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Todavía tenemos violencia, pobreza y estancamiento”

La firma de los Acuerdos de Paz fue un hito que marcó la historia salvadoreña. Alfredo Félix Cristiani, presidente de turno en 1992, dice que a 25 años de la firma el país no ha alcanzado el desarrollo anhelado, que hay instituciones producto de la paz que se han politizado debido a las cuotas partidarias y que hay otras donde los miembros son los que se deben corregir.
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El presidente de la paz, así se le ha denominado al licenciado Alfredo Félix Cristiani, quien entre 1989 y 1994 fue presidente de la República.

Sobre sus hombros recayó la responsabilidad de llevar al país al tan ansiado final del conflicto armado que ya se había robado miles de vidas.

Con la terminación de la guerra, el gobierno de turno también tenía que buscar métodos para sacar adelante al país de la crisis en que iba a quedar sumido debido a la destrucción causada.

Cristiani, quien bajo la bandera de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) llegó a Casa Presidencial, logró el cometido de finalizar el sonido de las armas después de entablar una negociación con la guerrilla, que también como producto de la firma se convirtió en partido político y se incorporó al sistema de partidos salvadoreño.

A 25 años del magno evento, el expresidente está consciente de que hay problemas actuales cuya raíz está en el período posterior de la firma. La falta de seguimiento que tuvieron algunos tema dice que fue una de las tareas que ninguno de los involucrados pudo terminar bien.

Pero el ahora empresario defiende los Acuerdos de Paz, pues para él lograron el objetivo para el que fueron pensados, es decir, ponerle fin a la guerra.

También defiende decisiones que fueron tomadas por los gobiernos posteriores al de él.

Por otra parte, critica el papel que los gobiernos de izquierda, que están vigentes desde 2009, han tenido en cuanto a la politización que han hecho de temas importantes como la educación, que para él es un ámbito al que se le debe dar continuidad sin importar quién llegue al mandato.

Al mismo tiempo, no comparte la visión de que los Acuerdos de Paz no sirvieron porque no han resuelto los problemas actuales, porque dice que en aquel momento se pensó en una solución inmediata al problema que se tenía.

Asegura que se puede hablar de un acuerdo de segunda generación y que estos tendrían como objetivo resolver los problemas de hoy, así como se hizo en 1992.

Usted dijo en su discurso del 16 de enero de 1992: “El conflicto ha quedado atrás, queremos y debemos todos ver hacia el futuro que es en el único sitio donde podemos construir ese El Salvador grande, próspero, libre y justo que todos profundamente anhelamos”, ¿qué tanto se ha cumplido eso?

Al verlo así en términos generales yo creo que no tenemos el país que todos quisiéramos tener. Tenemos un país con serios problemas, quizás el problema de todos es la seguridad, pero hay otros problemas a los que yo creo que nos referíamos allí. Nosotros siempre vimos los Acuerdos como un punto de partida, no como un punto final, si bien solucionaron el problema de aquel entonces que era el conflicto armado y lo hizo de una manera excepcional que hasta nos ponen de ejemplo en el mundo entero de lo que fue el proceso salvadoreño, pero era un punto de partida donde debíamos nosotros empezar a, utilizando los mismos mecanismos diría yo, buscar cómo lograr un país que satisfaga los anhelos, los deseos o las necesidades de los miembros de la sociedad.

Obviamente creo que tenemos todavía demasiada violencia, diferente tipo de violencia de aquel entonces, pero siempre violencia, tenemos demasiada pobreza. En el país todavía estamos estancados, no ha habido posibilidades de solucionar temas tan importantes para el desarrollo de un país a través de acuerdos como es el tema de la educación, en fin, creo que sí, no hicimos las tareas después de eso que es lo que nosotros creímos que debimos seguir trabajando.

Hoy hemos escuchado una serie de opiniones diciendo casi que los Acuerdos quedaron faltos porque no resolvieron los problemas de la actualidad, lo cual no es del todo razonable decirlo, porque los Acuerdos de Paz exclusivamente eran para solucionar un problema específico de aquel momento que se llamaba “conflicto armado” y eso lo resolvió fantásticamente bien, entonces sí llenaron, pero nos quedamos allí, ya no seguimos buscando por la misma vía del entendimiento cómo solucionar los otros problemas del país.

Hoy hablan de Acuerdos de segunda generación por ejemplo, eso podría decir que puede resolver otros problemas.

¿Qué aspectos se puede decir, específicamente, que quedaron pendientes de los acuerdos? ¿Lo económico, lo social?

No, no, yo siempre fui del punto de vista de que en esa negociación para solucionar el conflicto armado había que solucionar el problema que origina el conflicto armado y es la falta de espacios políticos, eso es lo que se solucionó.

Obviamente al estar en una democracia cada sector político tiene su forma de ver cómo solucionar los problemas del país y están en todo su derecho de, si la población los elige para regir los destinos del país, desarrollar las soluciones que crean conveniente o los programas que crean conveniente.

