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El Salvador  / social Armando Lucha Director del Hospital 1.º de Mayo del ISSS

"Uno se hace nudo e inventa una conjuntivitis”

Así reaccionó uno de los médicos de Cecilia Flores de Rivas cuando se enteró de la santificación de Monseñor Romero, quien rompió el silencio para hablar del caso.
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Armando Lucha Director del Hospital 1.º de Mayo del ISSS

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Cuando llega a la entrevista se excusa. Llega tarde porque acaba de traer al mundo a las nietas, gemelas, del director del Instituto Salvadoreño del Seguro Social. Lo cuenta con orgullo porque nacieron en el hospital del que es director desde hace dos años: el Hospital Materno-Infantil 1.º de Mayo. Comienza diciendo “no se puede contener algo tan grande, por más que quiera hacerlo. Pero es así es cómo la gente se va a ir dando cuenta realmente de cómo pasaron las cosas”. Habla en principio como médico y termina confesando su fe y devoción por, el casi santo, Óscar Arnulfo Romero.

¿Cuál era el diagnóstico de Cecilia?

Una de las complicaciones más graves que surgen durante el embarazo tiene que ver con trastornos de hipertensión arterial, lo que conocemos como preeclampsia; dentro de las variantes de la preeclampsia hay manifestaciones que van desde cuestiones muy leves que solo se ven en los signos vitales o en alteraciones de algunos exámenes, pero en el otro extremo de ese espectro está el síndrome de HELLP, que es una de las manifestaciones más graves que pueden haber, junto con la eclampsia, que es cuando ya se convulsiona, es un caos, es una cosa terrible.

 “Las cifras de mortalidad por estos casos pueden llegar hasta el 95 %. En el mejor caso, cuando se agarran con suficiente tiempo, podríamos hablar de un 20 % o un 40 % de mortalidad por preeclampsia grave”. 

¿En qué consiste el síndrome de HELLP?

En términos generales, estamos hablando de trastornos multiorgánicos. Ya no solo es una cosa: la tensión arterial es una, la placenta que le da de comer al bebé es otra, la afectación directa al chichí también. Hay un riesgo de muerte del bebé dentro del útero mucho antes de que se manifiesten estas situaciones en la madre. Y estas muertes pueden llegar hasta un 40 %, es decir, cuatro de 10 niños cuya madre tiene HELLP pueden fallecer dentro del útero antes de que siquiera se pueda intervenir y hacer algo. Si nos vamos al lado de la mami, puede dañar todo: hígado, riñones, cerebro, pulmones, corazón. Cecilia ya de por sí había sido clasificada como un embarazo de alto riesgo desde el inicio, porque ya tenía antecedentes con sus embarazos anteriores. Con antecedentes de pérdidas previas.

¿Pero si estaba vigilada, cómo pasó esto?

Así son las características de la preeclampsia grave, del HELLP, de la eclampsia. Por muy custodiado que vaya el embarazo en cualquier momento puede ocurrir el caso. El lío es que el tratamiento para todos estos trastornos es: finalizar el embarazo. Fuera el niño y fuera la placenta, todas estas alteraciones empiezan a decaer. Pero ella, lejos de mejorar como en cualquier otro caso, empeoró.

¿Cómo empeoró?

Empezaron a alterarse las pruebas hepáticas, las pruebas renales, todo su sistema de coagulación, y cuando llegan todos sus exámenes a un punto tan pero tan crítico, nosotros, como Hospital 1.º de Mayo, que estamos diseñados para la parte obstétrica, tuvimos que transferirla a un centro de alto nivel para un caso extremadamente complicado: a la unidad de cuidados intensivos del Hospital General del ISSS. Allí empieza la otra fase del manejo de ella, dado el daño renal tan grande, había que incluirla en un programa de diálisis. Su sistema de coagulación estaba completamente caído. Falló su hígado. La paciente llegó a un punto bien extremo.

 “¿Cómo vivimos como médicos todo este proceso desde afuera? Yo se lo digo así, sinceramente: yo todo el día de ayer pasé chillando, porque el silencio que ha rodeado todo esto se ha arrastrado para no entorpecer nada y que el proceso siguiera su curso natural”. 

