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Voluntaria nipona quiere dejar un mejor medio ambiente para El Salvador

Habiendo estudiado la historia de la lengua y literatura hispánica en su país, Aki Uchida, voluntaria de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) especialista en medio ambiente, supo que sería delegada a El Salvador, lo cual fue para ella una buena noticia, ya que también podría practicar su otra profesión: ambientalista.
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Antes de venir al país fue voluntaria en la zona de desastre por el terremoto que afectó a Japón hace unos años, experiencia que ahora aprovecha en su trabajo como voluntaria en medio ambiente de la Oficina de Planificación y Gestión Territorial Trifinio (OPLAGEST), donde desarrolla trabajo en su especialidad.

Al saber su destino como voluntaria del JICA buscó en la internet para conocer acerca de El Salvador, considerado en su momento como el país más vulnerable del mundo, golpeado por fenómenos naturales y donde el medio ambiente es delicado.

“Sinceramente aprendí de Latinoamérica, pero no me acordaba dónde quedaba El Salvador. Busqué y está al lado de Guatemala y con gusto vine; tratamos los desechos sólidos y proteger la naturaleza, es necesario y urgente”, manifestó.

Uchida trabaja con los niños y adultos de los municipios que integran la mancomunidad Trifinio, cuya oficina se encuentra en el municipio de Candelaria de la Frontera, Santa Ana, donde dice disfrutar del clima y los frutos que provee la naturaleza, especialmente los mangos y aguacates.

También trabaja en la planta de compostaje que posee el municipio de San Antonio Pajonal, un proyecto que inició hace varios años y que ha permitido darle un mejor tratamiento a los desechos sólidos.

“Hay bastante avance. Aquí en El Trifinio trabajamos con otros países, Guatemala y Honduras, y aquí viene la gente de Guatemala y Honduras a conocer cómo es la planta de compostaje, admiran mucho, hemos avanzado mucho, acá ya se separa la basura y todo ese tipo de cultura que antes no había”, comentó.

Entre las experiencias que ha vivido en El Salvador, dice no olvidar el primer día que llegó al país, cuando tuvo que pasar a una tienda de conveniencia de una gasolinera y ver a un agente de seguridad privado armado con una escopeta, algo que nunca había visto en Japón.

De nuestro país a la voluntaria nipona le gusta la naturaleza, los follajes de los árboles durante la época de lluvias y el color que brinda el paisaje salvadoreño: “Me gusta la naturaleza, aquí no hay invierno como en Japón, los árboles crecen bastaaaaante grandes”.

Pero además de la naturaleza, los paisajes y frutas, Aki Uchida dice que lo mejor de El Salvador es su gente y la gastronomía, de la que disfruta la mayoría de platillos típicos. “La gente es muy amable, yo tengo familia aquí y otros lugares, puedo tener mucha familia aquí, me gusta la sopa de cualquiera, de frijol blanco con costilla, gallina india, chipilín, de patas; y las flores, el loroco, izote, pitos. En Japón no se comen tantas flores”, afirmó la ambientalista. Las pupusas tampoco pueden faltar en su menú y las de queso con loroco son sus preferidas. Al retirarse del país dice que se llevará todo lo bueno: la gente, paisajes y gastronomía.

Tags:

  • extranjera de bien
  • ambientalistas

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