Sin embargo, hay temas que si vemos lo que ocurre en la realidad, y voy a tomar el ejemplo de lo que yo creo que es fundamental para el desarrollo de un país, es la mejora del sistema educativo. La educación es lo fundamental para el desarrollo del país, si no tenemos una buena educación nunca vamos a lograr un desarrollo sostenible. ¿Qué ha pasado en la educación? Se hicieron buenos programas en los gobiernos anteriores, hubo muchas felicitaciones a la ministra Gallardo por el programa EDUCO, después hubo un esfuerzo de ponerse de acuerdo en un programa de educación que se llamó 2021, ¿qué pasó al cambiar el signo de gobierno? Al cesto de la basura, entonces es de empezar de nuevo a resolver un problema que debe de tener una solución que a mi criterio debe de ser compartida llegue quien llegue al gobierno. El programa educativo debe de continuar profundizándose y yendo en el mismo camino, con las mismas soluciones para de verdad lograr lo que requiere el desarrollo del país, que todos tengan una buena educación, buenas herramientas para desarrollarse en la vida.

Aparte del tema educativo, si un joven se le acercara en estos días y le dijera: “licenciado Cristiani, ¿qué cosas se hicieron bien y qué cosas no?, ¿cuál sería su respuesta?

Aquí nuevamente iríamos de qué es lo que pienso yo sobre cómo debían solucionarse los problemas y lo que ocurriría si eso se hace es que probablemente va a llegar el otro y diría “no, Cristiani está equivocado, deshagamos eso y hagámoslo de esta manera”.

Yo lo que creo es que debemos buscar en ciertos temas que vayan a desarrollar al país y por desarrollo del país podemos hablar si se quiere, como un tema fundamental, de ir disminuyendo, ojalá fuera la palabra erradicación, pero ni en los países más avanzados, más desarrollados están carentes de algún grado de pobreza, siempre hay pobres, lo que pasa es que son mínimos, por eso hablo de disminuir notablemente la pobreza de un país, eso significa desarrollo. Entonces qué necesitamos hacer, pongámonos de acuerdo en si hay una visión compartida de cómo enfrentar las cosas, si se quiere utilizar la misma actitud que hubo de “resolvamos el conflicto armado a través de una negociación y busquémosle una salida política”, bueno, entonces busquemos una salida también al problema de la educación.

¿Las privatizaciones y la dolarización ayudaron a democratizar la economía del país?

Utilizar la palabra democratizar la economía del país no sé, en el caso de las privatizaciones en la medida en que hay más inversionistas involucrados en un ente y no es el Estado se puede decir que se está democratizando la propiedad de ese ente, llámese ANTEL o llámese bancos o lo que sea. Yo creo que eran medidas que solucionaban problemas de alguna manera de aquel momento, por ejemplo, la banca que fue nacionalizada por el Estado, y dicho sea de paso depuró las cuentas malas y esas le quedaron a los antiguos propietarios y se quedó solo con la parte sana de los bancos, en el correr de los años habían llevado a quebrar los bancos por la politización que hay en la entrega de créditos por amistades o por afinidad política o por lo que fuera, entonces había necesidad de corregirlo, pero no era a través de inyectarle más fondos el Estado.

Lo que se visualizaba era que si ya en manos del Estado habían ido de ser muy sanos a quebrados inyectarle más recursos para que los volvieran a quebrar era lo que se visualizaba entonces mejor que estén en manos privadas. Lo que hoy tenemos es un sistema financiero sano, fuerte y no un sistema quebrado como estaba en el 89.

Recuerdo que antes de los celulares la única manera era la línea fija y entre lo oficial y lo no oficial costaba, eran miles de colones para obtener una línea en una oficina o en una casa y tardaban meses para darla. Ahora usted llama y al día siguiente ya tiene el teléfono porque ahora lo ven como una oportunidad de seguir haciendo negocios.

¿Y sobre la dolarización?

Yo lo veo como algo positivo porque siempre hay una tendencia en nuestros países de ser desordenados en materia monetaria. En la política monetaria digamos que existe la posibilidad de imprimir billetes, imagínese usted lo que sería de El Salvador o la inflación que tuviera si con todas las necesidades de préstamo que ha habido, con el problema fiscal que se tiene ahorita a alguien se le ocurriera “ah no, si aquí solo es de imprimir billetes”, igual que en Venezuela, donde ya van llegando a que el billete más chiquito es como de un millón de bolívares.

Entonces en nuestros países son muy dados a que eso ocurra. Y así otros países como Argentina, Brasil, han pasado por procesos de devaluaciones tan horribles y no hay nada peor que las devaluaciones, porque el que menos tiene es el que más sufre cuando le quitan el poder adquisitivo de sus ingresos, ese es el peor impuesto que hay. Entonces aquí nos mantiene sanos porque no hay maquinitas para imprimir billetes a lo loco, tiene que haber o debiera de haber más disciplina en el tema monetario.

