Una historia de emprendimiento con sabor a cebada

La perseverancia y el gusto por los sabores tradicionales son parte de la historia que presentamos hoy en Soy Salvadoreño
Enlace copiado
Enlace copiado
Desde hace varias décadas, las personas que transitan por las calles de Santa Tecla se detienen en un pequeño local para refrescar su día, pero muchos desconocen que su historia empezó con una modesta venta de bebidas. Doña Leonor del Carmen Chacón es originaria de San Julián y emigró con su familia en 1952 a la ciudad de Santa Tecla, en donde reside desde entonces. Como sucede a menudo, el gusto por la cocina es una herencia de familia ya que a su madre le gustaba preparar platillos para vender pero no contaban con un local. Fue entonces que a Leonor se le ocurrió poner una pequeña venta de refrescos de horchata en la acera, al frente de su casa, sin imaginar que con eso había iniciado su propio negocio. “La gente empezó a venir y por eso de repente le dije mamá: 'yo quiero hacer cebada', y empecé a poner los botes de cebada. La gente cuando  probó, pues les gustó bastante y, cuando nos dimos cuenta, pues ya la clientela era bastante”, expresa Chacón en   Soy Salvadoreño, la serie de minidocumentales de LA PRENSA GRÁFICA que hoy presenta este relato en su sitio web oficial y en sus redes sociales.   


Historia plagada de anécdotas
Al ver el crecimiento de la  clientela de los refrescos, decidió abrir una ventana de la casa para ofrecerlos. Fue así como la historia que inició con un fresco en el arriate la llevó a establecer su propio negocio y  ahora vende dulces y comidas típicas para deleite del paladar de sus clientes. 

Doña Leonor explicó que, quizá uno de los secretos de su éxito es que la cebada que ella prepara no es la que tradicionalmente se le daba a los niños en que se hacía atol. Amablemente explicó parte del proceso de su elaboración y los diversos ingredientes que utiliza para hacerlo, entre los que se incluye la harina de trigo con canela, pimienta gorda, clavo, leche y las esencias de fresa y   vainilla para dar un sabor muy peculiar. “Para venderla lo que se hace es que se bate porque a la gente le gusta con la espumita porque es lo que le da más sabor a la cebada”, comenta Leonor.

Uno de sus clientes habituales de la cebada  fue Monseñor Óscar Arnulfo Romero (1917–1980),  quien visitaba a menudo a doña Leonor pues decía que ahí se sentía como en su propia casa. En 1963 fue Romero quien realizó la ceremonia matrimonial de doña Leonor ya que su esposo había sido acólito en San Miguel. “Fue así como se hizo amigo de él (su esposo) y por eso decía que esta casa era su Bethania y que se sentía feliz”, recuerda.

El trabajo y perseverancia de esta emprendedora salvadoreña fue reconocido el pasado 10 de mayo, día de la madre, cuando le entregaron un reconocimiento de parte de la Alcaldía de Santa Tecla  como una mujer emprendedora.
  “Espero que la gente que vea esta historia se anime a lanzase al negocio, empezando por poco y puede uno terminar con éxito todo lo que uno emprende con cariño, con amor y dedicación”, afirma.

No se pierda  la  historia de  Leonor  del Carmen Chacón  en el Media Center www.laprensagrafica.com. y en las redes sociales de LPG puede buscar este relato como #SoySalvadoreño.

Lee también

Comentarios

Newsletter