Tormento de madre e hija por leptospirosis

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Tormento de madre e hija por leptospirosis

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La familia Fuentes vivió en carne propia la leptospirosis. No fue percepción, no fue con base en un rumor: fue con base en que dos de los miembros de esta fueron contagiados por el virus. Esta semana se destapó públicamente la situación, pero los Fuentes lo comenzaron a vivir desde las vacaciones de Semana Santa.

Primero fue la más pequeña de la familia, una niña de dos años que se enfermó y fue llevada por sus padres a un control con la pediatra, por tener fiebres muy altas que no bajaban y escalofríos; ante esto, se dijo que algo viral le estaba afectando. Esa historia se repitió durante tres semanas, hasta que la pediatra les recomendó que la observara un infectólogo.El experto mencionó que había probabilidad que la niña fuera afectada por algunas enfermedades, incluyendo la leptospirosis. “Cuando la mencionó yo ni creí, pero para mí esa es una enfermedad del campo, de gente que vive en ambientes bien insalubres. Nos mandó a hacer unas pruebas –y yo creí que íbamos a gastar el dinero, porque para mí no era una probabilidad– y en la tarde tras el examen nos dijeron que había dado positiva la niña. Ese fue el peor fin de semana, porque estaba bien enferma”, dijo el padre.

Ese mismo fin de semana, los Fuentes se enteraron que una niña había muerto luego que el cuadro clínico se le complicara tras haber tenido leptospirosis.

“El infectólogo nos dijo que por primera vez veía que la enfermedad se había pasado a la zona urbana, que ya no era del campo, ni de zonas marginales o de lugares donde no hay agua potable. Las condiciones de salud adecuadas las tenemos en la casa, nunca he visto una rata, vivimos en una colonia de clase media completamente sana... Era imposible que mi hija se enfermara de eso: a la fecha no sabemos cómo fue que se contagió”, reiteró.

El mismo Ministerio de Salud ha reportado un considerable incremento de casos sospechosos de leptospirosis: 233 en lo que van del año, contra 95 contabilizados en 2015 (en 2014 fueron 125) y que de los 233 se han confirmado cinco (en 2015 se confirmaron dos y en 2014 uno), el viceministro de Políticas de Salud, Eduardo Espinoza, dijo que “no hay una epidemia de leptospirosis”.

“No es nuestra política ocultar ningún caso, Todos los casos que se presentan son confirmados. La población no tiene ninguna razón de alarmarse por una probable epidemia de leptospirosis. En estos momentos no existe una epidemia de leptospirosis. Me parece que se ha intentado alarmar a la población innecesariamente o no sabemos si deliberadamente o no... Como ya no hay tantos muertos (a causa de la violencia social)”, sentenció el viceministro de Salud.

Pero el caso de la familia Fuentes no es ficticio. Ejemplo lamentable de ello es que no solo su hija fue afectada en ese núcleo. Tras la confirmación de la más pequeña de la familia, y cuando ella comenzó a ser controlada con antibióticos, se les sugirió a todos los miembros hacerse la prueba de leptospirosis, incluyendo los perros y el gato que hay en la casa. Todos salieron negativos, pero no así la madre de la niña.

La leptospirosis en la madre estaba comenzando: una semana atrás de su confirmación, se quejaba de dolores de cabeza, con decaimiento. “Es un infierno saber que tenes dos personas en tu casa (con una enfermedad así) y también para nosotros las mascotas son parte importante, pero nos dijeron que las iban a sacrificar si salían positivas... Es una cosa que se va complicando en todo tu entorno”, detalló el jefe de familia.

Si bien la madre sufrió esta enfermedad, su preocupación principal fue la de su hija, por lo que reflexionó que para ella “hay falta de información sobre el tema y por lo mismo puede llevar a las confusión. En el caso de los niños, muchas veces los síntomas se presentan de diversas formas y como padres no podemos correr el riesgo de perder el tiempo tratando de combatir una enfermedad especifica, cuando la causa se debe a algo más serio. No podemos tratar a un niño como que si fuera dengue o chikungunya y lo que estamos enfrentando es algo mortal como la leptospirosis”.

