Una mujer capacitada para la extinción de incendios

Al sonido de la alarma de emergencias, conocida como “chicharra”, el personal de turno del cuartel central del Cuerpo de Bomberos de El Salvador se apresura a ponerse su equipo de protección personal y herramientas para salir inmediatamente a la extinción de incendios o actividades de rescate, donde codo a codo hombres y también mujeres hacen su máximo esfuerzo por servir a la ciudadanía.
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Servicio.  Luz Guevara está capacitada para atender emergencias de incendios estructurales, forestales y rescates.

Servicio. Luz Guevara está capacitada para atender emergencias de incendios estructurales, forestales y rescates.

Una mujer capacitada para la extinción de incendios

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Entre los elementos que dedican su tiempo al servicio está Luz Argentina Guevara, bombera y madre de familia que se ha ganado el respeto de sus colegas por el empeño en la labor que realiza. Su casco es imperdible, ya que lleva el nombre de Lucita.

Ya son 10 años desde que decidió unirse al Cuerpo de Bomberos como voluntaria en la estación de Sensuntepeque, Cabañas, de donde es originaria y donde permaneció por más de dos años. Luego, ya con plaza de bombera, estuvo por tres años en la Segunda Estación, que está en Ilopango. Y desde hace cinco años está destacada en el cuartel central de San Salvador.

Además de lo exigente y también riesgoso de su trabajo, se suma el hecho de que ha tenido que enfrentar discriminaciones por ser mujer y hacer tareas que tradicionalmente las hacen los hombres. “Siempre hay, pero yo creo que les he demostrado que una mujer sí puede”, expresó.

Las experiencias de la última década han sido diversas, en las que ha tenido que enfrentar sus propios temores. En una oportunidad les habían solicitado ayuda para sacar una culebra que estaba en el techo de una casa. Uno de sus compañeros subió para sacarla y ella se quedó abajo. “Y me dijo ‘ahí te va a caer, la agarrás’, y a mí me daban miedo las culebras, pero la agarré, aunque yo sentía que la agarraba muy fuerte por lo mismo”, comentó.

Las experiencias de campo tampoco se quedan atrás. Recuerda que estuvo entre el personal que atendió un incendio forestal en el parque Walter Thilo Deininger, en La Libertad, donde debían bajar por una parte bastante inclinada y de difícil acceso.

“Era feo, bajando así con las uñas. Íbamos con soldados también... Estábamos abajo, en una quebrada, y el montón de compañeros se quedaron, no quisieron bajar, y el jefe les dijo que tenían que bajar. Ya cuando bajaron dijeron ‘si yo bajé porque Luz bajó’. Yo me sentí orgullosa por eso, al menos yo sentí así”, expresó.

Además de utilizar el equipo para extinción de incendios forestales, también trabaja en el grupo que opera el camión cisterna, compuesto por cinco elementos: motorista, jefe de grupo y tres bomberos. De los bomberos, dos ingresan con la manguera y uno es auxiliar. Luz ya ha desempeñado ambas funciones; además, está capacitada para utilizar el equipo de rescate vertical. “Ahorita soy primero de rescate; si hubiese que sacar un muerto, yo tengo que entrar al pozo”, dijo.

Los turnos son de 48 horas, luego les dan algunos días para que estén en sus casas. Guevara los destina exclusivamente a sus hijos de 17 y 12 años. “Ellos en la escuela me ponen de ejemplo”, dice con bastante emotividad, pues debe destinar tiempo como madre y como bombera al servicio de la población.

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