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Un circuito para personas con discapacidad del que nadie responde

Modificar la infraestructura es una necesidad para la movilización de las personas con discapacidad, igualmente que regular el transporte, paradas adecuadas, sistemas de señalización, entre otros.
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De las unidades nuevas que son introducidas al país, el 25 % de estas debe tener sistema para acceso de personas con discapacidad.

De las unidades nuevas que son introducidas al país, el 25 % de estas debe tener sistema para acceso de personas con discapacidad.

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Parado en una estación de buses en la zona de Metrocentro, Ramón Vásquez espera a que una persona le indique cuando el semáforo se ha puesto en rojo para poder atravesar la calle. Es ciego y debe llegar a sus clases en la Universidad de El Salvador: “En algunas ocasiones –dice– hay personas que me ayudan a cruzar la calle, pero no es siempre; igual solo necesito que me indiquen cómo está el semáforo”.

La estación está todos los días repleta y bajar de la unidad de transporte puede ser un caos; para su fortuna, explica, la gente ha madurado mucho y la mayoría de veces le ceden el paso.

Lo que sí lamenta es que no haya las condiciones idóneas para una fácil movilización de las personas con discapacidad.

¿Quién garantiza el libre y adecuado movimiento de ellos en la vía pública? La Ley de Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad obliga a que personas con diferentes discapacidades tengan libre acceso a todos los lugares públicos o privados donde se diviertan, estudien o trabajen, una situación que ha sido permanentemente denunciada por diferentes gremiales, porque no se cumple con las obligaciones que debe cumplir el Estado.

“Para esto ya se tendría que hacer una reforma de ley, que compete a la Asamblea Legislativa”, responde Gaspar Portillo, director de Transporte del VMT, al responder acerca de la creación de un circuito especial de transporte colectivo para personas con discapacidad. Según el funcionario, ellos podrían señalizar el circuito, autorizar las unidades, rutas y horarios, pero no les compete la construcción.

Carlos Reyes, diputado de ARENA y miembro de la comisión de transporte de la Asamblea Legislativa, admite que se debe hacer modificaciones a la ley y se extiende al decir que es necesaria una nueva Ley de Transporte en el país.

Sin embargo, en el punto de las personas con discapacidad aclara que se hicieron modificaciones para que el 25 % de las unidades nuevas que los transportistas adquieran tenga el sistema de trenes para ascenso y descenso adecuado.

“El problema es que los señores entienden por discapacidad solo a los que se movilizan en sillas de ruedas y no se acuerdan de los ciegos, de los sordos, para todos debe de haber medidas adecuadas”, dice William Cáceres, presidente de FECOATRANS.

El transportista agrega que también requieren servicio especial aquellas personas que van a una quimioterapia o diálisis, pues tienen dificultades serias en su estado de salud.

La ley de equiparación establece en el artículo 16: “Para garantizar la movilidad y seguridad en el transporte público, deberán establecerse normas técnicas congruentes a las necesidades de las personas con discapacidad; asimismo, se acondicionarán los sistemas de señalización y orientación de espacio físico”.

Ramón dice que el problema no es específicamente la incomodidad del bus o el microbús: “Las aceras, en zonas de paradas, están repletas de personas, hay huecos y te puedes caer, hasta carros parqueados a veces”.

Reyes dice que se va paso a paso y que los mismos transportistas han dado señales de cambio y que colaboran hasta con las nueva compra de unidades, pero la ley no faculta la construcción del circuito de manera específica.

Aunque Portillo dice que la construcción no les compete, fue precisamente el Viceministerio de Transporte y el Ministerio de Obras Públicas los que construyeron el carril del SITRAMSS, que sí cuenta en sus nueve paradas con rampas adecuadas para las personas con discapacidad.

Lo que sí asegura el director de Transporte es que debe ser un trabajo coordinado desde la Asamblea, los transportistas, las alcaldías –por las aceras– y el MOP, pero tampoco aclara quién toma el liderazgo para implementar el circuito.

“Hasta el día de hoy muy poco se ha hecho para tener un sistema accesible para las personas con discapacidad, que no enfrenten peligros y riesgos”, dice René Velasco, de la gremial de transporte colectivo AESTP.

Portillo asegura que en algunas intersecciones han colocado semáforos con sonido, pero admite que no es suficiente y hay que trabajar en un plan.

Ramón dice que aprendió a vivir con esas dificultades, pero para él y otras personas sería mucho mejor un sistema más accesible.

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