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Voluntarios de la Escuela Americana realizan labor social

Un grupo de estudiantes de la Escuela Americana demuestra su espíritu de solidaridad al realizar diferentes actividades para ayudar a las personas necesitadas.
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Beneficiados.  En la posada de Santa Tecla se alimenta a más de 300 personas a diario. Los estudiantes colaboran con esta acción benéfica.

Beneficiados. En la posada de Santa Tecla se alimenta a más de 300 personas a diario. Los estudiantes colaboran con esta acción benéfica.

Compartir.  Los jóvenes buscan cambiar la realidad de las personas más necesitadas, es por eso que coordinan las visitas a la posada, preparan los alimentos y los llevan hasta la mesa. Consideran que la satisfacción más grande es ayudar al prójimo.

Compartir. Los jóvenes buscan cambiar la realidad de las personas más necesitadas, es por eso que coordinan las visitas a la posada, preparan los alimentos y los llevan hasta la mesa. Consideran que la satisfacción más grande es ayudar al prójimo.

Compañerismo.  Los voluntarios se dividen en grupos de cuatro o  cinco integrantes para asistir a las actividades. Los docentes también apoyan esta acción, pues los acompañan y ayudan a servir los alimentos.

Compañerismo. Los voluntarios se dividen en grupos de cuatro o cinco integrantes para asistir a las actividades. Los docentes también apoyan esta acción, pues los acompañan y ayudan a servir los alimentos.

Voluntarios de la Escuela Americana realizan labor social

Voluntarios de la Escuela Americana realizan labor social

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En los salones de la Escuela Americana se imparte más que formación académica, se educa a los alumnos con una cultura de solidaridad y de servicio hacia las demás personas. Con base en esta enseñanza, unos 23 estudiantes de noveno a doceavo grado formaron hace seis meses un grupo de ayuda social llamado Virtudes Troyanas, con el cual realizan actividades para llegar a las personas más necesitadas y proveerles alimento, ropa y víveres.

Una de las principales acciones de ayuda la realizan en la Posada Santa María de Santa Tecla, un lugar donde diariamente se alimenta a más de 300 personas. Los estudiantes acuden ahí una vez al mes para preparar y servir una cena a quienes llegan a ese refugio, realizan las donaciones y se encargan de orar y transmitir mensajes de amor y paz. “Los jóvenes están poniendo en práctica los valores que han aprendido. Son un ejemplo porque nos demuestran que para ayudar no hay excusas ni distinción de religión o de clases sociales, solo se necesita la buena voluntad”, explicó Ada de Sermeño, administradora de la posada beneficiada.

Los jóvenes buscan crear nuevos proyectos y ayudar cada vez a más personas. Para lograr este objetivo, actualmente realizan gestiones para brindar el plan nutricional adecuado a los niños que sufren insuficiencia renal en el Hospital Benjamín Bloom, también planean colaborar con víveres y comida a los adultos mayores del hogar de ancianos San Vicente de Paul.

“En octubre realizamos una mañana alegre para los niños y las madres que han sido víctimas de abuso. El objetivo era ayudarlos en su recuperación emocional y a la vez demostrarles que tienen potencial y un futuro por delante”, comentó uno de los estudiantes participantes.

Todos los beneficiados se muestran agradecidos por las acciones positivas que realizan los jóvenes, pues consideran que de esa forma se eliminan las barreras sociales en el país. “Sus acciones no solo nos ayudan, sino que nos hacen sentir valorados porque la juventud se preocupa por nuestro bienestar”, comentó Ricardo Valle, uno de los beneficiados en la posada.

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