Testigos relatan los crímenes en El Mozote

Audiencia se suspendió ayer y continuará el 19, 20, 26 y 27 de este mes con la declaración de otros testigos.
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“Los soldados nos amontonaron en un cuarto y le prendieron fuego a mi casa porque dijeron que nosotros les dábamos de comer a los guerrilleros”, dijo Antonia Guevara Díaz durante el juicio de declaraciones de testigos, en el caso de la masacre de El Mozote, el cual se lleva a cabo en el Juzgado de Segunda Instancia de San Francisco Gotera de Morazán.

La mujer de 67 años fue una de las dos personas que ayer por la mañana testificaron ante el juez de Segunda Instancia de Morazán y más de una docena de abogados de la parte acusadora y de los defensores de los militares de alto rango José Guillermo García, Rafael Flores Lima y Jaime Flores Grijalva, y de otros más que están siendo juzgados por este hecho considerado crimen contra la humanidad.

Al someterse al interrogatorio, la sexagenaria relató escuetamente la manera en que un grupo de soldados llegó a la comunidad de Cerro Pando, en el municipio de Meanguera, en Morazán, y masacró a un número no determinado de habitantes del lugar, entre los que se encontraban seis de sus familiares: su hermana Saturnina Díaz, sus dos hijos (una niña de 40 días y un niño de seis años) y dos sobrinas.

“Nos fuimos huyendo y pudimos regresar a la casa de mi hermana hasta los ocho días, pero los cadáveres no tenían carnita, solo los puros huesitos encontramos, y pudimos recoger y enterrar cuatro cabecitas: dos de adultos y dos de niños”, agregó la superviviente que tuvo que huir de la zona para asentarse en Colomoncagua, Honduras.

El siguiente testigo fue Juan Antonio Pereira, de 78 años, quien aseguró que para salvar su vida, tuvo que esconderse en un mezcalar (sembradío de henequén) ubicado a media cuadra de su casa. Desde ese lugar, el hombre dice que observó cuando un grupo de soldados llegó hasta su casa y mató a dos hermanas, a su madre y a su esposa. Relató que esa misma noche, militares mataron a habitantes del caserío Los Toriles, de Meanguera.

Los testimonios de estas personas forman parte de las pruebas presentadas por la parte acusadora, que logró reunir a 10 supervivientes de la masacre.

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