¿Y todo esto pasó en cuánto tiempo?

Conocemos el caso un 27 de agosto y de un día para otro empieza a alterarse todo. Muchas de estas alteraciones se dan de manera lenta y progresiva, y lo ayudan a uno a anticipar, pero en el caso de ella no sucedió así, fue una cosa bien súbita y evolucionó agresivamente. Esa es la palabra que tengo que ocupar: fue agresivo cómo se dio todo el trastorno.

¿Cómo es que un riñón se deteriora en horas?

Así es la preeclampsia, afecta la circulación de todos los órganos. Es como si usted le está restringiendo la oxigenación a cada órgano; entonces, fallan. Le digo: es gravísimo. La insuficiencia renal de un paciente diabético o uno hipertenso es un daño crónico, pero progresivo, que se da a lo largo de los años. Pero el problema con la mujer embarazada en este trastorno de preeclampsia grave con síndrome HELLP es que todo aquello que le sucede a un nefrópata, que es alguien que padece de los riñones, en lugar de que suceda en años sucede en horas-días, y por eso es que es tan aparatoso.

¿Cuáles son las cifras de mortalidad por esto?

Pueden llegar hasta el 95 %. En los mejores casos, cuando se agarran con suficiente tiempo de anticipación podríamos hablar de un 20 % o de un 40 % de mortalidad, pero estamos hablando de que 20 de 100 mujeres pueden fallecer cuando ya tienen la preeclampsia grave bien instalada.

¿Cecilia estaba pasando consulta en su control normal o cómo es que la ingresaron?

Ella vino a pasar consulta precisamente porque había un cuadro de dolor abdominal. Hay síntomas como dolores de cabeza, inflamación, hinchazón, el líquido ya no pasa al riñón, sino que a otras partes del cuerpo, y se les toma la presión arterial y ese es el primer signo detectable. Luego los exámenes nos confirman el diagnóstico y nos dicen qué tan grave está y qué evolución podría tener. Pero una vez con el diagnóstico e instalado el tratamiento, si la paciente va a responder bien o mal, eso no lo sabemos.

¿Qué ocurre en los casos donde el bebé muere antes de que la madre presente síntomas?

Por ejemplo, puede llegar una pacientita al hospital con la sola historia de decir: “No se mueve mi bebé”. Se le chequea y el bebé ha muerto. Se le toman los signos vitales y se le encuentra la tensión disparada. ¿Qué pudo haber ocasionado eso? La hipertensión arterial puede cortar los vasos de la placenta, que son los que tienen conectados, unidos a la madre y a su bebé, y a través de donde se alimenta. Esa es una cuestión dramática que se llama abrupcio de placenta o desprendimiento prematuro de la placenta. Las pacientes que en el último trimestre de embarazo consultan por dolores de cabeza, problemas en la vista, dolor en la boca del estómago; le toma presión arterial y está alterada; le toma examen de orina y encuentra que el riñón ya no está funcionando bien, se hincha, y se da una secuencia de eventos que van evolucionando y es una catástrofe. Y así fue el caso de Cecilia: al segundo día vimos la necesidad de trasladarla. ¿Y ese es el comportamiento usual? No.

¿Cuál es el comportamiento usual?

Nos da tiempo de tenerla en nuestra unidad de Cuidados Especiales. La mayoría de ellas allí se recuperan, luego pasan a un servicio de vigilancia no tan estricto, pero el caso de ella giró en 12 horas al punto de que no completó el segundo día con nosotros y tuvimos que trasladarla. Y fue tan fuerte el caso que acabó con ventilación, con diálisis. Absolutamente todos sus exámenes estaban tirados por los suelos. Esa fue la batalla que los intensivistas del Hospital General tuvieron que realizar.

Sobre la ciencia y la fe. Ustedes le dijeron a la familia que las esperanzas de vida de Cecilia eran pocas o nulas. Se recupera y luego son llamados por la Iglesia a dar explicaciones.

