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Una boda que terminó en captura

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Detenidos.  Los siete capturados se encuentran por el momento en las bartolinas de la DAN.

Detenidos. Los siete capturados se encuentran por el momento en las bartolinas de la DAN.

Abogado.  Una persona que se identificó como abogado de Julio Rank introdujo víveres a las bartolinas ayer durante la mañana.

Abogado. Una persona que se identificó como abogado de Julio Rank introdujo víveres a las bartolinas ayer durante la mañana.

Comodidad.  Familiares y amigos trasladaron colchonetas para que el expresidente y sus colaboradores pasaran la noche en la DAN.

Comodidad. Familiares y amigos trasladaron colchonetas para que el expresidente y sus colaboradores pasaran la noche en la DAN.

Una boda que terminó en captura

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Lo que inició como una boda normal, la fiesta de una familia de clase media alta del país, finalizó en confusión y capturas. Uno de los hijos del expresidente Elías Antonio Saca contraía matrimonio ante la Iglesia católica. Los ritos se realizaban en una de las capillas más importantes de Antiguo Cuscatlán. A los cerca de 400 invitados les aguardaba una cena de lujo y una fiesta bailable en un reconocido centro de convenciones del mismo municipio.

Lea más: "No era necesario arruinar una fiesta de boda, señor fiscal"

Los convidados vestían sus mejores galas. Los hombres se acomodaban su smoking y conversaban sobre los vientos favorables para la pesca en esta época, y las mujeres cuidaban sus peinados y vestidos.Según relató a LA PRENSA GRÁFICA una de las personas que estuvo en el lugar, los invitados eran, en su mayoría, familiares y amigos íntimos de los novios. Hasta cuatro generaciones de descendientes del Oriente Medio llenaban las mesas.

Minutos antes de que empezaran a servir la cena, a las 9:30 de la noche, parientes y amigos lloraban al observar al nuevo matrimonio bailar el tradicional vals nupcial. Los comensales comentaban y contemplaban la alegría de los recién casados. “Todo se sentía en familia”, comentó a LA PRENSA GRÁFICA uno de los asistentes.

Lo que para entonces no sabía ninguno de los invitados a la boda era que la Fiscalía General de la República ya había girado instrucciones para capturar a un expresidente, por segunda vez en la historia reciente de El Salvador. Esta vez con el agravante de que también estaban siendo requeridos dos de sus hombres de confianza, el exsecretario de Comunicaciones Julio Rank y el exsecretario de la Juventud César Funes, además de otros tres funcionarios administrativos, que actualmente continúan sus labores en Casa Presidencial.

Aunque la mayoría de invitados repartidos en las mesas de la fiesta estaba al tanto de las acusaciones contra el expresidente y sus allegados, nadie hablaba sobre el tema. Ni porque luego serían testigos de su aprehensión llegaron a dilucidar sobre los acontecimientos.

Cerca de la medianoche, al finalizar la cena, los grupos de reacción de la Policía Nacional Civil acordonaron la manzana alrededor del lugar. Los fiscales estaban escoltados por hombres encapuchados que sostenían armas de grueso calibre. Los jefes de los equipos especiales ordenaron a sus subalternos y las luces de las patrullas se encendieron en el lugar. Aunque todo estaba dispuesto para una nueva intervención violenta, usual en algunas intervenciones policiales, con puertas al suelo, gritos de “no se mueva nadie”, insultos y amenazas, las autoridades prefirieron ingresar silenciosos y aprehender a los presuntos “corruptos” sin que ninguno de los presentes se diera cuenta. “Afuera montaron un gran show. Pero solo entraron los fiscales”, aseguró uno de los invitados. Esta vez a la coacción policial se le impuso el protocolo de la fiesta, sin que los comensales se alteraran, cada fiscal se acercó a los acusados, le leyó los delitos por los que estaba siendo requerido en privado y acordó su entrega.

Uno de los convidados recuerda que el primero en salir fue el exsecretario de Comunicaciones Julio Rank. El exfuncionario llamó a su abogado y sin esposas caminó a la par del fiscal, en una situación más bien cordial, subió a una camioneta y abandonaron el lugar.

Ese fue el momento que alarmó a los participantes de la boda, quienes muy discretamente intentaron abandonar el lugar. Entre risas y planificaciones para posteriores reuniones, los asistentes se acercaron a las puertas del salón, pero se toparon con una advertencia: los hombres armados les informaron que tenían prohibido salir del recinto. La gente se acumuló en la entrada del lugar. Seguían hablando de cualquier otro asunto que no fuera el caso de la supuesta corrupción Saca. Unos pocos minutos después de la medianoche, a los invitados se les permitió terminar con el silencio incómodo y abandonar el lugar.

El expresidente se dirigió a la ex primera dama y a su nueva nuera, para comentarles que se entregaría sin oponer resistencia. Justo como el exsecretario de Juventud, caminó sin esposas hacia la camioneta que lo trasladaría a las bartolinas de la Dirección Antinarcóticos, el mismo lugar por donde recién pasaron el expresidente Francisco Flores y el ex fiscal general Luis Martínez.

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