso salir de prisión el pasado 15 de febrero.

"El Salvador es un país bastante conservador, religioso y machista", ha señalado Teodora del Carmen quien lamentó que, a pesar de su libertad, su país la siga considerando culpable.

 

 

 

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