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The Economist: Bukele, el primer dictador milenial

La publicación afirma que el presidente salvadoreño ha debilitado la democracia, sobre todo en los últimos días.

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Preocupación. Varios medios estadounidenses han criticado las actitudes de Bukele en los últimos días.

Preocupación. Varios medios estadounidenses han criticado las actitudes de Bukele en los últimos días.

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La revista The Economist se ha sumado a los medios de comunicación que han criticado la forma en la que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, dirie al país. En un artículo publicado ayer, afirman que va en camino a convertirse en el primer dictador milenial.

"En sus 11 meses como presidente, ha hecho más para destruir la democracia de El Salvador que para reformarla", acota. En febrero pasado, el presidente Bukele ingresó con soldados a la Asamblea Legislativa para conseguir financiamiento para su plan de seguridad. "Con el estallido de covid-19, su desprecio por las normas democráticas solo ha aumentado. Bukele podría estar en camino de convertirse en el primer dictador milenial de América Latina", arega.

Según The Economist, hasta hace poco la democracia parecía establecida en la mayor parte de América Latina, con excepción de Cuba, Venezuela y Nicaragua, bajo regímenes de izquierda. Ahora algunas democracias se tambalean: El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, diseñó la abolición de un límite de mandato presidencial y en 2017 fue reelegido en una votación defectuosa. Los manifestantes en Bolivia obligaron a Evo Morales, otro esquivador de límite de mandato, a dejar el cargo (y al país) después de que aparentemente intentó manipular su reelección en octubre pasado.

Con covid-19 como coartada, la presidenta interina, Jeanine Áñez, está acumulando poder y buscando retrasar una elección. El presidente populista de Brasil, Jair Bolsonaro, acumula partidarios que llaman a cerrar el Congreso y la Corte Suprema, detalla la publicación.

"Bukele ha ido aún más lejos. Se movió rápidamente para contener la propagación de covid-19, imponiendo un confinamiento nacional el 21 de marzo, cuando el país tenía solo tres casos confirmados. En nombre de la protección de los ciudadanos, ha pisoteado sus derechos. La Policía arrestó a más de 2,000 personas por violar las reglas de cuarentena y las confinó hasta por 30 días en condiciones que hacen más probable la propagación de la enfermedad", afirma.

Cuando la Corte Suprema dijo que el Estado no puede detener a las personas sin una ley que lo respalde, Bukele la desafió: "Cinco personas no van a decidir la muerte de cientos de miles de salvadoreños", tuiteó. Las fuerzas de seguridad tomaron sus órdenes para hacer cumplir su bloqueo, emitido a través de Twitter, como mandatos legales, indica el artículo.

Bukele arremetió de nuevo cuando los asesinatos aumentaron el mes pasado después de un largo descenso. "Alentó a la Policía a utilizar la "fuerza letal" contra los delincuentes y ordenó que los miembros encarcelados de pandillas rivales fueran confinados en las mismas celdas. La oficina de Bukele publicó fotos de cientos de prisioneros casi desnudos, empaquetados más cerca que gallinas de batería mientras se inspeccionaban sus celdas", continúa el texto.

Bukele no ha pagado ningún precio por su brutalidad, apunta la revista: "Los ciudadanos creen que está tratando de protegerlos. Casi el 80 % aprueba su manejo de la pandemia. En una elección del próximo febrero, Nuevas Ideas probablemente obtendrá el control de la legislatura. No está claro cuánto tiempo planea conservar todo este poder".

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  • The Economist

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