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UFG lidera proyectos con el uso de nanotecnología

Parte de los proyectos más importantes está relacionada con el resguardo en 3D de la integridad de los sitios arqueológicos más importantes del país: Joya de Cerén, Tazumal y Tacuscalco.
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FOTO DE LA PRENSA Ericka Chavez Avance.  La UFG se ha convertido en la primera universidad de Centroamérica en montar su nube privada para resguardar la información, según su rector.

FOTO DE LA PRENSA Ericka Chavez Avance. La UFG se ha convertido en la primera universidad de Centroamérica en montar su nube privada para resguardar la información, según su rector.

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Por medio de una alianza entre la Universidad Tecnológica de Varsovia (Polonia) y la Universidad Francisco Gavidia (UFG), el sitio arqueológico Joya de Cerén ya está resguardado en caso de que ocurra algún fenómeno natural que pudiera ponerla en peligro o destruirla: se trata de uno de los proyectos que la UFG lidera en el país con el uso de nanotecnología.

Según detalló el rector de la universidad, Mario Antonio Ruiz, “vinieron los de Polonia y trajeron un equipo con el que hicimos un levantamiento de todo Joya de Cerén. Si hay un terremoto o algo, se podría sepultar y pueda ser que se termine. Y eso es como la Pompeya de América. Allí no solo son pirámides, allí está cómo vivía la gente, pero desde hace un año y medio todo eso está ya rescatado en tres dimensiones”.

Desde hace un mes, además, también a través de la alianza con la universidad polaca, la UFG comenzó a hacer el levantamiento de toda la parte que está visible del sitio arqueológico Tacuscalco, cuya integridad física está en riesgo y en medio de una polémica por la construcción de una colonia que el sistema judicial aún no ha definido si es legal o ilegal.

“Y después vamos a seguir con Tazumal. Todo esto es con aplicaciones de nanotecnología. La gente cree que tecnología solo es software o internet, pero la tecnología es la vida misma diaria. También estamos investigando las ciencias del mar, porque tenemos un potencial en el mar que es mayor del que tenemos aquí en la tierra. Y a eso nadie le ha puesto coco”, agregó Ruiz.

Por otra parte, el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UFG ha adquirido recientemente un microscopio atómico para nanotecnología, valorado en un cuarto de millón de dólares ($250,000). Ya también ha sido encargado un equipo de impresión de altísima calidad que está valorado en $300,000.

“Entonces, si me pregunta que a qué le estamos apostando o en qué estamos invirtiendo es en tecnología y en equipo. Somos los únicos que estamos trabajando en nanotecnología, que es la nueva onda, pero nadie se está preocupando por eso”, destacó.

A la vanguardia con las tecnologías

Como parte de la modernización de la institución, la UFG se ha convertido en la primera universidad de Centroamérica en montar su nube privada para resguardar la información, siempre como parte de la apuesta por las nuevas tecnologías.

“Esta nube siempre va a estar en construcción, porque siempre va a estar ampliándose. ¿Y qué es lo que hace esta nube? Tener bajo seguridad la información, dar facilidad en el manejo de la información”, explicó el rector.

Según detalló, está siendo construida con el apoyo de la empresa Cable and Wireless y son servidores que no todos saben exactamente dónde están, pero los hay en Bogotá y en las islas Curazao.

“Y es que las universidades cometen un error. ¿Se ha fijado que gastan mucho en vigilantes? ¿Cuidando qué? Bienes: que no se roben la mesa, la silla, el escritorio, la computadora, si esos son materiales que pueden ser sustituidos. Pero, ¿qué es lo más valioso que tiene una universidad? La información. Y es de la que no nos damos cuenta cuando se la llevan. Nadie necesita venir a abrir para robarla, si un hacker entra. Por eso es que creamos nuestra Unidad de Seguridad Informática”, anotó.

A manera de anécdota, Ruiz recordó que antes de crear esta unidad una empresa les iba a realizar un diagnóstico para evidenciar la importancia y aseguró que él les pidió hacerlo después de unas vacaciones agostinas, pero que al regresar de esas fechas festivas ellos ya tenían listo el informe.

“Y les pregunté que cómo habían hecho, porque aquí no había clases ni alumnos, estaba cerrado todo. ‘Desde Guatemala entramos a las cuentas de ustedes en el banco. Entramos al registro académico, a todo’, me dijeron. Me quedé superasustado”, dijo.

Por otra parte, la UFG se ha afiliado junto a otras universidades para armar una red que se llama Consorcio de Bibliotecas de Universidades de El Salvador.

En este consorcio participan también la Biblioteca Nacional y hay un aporte del Estado, a través del MINED, y hay otro aporte institucional. La UFG, además, maneja el sistema nacional de bachillerato virtual.

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