Para suerte de la mujer, la leptospirosis estaba iniciando en ella, por lo que se pudo controlar a tiempo con los antibióticos; sin embargo, a los días, la niña volvió a ser contagiada por esta enfermedad: porque se le dio otro tratamiento y hace unos días acaba de salir de él con éxito.

“¿Si hace un mes que a nuestra hija le diagnosticaron la leptospirosis, y ya varios médicos infectólogos y pediatras hablaban de que había una epidemia, que estaban viendo más casos de lo normal... por qué hasta hoy está alertando el Ministerio sobre esta enfermedad? ¿Estaba ocultando el problema o simplemente no sabían?”, cuestionó la madre.

Este tipo de casos han ido más allá de simples rumores y son hechos concretos: ayer también a una familia cercana a los Fuentes les confirmaron que su hija había dado positiva a leptospirosis.

Para el viceministro de Salud: “Hablamos de un brote epidémico –cualquier enfermedad– cuando hay un número inusitadamente grande al esperado de casos y cuando además estos casos están geográficamente concentrados: ninguna de estas dos cosas está ocurriendo con la leptospirosis”. San Salvador concentra la mayoría de casos, 171 de los 233, según datos de MINSAL.

El martes la jefa de la Unidad de Zoonosis del Ministerio, Lilian Cruz, detalló que de los cinco casos confirmados por leptospirosis –que tienen en sus registros– tres son de establecimientos del Ministerio de Salud, uno del ISSS y otro de un hospital privado; y sin detallar de dónde procedía cada caso, Cruz comentó que dos casos eran de San Salvador, uno de Cuscatlán, uno de San Vicente y uno de San Miguel.

Por su parte, Espinoza detalló ayer que los cinco casos registrados han sido de Uluazapa en San Miguel, otro de Suchitoto, uno de Antiguo Cuscatlán y dos de San Salvador.

Esta enfermedad –que se transmite a cualquier persona por la orina de los animales como ratas (roedores), perros, cerdos, bovinos y caballos– no respeta edad. Lilian Cruz dijo que los casos confirmados (cinco) por el MINSAL han sido en adultos; sin embargo, en los hospitales privados sí están confirmando casos en menores de edad.

Si bien son 233 casos los sospechosos a leptospirosis en el ministerio de Salud, y que de ellos cinco han dado positivo, “estos casos no superan en número a los esperados. Habitualmente tenemos aproximadamente una media docena de casos que suelen presentarse al inicio de la temporada lluviosa. No hay en estos momentos ninguna situación de alarma. ¿Por qué tenemos 233 casos sospechosos? Porque tenemos tres enfermedades conocidas como arbovirosis (dengue, chikungunya y zika) que en los primeros cinco días de la enfermedad la leptospirosis presenta síntomas indistinguibles de cualquiera de estos casos. Puede haber una confusión entre los casos de arbovirosis y leptospirosis”, explicó Espinoza. Contrasta con los números de los centros de salud privado. Un hospital confirmo que de 60 pruebas tomadas 48 fueron positivas.

Según el MINSAL, la última vez que se tuvo un brote epidémico fue tras la tormenta tropical 12-E, donde se tuvieron siete casos en el caserío La Pirraya, en Usulután.

Habitualmente los casos que registra Salud provienen de zonas cañeras.

La leptospirosis tiene una fase más larga en la parte aguda y tiene un periodo de convalecencia más largo que incluso del dengue. El impacto en las personas dependerá de las características de cada individuo, a quienes podrá afectar más si tienen alguna otra enfermedad que pueda complicar su cuatro clínico. En ocasiones puede haber afectación del hígado, riñones e incluso llegar a una meningitis, si no se tiene un tratamiento oportuno o adecuado.

“El doctor, por lo menos hace tres semanas, nos dijo que ya había una epidemia: que había visto más casos de la cuenta. Ellos sabían que ya pasaba algo y decía que no entendían como el Ministerio (de Salud) o desconocía o simplemente no decía nada. Lo que le puedo criticar al Gobierno es que haya una epidemia no es del todo responsabilidad, no es como una culpa automática. Pero lo que sí es responsabilidad del Gobierno es cómo trató esa epidemia”, reflexionó el jefe del hogar de la familia Fuentes.

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