UES investiga la presencia de metales pesados en manglares

Se analizan muestras de concha negra, la más abundante y la de mayor consumo doméstico
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Búsqueda.  Se busca plomo, arsénico, cromo, nikel, cinc, cobre y cadmio, debido a su toxicidad.

Búsqueda. Se busca plomo, arsénico, cromo, nikel, cinc, cobre y cadmio, debido a su toxicidad.

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Un equipo de investigación científica de la Universidad de El Salvador (UES) tomó muestras en los esteros de la bahía de los municipios de Intipucá y Conchagua, del departamento de La Unión. Dicho muestreo es parte de un estudio que se desarrolla a escala nacional, para determinar los porcentajes de metales de pesados que puede haber en los manglares de la costa salvadoreña.

El estudio comprende la toma de muestras de moluscos, principalmente de la especie Anadara Tuberculosa, la cual es conocida como concha peluda o concha negra. Esta se escogió por ser la más abundante y la de mayor consumo entre la población.

También se han tomado muestras de lodo de los manglares y del agua en donde desembocan ríos, pues la investigación comprende un análisis completo del hábitat donde se encuentra el molusco filtrador y de la zona donde es extraído.

“La idea de la investigación es determinar si hay alguna concentración de metales pesados que sea significativa y que sobrepase las normas internacionales, y así tener una idea si está viniendo contaminación de la parte continental o por medio de los ríos, y ver qué medidas se puede tomar al respecto”, explicó Norbis Melara, docente universitario.

En la bahía unionense se tomaron muestras en tres puntos: dos en el estero de Intipucá y uno en Las Tunas, de Conchagua. De cada uno se extrajeron 15 conchas de la especie peluda, las cuales se resguardaron y luego trasladadas al laboratorio de química agrícola de la Secretaría de Investigaciones Científicas de la UES (SICUES).

Son siete metales pesados que tiene en averiguación el equipo investigador: plomo, arsénico, cromo, nikel, cinc, cobre y cadmio, algunos se han seleccionado debido a su toxicidad y otros porque pueden llegar hasta al manglar por medio de fuentes hídricas donde caen desechos tecnológicos.

“Tenemos la sospecha de que podemos encontrar metales en los manglares, por los ríos que desembocan en las áreas de muestreo que estamos tratando y la contaminación o el daño antropogénico que tenemos en estas zonas, es bastante evidente, y los resultados pueden arrastrar esos sucesos”, afirmó Héctor Hernández, del equipo investigador.

Los manglares a estudiar son la Barra de Santiago, el estero de Jaltepeque, la bahía de Jiquilisco, la playa El Espino, la desembocadura del río Grande de San Miguel y la bahía de La Unión.

El grupo de trabajo ha realizado muestreo en época de lluvia y seca, para determinar si hay alguna diferencia en las concentraciones de metales estudiadas entre las dos estaciones, y evaluar si la época lluviosa genera algún efecto.

“Hemos encontrado diferencias en las muestras de los moluscos de las diferentes zonas, no solo en cuanto al hábitat natural, sino en cuanto a las muestras. Podemos decir que vemos un poco de más daño en la zona occidental, porque se tienden a quebrar y son más frágiles y sensibles, y es el mismo tipo de molusco que hemos recolectado en el resto de la costa”, enfatizó Hernández.

“Tenemos la sospecha de que podemos encontrar metales en los manglares, por los ríos que desembocan en las áreas de muestreo que estamos tratando”.
Héctor Hernández, miembro del equipo investigador

Agregó que en la investigación de campo también han encontrado escasez del molusco investigado, y esto se debe a problemas en el ecosistema de los manglares, como en el caso de la Barra de Santiago, donde casi no hay concha peluda, lo que podría atribuirse al exceso de salinidad, pues debido a los azolvamientos casi no entra agua dulce al bosque.

Este es el primer proyecto de investigación de este tipo que se realiza a escala nacional, pues otros estudios de metales pesados fueron en puntos específicos, como la bahía de Jiquilisco, y no se evaluaron todos los metales incluidos en el nuevo proyecto.

Se espera que los resultados concretos de la investigación a cada uno de los manglares se tengan a finales de este año.

El proyecto tiene un financiamiento de $20,000 provenientes de SICUES. En el estudio está trabajando un promedio de 12 personas: docentes del Departamento de Química Agrícola, estudiantes de servicio social de la carrera de Química y Farmacia, y otros que están realizando su trabajo de tesis.

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