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Tumba clandestina tenía restos de estudiantes

Ambos estudiaban bachillerato a distancia en el Instituto Nacional José Simeón Cañas.
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Hallazgo.  Los restos fueron encontrados en una tumba clandestina ubicada en una finca del cantón Penitente Arriba  de Zacatecoluca (La Paz).

Hallazgo. Los restos fueron encontrados en una tumba clandestina ubicada en una finca del cantón Penitente Arriba de Zacatecoluca (La Paz).

Tumba clandestina tenía restos de estudiantes

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Las pruebas genéticas (ADN) practicadas a los cadáveres localizados en tumbas clandestinas en una finca del cantón Penitente Arriba de Zacatecoluca, el pasado 21 de febrero, fueron claves para determinar la identidad de las víctimas, confirmó la fiscalía.

Los restos de una corresponden a Salvador Hernández Henríquez, de 20 años, que se encontraba desaparecido desde octubre del año pasado.

Se dijo que la víctima de lunes a viernes se dedicaba a trabajar en un bus del servicio colectivo en la zona urbana y sábados y domingos estudiaba bachillerato a distancia en el Instituto Nacional José Simeón Cañas.

Según las investigaciones, un sábado cuando recién salía de su jornada de estudios fue interceptado por un grupo de hombres que lo subieron en un pick up y se lo llevaron.

Hernández Henríquez ya no regresó a las clases vespertinas ni tampoco llegó a su casa.

Sus parientes al día siguiente iniciaron su búsqueda la cual fue en vano, hasta que hace dos semanas se supo la noticia de osamentas encontrados en una tumba clandestina en una finca al norponiente de Zacatecoluca.

La segunda víctima fue identificada como Walter Antonio Surio Ávalos, de 22 años. Este de acuerdo con el informe fiscal desapareció el 28 de diciembre del año pasado y también fue privado de libertad cuando salía de sus clases en horas de la tarde en ese mismo centro educativo. Era hijo de un empleado del Centro Judicial Dr. Miguel Tomás Molina de Zacatecoluca.

Los restos de ambas víctimas fueron reconocidos en la morgue de medicina legal por sus respectivos familiares quienes pudieron identificar los pedazos de tela de las ropas que vestían el día de su desaparición, las cuales estaban adheridas a las osamentas.

La identificación fue confirmada con el resultado de las pruebas genéticas practicadas a los restos y comparadas con familiares cercanos.

Sobre el móvil de los crímenes, se dijo que las investigaciones determinan que Salvador Hernández Henríquez era novio de una supuesta miembro de pandilla, de quien por razones de seguridad no se proporcionó su identidad; en el caso de Surio Ávalos, se dijo que aún se encuentra en proceso de investigar la causa del crimen.

El jefe de la oficina fiscal de La Paz, Daniel Domínguez, descartó que fueran tres los cadáveres encontrados en la tumba clandestina ubicada en dicha finca.

“Lo que sucedió es que en una de las tumbas se encontró un fémur pero solo eso, ya no se encontraron más osamentas, por lo que oficialmente el hallazgo solo fue de dos cadáveres y no tres como se dijo al principio”, explicó el funcionario.

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