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Una joya arquitectónica en el corazón de San Miguel

Con 112 años, la capilla Medalla Milagro-sa sigue recibiendo a quienes buscan sani-dad, ahora de naturaleza espiritual.
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Abierta.  Los servicios que presta la capilla incluyen misas matutinas, de acción de gracias, de cuerpo presente y aniversarios.

Abierta. Los servicios que presta la capilla incluyen misas matutinas, de acción de gracias, de cuerpo presente y aniversarios.

Tesoros.  En la ciudad de San Miguel, además de la capilla Medalla Milagrosa, son sitios protegidos el teatro Francisco Gavidia y el parque Rosales.

Tesoros. En la ciudad de San Miguel, además de la capilla Medalla Milagrosa, son sitios protegidos el teatro Francisco Gavidia y el parque Rosales.

Una joya arquitectónica en el corazón de San Miguel

Una joya arquitectónica en el corazón de San Miguel

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En la 7.ª avenida norte y final 4.ª calle poniente en la ciudad de San Miguel se eleva la construcción blanca de la capilla Medalla Milagrosa, una iglesia con 112 años de existencia, que es visitada por la feligresía católica. La encargada de la parroquia, sor Zoyla Turcios, comenta que antes este local funcionaba como el Hospital Nacional San Juan de Dios, al cual llegó un grupo de monjas de las Hijas de la Caridad en 1880, que se dedicaron al cuido de los pacientes.

En 1904, con la visión de sor María Morín, madre superiora de la comunidad, se impulsó la construcción de la capilla. “Ella quería brindar una atención integral a los enfermos y a sus familiares, que los enfermos tuvieran como ese oasis, la comunicación con Dios. Ya no se trataba de solo darles medicinas sino también darles el pan espiritual”, interpreta Turcios.

El diseñador de los planos fue el coronel Ascensión Azucena, quien llegó convaleciente de salud a dicho centro asistencial. “Él escuchó las pretensiones de sor María y tomó a bien ayudar”, contó.

Los vitrales fueron exportados desde Francia, por la vía marítima. La Medalla Milagrosa es adornada por 19 de estos. “Actualmente, y aquí en el país, su precio ronda los $12,000; traídos desde Europa seguramente cuestan más”, analiza Turcios.

Cada ventanal tiene escrito el nombre de su autor, año del diseño, ciudad y el país (Francia) donde fue creado.

Asimismo, la estructura neogótica solo se ve reflejada en dos iglesias del país: en la catedral de Santa Ana y la capilla Medalla Milagrosa de San Miguel.

A mediados de los ochenta el hospital fue trasladado a otro lugar en la ciudad. Con ello llegó una orden de demolición de todo el campus, en el cual también funcionaba un cementerio que servía para financiar los gastos del centro médico.

Los devotos reunieron firmas para enviarlas al entonces presidente de la República José Napoleón Duarte y de esa manera frenar la intención del Estado.

Duarte respondió a la solicitud visitando a las Hijas de la Caridad, asegurándoles que la demolición de la iglesia no se realizaría. Como estaba ubicada al centro del hospital, rodeada de paredes, deslumbró al presidente por su belleza arquitectónica oculta.

En 1998, el Ministerio de Salud le donó la capilla a las Hijas de la Caridad para se dedicaran a su cuido y administración. La infraestructura ha sufrido daños por los terremotos y los estruendos de las bombas durante la guerra civil, que quebraron algunos vitrales.

Para la celebración del centenario, en 2004, se creó un comité para la restauración de los vitrales, que terminó en 2013.

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