Participamos. Cada quien desde su parte médica, muy claritos sobre los temas de competencias. Es decir, el proceso que lleva ya lo han descrito los monseñores: esto parte de un análisis científico de lo que nosotros vimos como médicos y luego ellos tienen su parte teologal, y luego viene la integración de estas dos partes, y ellos saben cómo se conduce el curso de este proceso. Desde la parte médica, lo que podemos decir es que, ciertamente, la paciente ya era conocida como un embarazo de alto riesgo desde que comenzó, que era conocido que padecía SAF (Síndrome Antifosfolípidos) y que llevaba una vigilancia diferente; y que, a pesar de esto, sufre síndrome HELLP y debuta con un cuadro aparatoso que no se comporta con las expectativas de uno. Y, de veras, que en medicina no es que usemos un lenguaje derrotista, pero no ponemos demasiado expectativas, porque el que las pone así se confía y descuida. No. Mejor pensar de desconfiados: “Preparate para lo peor, deseando lo mejor”, dice la frase. La batalla que ella hizo en el general, pues... también mis respetos a los colegas intensivistas.

¿Cómo es que ella logra recuperarse?

Después de ese paso en cuidados intensivos del General, cuando sale es retornada al 1.º de Mayo y de allí se le da el alta. Y es aquí cuando viene otra parte que sí voy a decir, porque yo audité el expediente: es sorprendente lo rápido que se va del Hospital 1.º de Mayo. Se fue como si no hubiera pasado nada. Si yo corto ese pedazo que se fue a la uci y solo retardo el parto y los días finales, en tres días iba para afuera.

¿Cómo evalúa esta recuperación en términos de fe, siendo usted un hombre de ciencia?, ¿usted lo calificaría como un milagro?

Yo no debería incluso ni mencionar lo que son apreciaciones muy personales, porque se pueden prestar a cualquier manipulación y lastimar algo tan precioso. Pero, sí como hombre de ciencia pudiera ocupar alguna palabra y yo la ocupé anteriormente en una entrevista hace un par de años, yo diría que ella tuvo una respuesta “inusual”, “sorprendente”. A las otras pacientes las podemos tener hasta 12 días controlándoles la tensión y aún al irse de alta se van con medicamentos. Cuando yo audito el expediente y veo que en 72 horas después de haber retornado al 1.º de Mayo ya se va para su casa y en el seguimiento evoluciona como si no ha pasado nada, uno dice “¡guau!”

¿Cómo supo que por este caso Monseñor Romero va a ser santo?

Quiero comentar algo, bien personal. Uno entra en una dinámica de no querer lastimar, vuelvo a insistir, algo que es tan valioso para este país y que este país necesita tanto, porque necesitamos mucha esperanza, sí, pero tangible, vivible. Cuando fuimos requeridos para hacer nuestros propios análisis, créame que allá en el fondo teníamos un temor. Pensábamos: “No queremos echar a perder nada”. Pero tampoco no es válido, como hombres de ciencia, apartarnos de lo que nos corresponde hacer. Así es que ¿cómo vivimos nosotros todo este proceso desde afuera? Yo se lo digo así, sinceramente: yo todo el día de ayer pasé chillando, porque el silencio que ha rodeado todo esto fue necesario, porque así está establecido que tiene que ser. Pero ese silencio se ha arrastrado desde que comenzó todo esto, para no entorpecer nada, para que el proceso siga su curso natural. Entonces, ayer, cuando me doy cuenta por la radio, temprano en la mañana, que voy para el hospital, escucho en Radio Paz la música que dice: “Por estas tierras del hambre, yo vi pasar un viajero...”. Cuando yo oigo esa canción, yo no sabía, pero me dije: ‘”Viene un anuncio importante” y, cabal, mencionan que el papa había firmado para la santificación de Monseñor Romero. Entonces, ¿usted qué dice? No dice nada, simplemente se hace nudo, se hace garabato y trata de decir que uno tuvo conjuntivitis (dice, restregando disimuladamente sus ojos, como si actuara, pero en realidad tiene los ojos llorosos).

ARMANDO LUCHA


 Trayectoria: 
Médico en el ISSS desde 1990. Con subespecialidad en colposcopía, patología cervical. Siete años como subdirector y dos como director del Hospital 1.º de Mayo del ISSS.

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