¿Usted considera que hubo algo que no se pudo hacer?, ¿algún mea culpa del proceso de paz en el país?

Yo estoy seguro que si uno analiza y lo ve desde una perspectiva de que el planteamiento del Tribunal Supremo Electoral es bueno, que fue uno de los acuerdos, hoy llegaríamos a la conclusión de que no. Debió haber sido un ente donde se separara la parte jurisdiccional de la parte administrativa, entonces uno dice fueron malos los Acuerdos, yo digo que tampoco fueron malos, es decir, lo que se quería era que los Acuerdos fueran los necesarios para terminar un conflicto armado, para resolver un problema específico, entonces esos Acuerdos sirvieron a la perfección para ese objetivo, entonces para mí son buenos, excelentes.

¿Y qué piensa del papel de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos?

La Procuraduría para los Derechos Humanos pues yo creo que se politizó y se politiza, solo se ve de un lado y no del otro y en fin creo que es parte de lo que se debe de ver, de continuar analizando situaciones sobre si la institucionalidad democrática está bien o no. Allá hubo cambios en instituciones bastante fuertes de toda índole, la institución armada, la seguridad pública, la Corte Suprema, la parte electoral, en fin, debimos de habernos sentado y seguirle dando para ver si podía o no mejorar, podíamos o no profundizar en el sistema, podríamos garantizarlo de una mejor manera o no.

Ya que hablamos de instituciones surgidas de los acuerdos, ¿qué hay del CNJ?

También.

Ahora una institución un poco más sensible, la Policía, era un nuevo cuerpo de seguridad al que toda la gente quería saludar y contra la cual hoy hay denuncias de las mismas que había contra los cuerpos de seguridad de antes.

Ese es un problema de los miembros de, no del concepto. Allá el concepto era de que la Policía debiese de estar bajo mando civil y ya no bajo la órbita de la Fuerza Armada, de la institución armada como era antes y eso está bien, es decir, regresarlo al ámbito aunque hay muchos que añoran la Guardia Nacional, pero no, creo que lo mejor es que la Policía esté en mandos civiles.

Hay denuncias porque hay agentes de la Policía que violan los Derechos, pero eso es cuestión de corregirlo, pero no el concepto, el concepto está bien, hay que corregir los problemas que se dan. El Gobierno está bueno, pero vemos que últimamente sale gente en temas de corrupción y todo eso.

Es decir, lo malo es politizar a favor de sectores las instituciones cuando debe ser que las instituciones sirvan a la población y en eso sí los nombramientos, a lo mejor si hay otra manera de nombrarlos hay que buscar, para evitar que se dé lo que se llama aquí nombramiento por cuotas, “este le toca a este partido, este lo toca a este partido”, entonces ya la entidad no responde a la población.

Y de la Fuerza Armada ¿qué piensa? Porque fue durante un gobierno de ARENA que se sacó a las calles, pero irónicamente el Frente la mantiene haciendo tareas de seguridad, amplía el número de militares y hasta le busca bonos. ¿Debería la FAES seguir en las calles?

Creo que hicimos la propuesta en abril de 2010, yo creo que la Fuerza Armada, de acuerdo con la Constitución cuando la situación sobrepasa la capacidad de la PNC sí puede uno hacer uso de la Fuerza Armada, yo creo que habría que usarla de manera diferente. Un policía y un soldado son entrenados de diferentes maneras y con diferente objetivo, el soldado es entrenado para matar al enemigo, el policía es velar por el cuidado de la ciudadanía su rol principal, es más, yo no sé si aquí es el caso, pero en Estados Unidos para que un policía pueda dispararle a alguien debe de haber primero recibido un disparo, puede que no le haya pegado pero que el otro le haya disparado primero, o sea, es un concepto completamente diferente.

Entonces decir que va a haber una tarea que la hagan los dos es un error, cada quien debe hacer la parte que mejor sabe hacer, entonces nosotros proponíamos en ese entonces que la Fuerza Armada, que tiene mucha capacidad de inteligencia, tiene más capacidad en la generación de operativos específicos pues buscarle un rol de esa naturaleza, y a la Policía otro rol diferente, pero que estén los dos juntos haciendo lo mismo yo no creo que soluciona.

La firma de los Acuerdos de Paz fue el culmen de un proceso de diálogo, ¿ve que actualmente dialogar es tan difícil como antes o ahora es más complicado llegar a eso?

Diría que ahorita debiese de ser más fácil porque no nos estamos tirando balazos unos contra otros, antes sí, los que se sentaron a negociar se estaban tirando balas. Debiese de ser más fácil ahora que no hay esa agresividad violenta al llegar, creo que en gran medida hay que buscar también temas que no debiesen de estar ideologizados.

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