Urge promover la fruticultura empresarial

El cultivo de frutales, tanto permanentes como de ciclo corto, es una alternativa para la diversificación agrícola.
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 Son muchas las bondades de este tipo de cultivos para dinamizar el estado del agro que se encuentra adormecido, pues como sigamos creyendo que con solamente el reparto de paquetes agrícolas estamos avanzando en demasía, jamás pasaremos de un tipo de agricultura de subsistencia a una empresarial que permita mejorar la vida de los agricultores.

¿Por qué creo que urge un amplio plan frutícola? 1) Porque tiene mayor rentabilidad que la mayoría de cultivos que actualmente tenemos; 2) El consumo de frutas se incrementa mucho, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, especialmente cuando se trata de productos tropicales;

3) Abre la posibilidad de acuerdos comerciales que cada día van demandando más y más variados productos; 4) Los frutales forman cobertura permanente para protección de los suelos, especialmente cuando se establecen en sitios de topografía quebrada y no apta para cultivos anuales;

5) Un país con suficiente fruta de calidad tendrá abundante materia prima para el desarrollo de una pujante agroindustria con la posibilidad de ofertar todo el tiempo productos envasados, congelados, deshidratados, etc.; 6) Dado que la producción de frutas y su proceso agroindustrial son actividades muy rentables, permitiría mejorar salarios en el campo, y si las industrias están establecidas en las mismas áreas de producción, crearían polos de desarrollo y disminuiría la migración a las ciudades y al exterior;

7) Si vemos la fruticultura desde el punto de vista de bosque, contribuiría a la generación de agua, electricidad, oxígeno y captura de carbono. Pero ante un planteamiento como el expresado, veo venir la respuesta: Que lo haga el CENTA. No, nunca.

Un verdadero plan debe tener participación activa de los productores e industriales y estar dotado de suficiente capacidad técnica y económica. Si lo maneja un ente oficial se desvanece al primer cambio de ministro o de gobierno, como sucedió con FRUTAL ES que manejó el IICA con fondos de FANTEL, el cual iba muy bien, pero lo absorbió el CENTA y se acabó.

Si nosotros no empezamos rápidamente con un plan frutícola bien cimentado, los países vecinos nos sacarán ventaja como está sucediendo con los puertos, aeropuerto y el desarrollo del suministro eléctrico.

Me llama la atención que ya viene FOMILENIO II y mucho se habla de infraestructura (carreteras, mejorar puertos, etc.), pero poco he escuchado de impulsar la agroindustria en base a la disponibilidad de frutas, leche, carne, raíces comestibles, maderables u hortalizas que ya se producen en la zona costera.

Cierto día cambié impresiones con un personero de FEPADE y abordamos el tema de la agroindustria. Me permití sugerirle que se hace indispensable una especialización en esta materia, pero con orientación teórica práctica, a fin de dar impulso a esta actividad que venga a valorizar los productos del agro, pues si continuamos solo como productores de materias primas y no participemos en transformación y comercialización, sin duda seguiremos siendo pobres de por vida.

Conozco que en El Zamorano existe especialización en agroindustria y mercadeo de los productos, por lo que sería muy del caso que INSAFORP, que otorga entre 20 y 25 medias becas anuales para estudiar allá, hiciese un poquito de presión para que sus becados pongan mayor atención a esta especialidad que, tarde o temprano, demandará expertos.

Por otro lado, la ENA debería de dejar de sacar agrónomos generalistas que luego no encuentran trabajo, y sacar técnicos en riego y agroindustria con miras a ser pequeños empresarios, en vez de volverse burócratas, estando en desventaja con las universidades locales que ofrecen títulos de ingenieros agrónomos.

emetres@aim.com

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